lunes, 28 de octubre de 2013

Gloria Martínez Ruiz.




Don Álvaro Martínez Martínez no sabía lo que le esperaba aquel 29 de octubre de 1992, cuando dejó a su hija Gloria, una adolescente de diecisiete años con problemas de insomnio y anorexia, en la Clínica Torres de San Luis, en Alfaz del Pi.

No las tenía todas consigo, pero la psiquiatra María Victoria Soler Lapuente había insistido en que su hija tenía que ser ingresada unos días, hasta tal punto que amenazó con dejar de tratarla en caso contrario.

Don Álvaro había discutido con la doctora Soler dos días antes, porque había recetado a Gloria unas gotas de Haloperidol. Y eso que pensaba que el medicamento era simplemente un fuerte calmante. ¿Que habría pasado si hubiera sabido que era un antipsicótico?



Vistas aéreas de la clínica "Torres de San Luis"




Tan sólo una hora después de ser ingresada, a las dos de la tarde, con el pretexto de una crisis de agresividad, la doctora Soler ordenó la contención mecánica de Gloria (la ataron de pies y manos entre cuatro personas) para administrarle un cóctel de calmantes y antipisicóticos (Largactil, Sinogán y Haloperidol).

La dosis se repitió sobre las siete y cuarto de la tarde. Finalmente, a la una y media de la madrugada, Gloria despierta y pide que la desaten para ir al baño. En ese momento, cuando iba a recibir una tercera dosis, la enfermera y la auxiliar de la clínica afirman que Gloria empujó a esta última, saltando por la ventana de su bungalow en dirección al jardín. Y al llegar al muro que rodeaba el complejo "desapareció".

Es decir, Gloria, que estaba medicada y tenía ocho dioptrías, había saltado un muro que tenía una altura de entre dos y cuatro metros -dependiendo de la zona- sin gafas y en una noche oscura.



Plano del complejo. Las zonas rayadas son fosas sépticas.



Vista de la suite de Gloria. Zona inferior izquierda de la torre, con el porche de teja rojiza.


De izquierda a derecha: Tibi, Alicante, L'Alfas del Pi, Clínica Torres de San Luis


¿Cómo es posible que Gloria "desaparezca" a la una y media de la madrugada y no se avise a sus padres -que vivían en Alicante- hasta las ocho de la mañana?

¿Qué pasó en ese intervalo de seis horas y media?

¿Llamó la clínica a la policía para que localizaran a Gloria? Aparentemente, no, ya que fueron sus padres los que pusieron la denuncia de su desaparición ante la Guardia Civil, mientras que la doctora Soler trataba de convencerlos para que no lo hicieran.

Una niña menor de edad desaparece de un clínica en circunstancias más que sospechosas, de noche, no se avisa a la policía y se tarda seis horas y media en avisar a los padres. Pues, según la justicia española, no hay responsabilidad penal. Sólo civil. Tras dieciséis años de espera, el diez de diciembre del año 2008, se condenó solidariamente a la Doctora Soler y a la sociedad Zopito S.A.L. (gestora de la clínica) a indemnizar a los padres de Gloria en la cuantía de 104.251,63 euros.

Ese es al parecer, el precio de una adolescente de 17 años. No sabemos si fue raptada por una organización dedicada a la trata de blancas, tráfico de órganos, vídeos snuff o cualquier otro fin. Pero, como no hay pruebas, ni se encontró pista alguna, oficialmente la niña se escapó. Pues nada, 104.251,63 euros y se acabó el problema.

El director médico, Jesús Nahmías de Torres, por lo visto no era responsable de nada. Ni tampoco el subdirector, Luis Javier Rivas López. La única culpable, y por vía civil, resultó ser la doctora Soler.

Por si fuera poco, Alfonso Calvé, de quien se comentaba era accionista de la sociedad gestora de la clínica, fue nombrado Gobernador Civil de Alicante, un mes y cinco días después de la desaparición de Gloria. Y, como jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Alicante, se encontró a la cabeza de una investigación en la que estaba involucrada su propia clínica, de ser ciertos los rumores que le atribuían una participación en la sociedad gestora.

La "investigación" quedó en nada, como siempre. Gloria no ha aparecido desde entonces. El director médico de la clínica, Jesús Nahmías de Torres, se "trasladó" a Estados Unidos y la clínica cerró. No se ha encontrado ni una sola pista válida, ni un solo sospechoso. Como en tantos otros casos de desapariciones.

Así se hace justicia en este país. Tenemos una red policial en carretera muy preocupada de si te pasas lo más mínimo del límite de velocidad. Pero nadie se preocupa de cuidar de la seguridad de los niños y jóvenes menores de edad. Para ellos no hay policías especializados, ni radares, ni normas especiales, ni carnet de puntos. No dejes el coche mal aparcado, no te equivoques al hacer la Declaración de la Renta, no dejes de pagar tu hipoteca, porque no te vas a librar del castigo. Pero tampoco le quites la vista de encima a tus hijos porque, si desaparecen, todo van a ser buenas palabras y ningún resultado.

Va siendo hora que los padres de los niños desaparecidos o asesinados tomen alguna medida al respecto. Cuando el Estado falla una y otra vez en garantizar la seguridad, y falla una y otra vez en llevar las investigaciones a buen puerto, es necesario organizarse y exigir responsabilidades y resultados. Y, quizás, cambios en la legislación.

Que no se mande a los padres a llorar a casa, como hicieron con D. Fernando García Mediano, el padre de Miriam, una de las niñas de Alcàsser.

¡Es hora de actuar! 




Fuentes principales:


  1. Nozick. La desaparición de Gloria Martínez Ruiz v.4.0: https://www.dropbox.com/s/0aqrk8duaq9g6hb/Libros.%20Nozick.%20La%20Desaparicion%20De%20Gloria%20Martinez%20Ruiz%20V4.0.pdf?dl=0
  2. Revista Interviú. 1993.02.22-28.  Nº  0877.  Año  17: Gloria  nunca  salió  de  la  clínica.  Por  Pedro  Avilés Gutiérrez. Fotos: José Montoro.
  3. Revista Interviú. 1995.01.02-09.  Nº  0975.  Año  17: Gloria Martínez,  dos  años  ni  viva  ni  muerta. Por  Pedro Avilés Gutiérrez. Fotos: José Montoro.
  4. http://www.interviu.es/reportajes/articulos/gloria-martinez-atada-sedada-y-perdida-en-la-noche
  5. Caso  Gloria  Martínez  Ruiz.  Iker  Jiménez.  Cuarto  Milenio: http://www.dailymotion.com/video/xvc22b_caso-gloria-martinez-ruiz-cuarto-milenio-iker-jimenez-05-04-2009_webcam
  6. Canal 9: Vint anys de la desaparició de Gloria Martínez en una clínica del l'Alfas: http://www.youtube.com/watch?v=oFe88-7LJug
  7. Jesus Nahmias, M.D. Request to deliver medicine license: http://w3.health.state.ny.us/opmc/factions.nsf/58220a7f9eeaafab85256b180058c032/852b04210c31baad85257348004334cb/$FILE/lc100850.pdf
  8. http://www.healthgrades.com/physician/dr-jesus-nahmias-wh2n9
  9. http://names.whitepages.com/Jesus/Nahmias

miércoles, 23 de octubre de 2013

Andreas Faber Kaiser. Pacto de silencio.





El síndrome tóxico o del aceite de colza fue una misteriosa enfermedad que se declaró en España en mayo de 1981. Oficialmente afectó a más de 20.000 personas, de las que murieron unas 330. 

El entonces ministro de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social, Jesús Sancho Rof, en una intervención televisiva impresentable, describió la enfermedad con la frase: "El mal lo causa un bichito. Es tan pequeño, que si se cae de la mesa, se mata." La teoría del bichito (mycoplasma) y la afección pulmonar que causaba la enfermedad hizo que al principio se la denominara "neumonía atípica."

Cuando se constató que la puerta de entrada de la enfermedad no era respiratoria, sino digestivo-alimentaria, oficialmente se anunció que se debía a la ingestión de aceite de colza desnaturalizado con anilinas distribuido mediante venta ambulante, según decretó en 1989 el Tribunal Supremo, que condenó por los hechos a los industriales responsables de la distribución y comercialización de este tipo de aceite.

No todos se creyeron esta versión. Por ejemplo, los doctores Antonio Muro Fernández Cavada y Luis Frontela Carreras, que pensaban que las muertes no se debían al aceite de colza desnaturalizado, sino a un pesticida -un nematicida organotiofosforado- fabricado por la multinacional alemana Bayer, el Nemacur.

La compañía alemana IG Farbenindustrie AG (Interessen Gemeinschaft Farbenindustrie AG) era un conglomerado de empresas del sector químico que durante la época de la Alemania nazi fabricaron el insecticida Zyklon B, de infausto recuerdo. Al final de la guerra el conglomerado fue fraccionado en varias empresas. Las más conocidas son BASF, AGFA y la ya citada, BAYER.

La propia BAYER se vio obligada a reconocer a principios de 1987 que había sacado al mercado un fármaco coagulante (el factor VIII, para el tratamiento de la hemofilia) que había actuado como vehículo de transmisión del VIH, el virus del SIDA, enfermedad que según ciertos investigadores -como Jacob Segal y John Seale- tiene un origen artificial y está producido por la combinación de los virus Maedi-Disna, que afecta a las ovejas, y el virus humano de leucemia de las células T (HTLV1). En resumidas cuentas: que es un arma biológica producida en laboratorio.

En la segunda guerra mundial, la ciudad de Detroit en pleno, que se dedicaba a fabricar automóviles, empezó a fabricar armamento. ¿Puede una multinacional farmacéutica, en caso de necesidad, comenzar a fabricar armas biológicas?

¿Por qué en las últimas décadas han aparecido nuevas enfermedades, de las cuales no hay constancia previa, como el VIH, la Legionella o el Ébola?

Andreas Faber Kaiser, nacido en Barcelona en 1944 y licenciado en Filosofía y Letras, fue director de la revista Mundo desconocido, premiada en 1980 con la distinción "Premio Scinter" a la mejor revista especializada. Se ocupó de las paraciencias y temas esotéricos en distintos ámbitos.

En marzo de 1988 escribió un libro sobre el síndrome tóxico, en el que abordaba una versión alternativa a la oficial. Entre otras cosas, desvelaba que en realidad habían resultado afectadas 60.000 personas, con 650 muertes.





El caso del síndrome tóxico está envuelto en un rosario de extrañas muertes. María Teresa Mestre Guitó (la mujer de Enric Salomó -uno de los acusados, que estaba publicando artículos sobre el tema en "El País"-) fue asesinada. El Dr. Muro y Juan José Rosón (Ministro del Interior) fallecieron de cáncer de pulmón. Y Andreas Faber Kaiser murió al contraer de forma misteriosa el VIH.

Además, de los cuatro miembros del equipo de investigación del Dr. Muro, uno murió de cáncer de hígado y los otros tres tuvieron que someterse a cirugía para que les fueran extirpados sendos tumores malignos.

Otros que se implicaron en el caso "sólo" perdieron su puesto de trabajo. Por ejemplo, José Oneto, que dirigía el semanario "Cambio 16", fue cesado menos de dos meses después de haber publicado un artículo relacionando a Bayer con el síndrome.

Gracias a mi amigo José Cabal, que lo localizó, pasándolo a formato pdf, tenemos la oportunidad de poder leer este libro, que es una joya y además es prácticamente imposible de encontrar.

¡Muchas gracias, Jose!

Podéis encontrar este libro en el apartado "Descargas" del blog, en Dropbox:








Cambio 16
Número 681
17-24 de diciembre de 1984
  • Tres años y medio después de que se iniciara la tragedia atribuida al aceite de colza adulterado, que causó la muerte a 352 personas y ha producido lesiones irreversibles a otras 24.000, los resultados de nuevas investigaciones científicas sostienen que no fue el aceite el culpable. El «Nemacur», un producto de la firma Bayer que se usa en agricultura para matar gusanos, aparece en estos informes como desencadenante del llamado «síndrome tóxico».

Según nuevas investigaciones científicas

Un producto Bayer envenenó España


El 9 de noviembre pasado, Luís Frontela Carreras, catedrático de Medicina Legal y director del Instituto de Ciencias Forenses de la Universidad de Sevilla, en un informe reservado, afirmaba: «No existe la más mínima base científica para atribuir al consumo de aceite de colza desnaturalizado mediante anilinas la causa directa del "síndrome tóxico"». 

El documento de Frontela, producto de dos años de trabajo, en el que participó todo su equipo de colaboradores de la Universidad de Sevilla, echaba por tierra las tesis oficiales elaboradas durante el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, que atribuían al aceite de colza adulterado la causa del envenenamiento masivo sufrido en varias provincias del país durante la primavera y el verano de 1981. 

Frontela Carreras, uno de los más prestigiosos médicos del país, famoso por sus investigaciones forenses sobre el crimen de Los Galindos, no sólo descarta que la colza fuera el agente desencadenante de la epidemia que vistió de luto a 352 familias españolas, sino que afirma tajantemente que las anilinas, unas sustancias colorantes utilizadas para desnaturalizar el aceite, no provocan el cuadro clínico observado en los afectados por la «neumonía atípica». 

«En consecuencia -advierte el doctor Frontela en su trabajo-, estimamos que los tóxicos fundamentales que ocasionaron el "síndrome tóxico" no son las anilinas, sino otras sustancias, que pudieron no ser detectadas en los análisis efectuados por los organismos oficiales encargados de invesrtigar el caso». 

El doctor Frontela efectuó su trabajo científico utilizando técnicas matemáticas y estadísticas, y experimentos de laboratorio, a petición del abogado José Merino Ruiz, cuya esposa, María Concepción Navarro Hernández, había fallecido en Madrid durante el verano de 1981, presentando un cuadro clínico similar al de los supuestos envenenados por el aceite de colza. 

A pesar de que esta mujer había contraído la enfermedad meses antes de que se detectara el primer fallecimiento atribuido a la «neumonia atípica», Frontela sentencia: «Los hallazgos macroscópicos de autopsia y los análisis de vísceras de María Concepción Navarro Hernández son coincidentes con los de otros fallecidos por el llamado "síndrome tóxico"». 

Este descubrimiento, junto con la sintomatología que presentaban los enfermos de la «neumonía atípica», lleva al doctor Frontela a sospechar que el causante del enevenenamiento que llevó a la tumba a 352 personas, según las estadísticas oficiales -más de 500, según otras fuentes-, y produjo lesiones graves e irreversibles en otros 24.000 individuos, no era el aceite de colza. 

Frontela probó entonces a investigar con insecticidas organofosforados y sustancias similares, habitualmente utilizados como plaguicidas por los agricultores, logrando un sorprendente descubrimiento: el Nemacur, un producto químico fabricado por la Bayer para matar los parásitos que se fijan a las raíces de las plantas, podría ser el origen de la desconocida enfermedad. 

Este nematicida, que se fabrica en la planta que la multinacional Bayer tiene en Quart de Poblet, a pocos kilómetros de Valencia, al ser absorbido por las plantas en determinado periodo de crecimiento, podría dejar residuos tóxicos en los frutos y provocar el envenenamiento de cuantos individuos consumieran el producto, sostiene el informe del doctor Frontela. 

«Las series de ratas intoxicadas directamente con Nemacur y con pimientos tratados con Nemacur dos semanas antes de la recolección -afirma concluyentemente el forense sevillano en su informe- presentan similares lesiones microscópicas que las que se observan en los fallecidos por el síndrome o neumonía tóxica». 

A similares conclusiones había llegado dos años antes el doctor Antonio Muro Fernández Cavada, ex director del hospital del Rey, de Madrid, quien, en un voluminoso trabajo de investigación epidemiológica, establece que la epidemia detectada en España el 1 de mayo de 1981, cuando en Torrejon de Ardoz moría el niño Carlos Vaquero, de ocho años de edad, víctima de una desconocida neumonía pulmonar, estaba provocada por una partida de tomates que habían sido tratados con el nematicida fabricado por la Bayer en Quart de Poblet (Valencia). 

El doctor Muro, un «médico maldito» por haberse enfrentado a las tesis oficiales que relacionaban el aceite de colza desnaturalizado a la extraña enfermedad, acabó apartado de la comisión gubernamental que investigaba las causas de la «neumonía atípica». 

Rodeado de un estrecho grupo de colaboradores, Muro se lanzó a investigar por su cuenta. Entrevistó personalmente a más de 4.000 afectados por la enfermedad, viajó de una a otra punta del país y, seis meses después, tenía elaborado el mapa de la enfermedad en todo el territorio estatal. 

De esta manera, el médico heterodoxo y su equipo lograban obtener un primer descubrimiento: gran parte de los afectados por el llamado «síndrome tóxico» no habían consumido aceite de colza desnaturalizado y, por el contrario, todos ellos incluían en su dieta alimenticia una determinada variedad de tomate que sólo se cultiva en escasas zonas del Estado español. 

Con estos datos, el doctor Muro se dedica a visitar mercados, se entrevista con asentadores de frutas y verduras, con transportistas e intermediarios y semanas más tarde consigue averiguar que el tomate sospechoso procede de una huerta de la localidad almeriense de Roquetas del Mar. 

Sus investigaciones le permiten determinar, incluso, la cantidad de tomate que pudo haber producido el envenenamiento masivo conocido como «síndrome tóxico»: una partida de unos ochenta y cinco mil kilos cosechada durante los meses de abril, mayo y junio de 1981 y dedicada al consumo interior por su escasa calidad. 

«Este tomate, de la variedad Lucy -señala a CAMBIO16 Antonio Muro-, se consumió principalmente en los cinturones periféricos de las grandes ciudades, lo que coincide con el perfil sociológico de los afectados, todos ellos personas pertenecientes a un estrato social medio-bajo». 

Mientras la comisión gubernamental del «síndrome tóxico» seguía manteniendo la teoría del aceite de colza desnaturalizado como el vehículo propagador de la epidemia, Muro centra su trabajo en los insecticidas utilizados por los agricultores para combatir las plagas y descubre que un producto de la Bayer, el Nemacur, produce en las cobayas similares efectos a los detectados en los pacientes afectados por la «neumonía atípica». 

«Cuando se administra oralmente Nemacur 10 a las cobayas -afirma el doctor Muro en el folio OJ 6342507 vuelto del sumario de la colza-, éstas mueren al sexto día. Si, en cambio, se les alimenta con un pedazo pequeño de pimiento tratado con este nematicida, la cobaya muere al segundo día, de donde se desprende que, al ser asimilado por la planta, el Nemacur 10 se convierte en un tóxico más potente que en su preparación original». 

Frente a las teorías de los doctores Muro y Frontela, el resto de la comunidad científica -el Centro de Nutrición y Alimentación de Majalahonda, el Instituto Nacional de Toxicología y un sector del Consejo Superior de Investigaciones Científicas- sigue considerando que el envenenamiento masivo que afectó a 14 provincias españolas a comienzos del verano de 1981 se debió a un tóxico que se encontraba en una partida de aceite de colza desnaturalizado. 

Los investigadores oficiales fundamentan su hipótesis en que el 97 por 100 de los enfermos del llamado «síndrome tóxico» habían consumido aceite de colza adulterado y vendido clandestinamente y en el hecho de que a partir del 30 de junio de 1981, fecha en que el Gobierno procedió a retirar masivamente este aceite, la curva de afectados descendió vertiginosamente. 

Sin embargo, los intentos de reproducir en laboratorio los efectos del síndrome inoculando el supuesto aceite envenenado a todo tipo de cobayas, han resultado vanos hasta la fecha. «En los laboratorios de la Fundación Jiménez Díaz -cuenta a CAMBIO16 un biólogo- hicimos pruebas con grupos de diez ratas de quinientos gramos cada una, a las que les dábamos tres miligramos de aceite de colza de todas las formas imaginables (frito, en ensalada, crudo, etcétera), y ninguna de las cobayas reprodujo el síndrome. Simplemente, engordaban». 

En el Instituto Nacional de Toxicología y en el Centro de Nutrición y Alimentación de Majalahonda, dos de las instituciones científicas de mayor prestigio del país, los experimentos dieron parecidos resultados. «La administración de muchas muestras de aceite a babuinos, monos, cobayas y hamsters han dado resultados negativos», concluye la Organización Mundial de la Salud en un informe elaborado en 1983 y dado a conocer este año. 

La OMS, que desde que se descubrió el «síndrome tóxico» hasta la fecha ha enviado a 14 equipos científicos internacionales a nuestro país para estudiar la sintomatología y los orígenes del envenenamiento masivo, en un informe de 96 páginas, reconoce la impotencia de la comunidad científica internacional para determinar las verdaderas causas de la epidemia. 

«Las pruebas de que las anilidas de ácidos grasos fueron la causa de la enfermedad siguen siendo poco convincentes -asegura en su informe la OMS- (...) Mientras la toxina exacta del aceite siga sin identificarse, todas las pruebas de aceite confiscadas deberían conservarse almacenadas, ya que mientras siga sin descubrirse la causa precisa, no puede tenerse la seguridad de que esta enfermedad no volverá a presentarse en España o en otros países». 

La ausencia de datos concluyentes en las investigaciones de laboratorio sobre muestras de aceite de colza desnaturalizado ha hecho que muchos científicos españoles y extranjeros estén en la actualidad utilizando otras hipótesis de trabajo y que la propia Organización Mundial de la Salud, en un informe confidencial remitido al Gobierno español, recomienda no descartar ninguna otra posibilidad de investigación que pueda arrojar luz sobre el origen del agente tóxico. Es el caso de los doctores Francisco Javier Martínez Ruíz y María Jesús Clavera Ortiz, antiguos miembros de la Comisión Epidemiológica del Síndrome Tóxico, quienes han llegado a la conclusión de que el agente causante del envenenamiento masivo que produjo las «neumonías atípicas» del verano del año 1981 no estaban en el aceite de colza desnaturalizado, sino, por el contrario, en las ensaladas. 

«Tras muchos meses de trabajo en el Plan Nacional del Síndrome Tóxico -dice Francisco Javier Martínez a CAMBIO16- hemos podido comprobar que el tóxico no fue el aceite, ya que sólo tres de cada mil personas que consumieron la colza supuestamente envenenada han resultado afectados. Además, no es exacto que la epidemia cesara el treinta de junio de mil novecientos ochenta y uno, cuando se mandó retirar el aceite. En contra de la versión oficial, está estadísticamente comprobado que el llamado "síndrome tóxico" había comenzado a remitir dos semanas antes». 

Por otras parte, el personal científico del Laboratorio Central de Aduanas, que dirige el doctor Bolaños, que fue el primer centro investigador del país que aisló las anilinas de los aceites de colza desnaturalizados, tienen serias dudas acerca de que este tóxico fuera el único causante de la epidemia. 

«Después de haber estudiado detenidamente la sintomatología de los enfermos -señaló un alto cargo del organismo a CAMBIO16-, estamos convencidos de que entre las sustancias que provocaron las "neumonías atípicas" tenía que haber obligatoriamente compuestos fosforados». 

A esta misma conclusión llegaba, en el verano de 1981, el médico militar Luis Sánchez Monge, una de las personas que más años ha dedicado al estudio de la acción de los gases tóxicos. 

El doctor Sánchez Monge, experto en armas químicas y bacteriológicas, en un informe reservado hecho llegar a las autoridades sanitarias del país, aseguraba la coincidencia entre los efectos del «síndrome tóxico» descubiertos en los afectados y determinadas fases de la guerra química, donde suelen emplearse compuestos fosforados en estado gaseoso. 

En uno y otro caso, el cuadro clínico era similar: insuficiencias respiratorias graves con disnea y tos, náuseas y vómitos, dolores musculares, dolores de cabeza, diarrea y exantema pruriginoso. 

Todas estas experiencias apoyan los descubrimientos de los doctores Muro y Frontela, quienes, trabajando cada uno por su lado, llegaron a la conclusión de que el posible tóxico determinante de la epidemia era el Nemacur, un nematicida que se elabora en la planta de Cuart de Poblet, en Valencia, por la multinacional alemana Bayer. El Nemacur se emplea como plaguicida desde 1972 en el Estado español y lleva fósforo en su composición. 

«Según mis investigaciones y las de mi equipo de colaboradores -asegura el doctor Luis Frontela Carreras a CAMBIO16-, el Nemacur es con mucha probabilidad el agente causante del envenenamiento masivo conocido como "síndrome tóxico"». 

El doctor Frontela, que recibió a esta revista en su domicilio de Sevilla, en la avenida de la República Argentina, asegura también que su trabajo no son especulaciones gratuitas. «Un equipo interdisciplinario de quince personas llevamos dos años investigando en el tema, hemos hecho centenares de ensayos con todo tipo de plaguicidas y todos los datos señalan que la epidemia pudo producirse por una incorrecta utilización de este organofosforado». 

Según el Servicio de Defensa contra Plagas e Inspección Fitopatológica del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Nemacur cuando se emplea en su versión líquida, que posee una alta concentración de organofosforados, es un producto altamente tóxico, letal para las personas, los animales terrestres y la fauna acuícola, por lo que debe administrarse a las plantas entre sesenta y noventa días antes de la recolección, para dar tiempo a la planta a eliminar los posibles residuos de veneno que puedan acumularse en tallo, hojas y frutos. 

«Yo utilicé el Nemacur -se ratifica Frontela ante CAMBIO16- en plantaciones de pimientos dos semanas antes de la recolección. Administrados a lotes de ratas, reproducían fielmente la sintomatología de los afectados por las "neumonías atípicas" de mayo-junio de mil novecientos ochenta y uno, y morían a los pocos días». 

Informes confidenciales de los servicios secretos, a los que ha tenido acceso CAMBIO16, señalan que F.M., el agricultor de Roquetas de Mar, empleó Nemacur -varios bidones de cinco litros de Nemacur en su versión líquida, es decir, la más tóxica- para exterminar una plaga de fusario -un hongo que afecta a las raíces- que estaba a punto de arruinar su cosecha de tomates. 

«Fue una mala cosecha -cuenta F.M. a CAMBIO16, confirmando los datos en poder de los servicios de inteligencia-. En un invernadero de dos hectáreas sólo logré salvar ochenta y un mil quilos de tomates, de la variedad Lucy, que vendí entre doce y dos pesetas el kilo y que se destinaron en su integridad al mercado nacional». 

El descubrimiento de este agricultor, que confiesa haber recolectado su cosecha semanas antes de que se detectara los primeros casos atribuidos a un tóxico desconocido, parece confirmar las hipótesis del doctor Antonio Muro y su equipo de colaboradores que, a través de un amplio estudio sociológico, cuya documentación ocupa varios armarios de su antiguo despacho del Hospital del Rey, determinó en 1981 que los supuestos tomates a los que él achacaba el origen de la epidemia se habían producido en la provincia de Almería. 

Sin embargo, la empresa fabricante del producto plagicida, la multinacional Bayer, la primera empresa química del mundo que creó una sección destinada a la conservación de la naturaleza, rechaza cualquier posible vinculación del Nemacur con el envenenamiento masivo de mayo-junio de 1981. 

«Incluso en caso de una mala aplicación del Nemacur, en un plazo breve por descuido o intencionadamente, no se presentaría ningún tipo de enfermedad del tipo de "síndrome tóxico", ya que está demostrado que nuestro producto no es neurotóxico y, en cambio, los afectados por la "neumonía atípica" han padecido en su mayoría procesos neurotóxicos», manifestó el jefe de la división fitosanitaria de Bayer en el Estado español, J. Costa (véase apartado). 

Estos argumentos no convencen al catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla, Luis Frontela Carreras, quien afirma a esta revista que existen efectos poco conocidos, pero altamente peligrosos, en los nematicidas. «Estos efectos -asegura- se producen a largo plazo e incluso en personas que no han consumido grandes cantidades de tóxico y no vienen indicados en los folletos de los plaguicidas normalmente, por lo que se suele escapar al conocimiento de los especialistas e incluso de un sector de la comunidad científica». 

Pero no es sólo la Bayer quien pone en duda los informes de los doctores Muro y Frontela. «Si son rigurosamente serios -asegura Carmen Salanueva, coordinadora del Plan Nacional del Síndrome Tóxico- que vengan y los expongan, que aquí a nadie se le cierran las puertas». 

Por otra parte, el Gobierno, que sigue con evidente preocupación las investigaciones de Antonio Muro y Luis Frontela, por el temor de que una mala utilización del tema puede perjudicar al sector agrícola español en un momento clave de nuestra integración en la Comunidad Económica Europea, va a invitar a ambos científicos a que expongan sus teorías ante los foros científicos estatales e interestatales, para evitar, de una vez por todas, que se siga especulando con un tema que afecta dolorosamente a numerosas familias del país. 

Independientemente de las declaraciones del Gobierno y de los responsables a nivel asistencial de los afectados por el «síndrome tóxico», el catedrático de Medicina Legal de Sevilla, Luis Frontela, está convencido de que su trabajo está en el buen camino. «Dentro de dos semanas, cuando hayamos concluido los últimos ensayos, la verdad se abrirá paso por sí sola».

El síndrome de la muerte. 

El síndrome tóxico, también llamado «neumonía atípica», fue detectado en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz el 1 de mayo de 1981, al morir por insuficiencia pulmonar aguda el niño de ocho años Carlos Vaquero. Posteriormente, seis de los ocho miembros de su familia contraerían la extraña enfermedad. 

En pocos días, la epidemia alcanzó a otras trece provincias españolas, todas ellas situadas en el noroeste de la Península, salvo Galicia y Cantabria, y afectó sobre todo a personas de clase media-baja residentes en las zonas periféricas de las ciudades. 

La epidemia alcanzó su punto máximo a mediados de junio, fecha en que se nregistraron hasta 600 ingresos en los hospitales de todo el país, y se atendía a más de cuatro mil enfermos. Durante este periodo se realizaron los primeros estudios epidemiológicos, que permitieron establecer que la enfremedad no afectaba a lactantes y que la epidemia incidia más en la población femenina. 

El primer dato permitió establecer que la «neumonía atípica» tiene su origen en un envenenamiento masivo por ingestión de alimentos. Encuestas posteriores demostraron que la mayoría de los afectados habían consumido aceite de colza desnaturalizado con anilinas. A pesar de que la mayoría de los afectados habían consumido también tomates y otros alimentos de consumo generalizado, el hallazgo de las anilinas en el aceite de colza y las circunstancias políticas que vivía el partido del Gobierno, la Unión de Centro Democrático, hizo que toda la investigación oficial se centrara en «la colza». 

Datos oficiales estiman que unas sesenta mil personas estuvieron sometidas a los efectos del tóxico, de las cuales resultaron directamente afectadas 24.000 y murieron 352. Sin embargo, datos extraoficiales sigieren que la población expuesta al veneno fue muy superior y que el número de muertos asciende en la actualidad a más de quinientas personas, 150 de las cuales no son reconocidas oficialmente, por haber contraído el «envenenamiento» antes o después de que estuviera en circulación la partida de aceite de colza a que se atribuye la intoxicación.

Un insecticida altamente tóxico. 

El Nemacur es un compuesto químico que se emplea por los agricultores como nematicida, para combatir las plagas que afectan a las raíces de las plantas. 

Fabricado y patentado por la multinacional alemana Bayer, se sintetizó por primera vez en 1963 y se viene comercializando en el Estado español desde 1972. Su materia activa son los Fenamifos (etil-p-metiltio-m-tolil-isopropil fosforoamidato), un producto fosforado que actúa como plaguicida por contacto y es soluble en las grasas. 

Se vende libremente en 19 países, especialmente en los tropicales, y en el Estado español se comercializa en dos versiones: una, líquida, y otra, granulada. 

El producto líquido, conocido por Nemacur 40, posee una elevada concentración de Fenaminos y es altamente tóxico. De acuerdo con las normas del Ministerio de Agricultura el consumidor debe consignar en un libro de registro la utilización que le va a dar y no se puede aplicar a las cosechas sesenta días antes de su recolección. 

El Nemacur granulado o Nemacur 10 es bastante menos tóxico y no necesita, legalmente, un plazo de seguridad para ser administrado a las plantas. 

Los organismos internacionales encargados de la salud (Organización Mundial de la Salud, Organización de Alimentación y Agricultura, etc.), permiten en el caso del Nemacur un límite de residuos que oscila entre los 0,05 y 0,2 miligramos de plaguicida por kilo de vegetal, según el tipo de cultivo. 

El «codex» alimentario de la FAO, por su parte, establece que el IDA (Ingestión Diaria Admisible) de Fenamifos en el ser humano no debe superar el 0,0006 miligramos por día y kilo de peso de la persona que absorbe el tóxico.

La Bayer se defiende. 

La aplicación correcta del Nemacur no tiene ningún riesgo para la salud, porque los residuos máximos, tanto del preparado como de sus metabolitos, están, después del plazo de espera, por debajo de la tolerancia aceptada por la OMS, informa la Bayer a CAMBIO16. 

Saliendo al paso de los informes de los doctores Muro y Frontela, la multinacional alemana asegura que en los estudios efectuados por el Instituto Nacional de Toxicología efectuados en mayo de 1981, cuando surgió el «síndrome tóxico», no aparecieron restos de organofosforados, compuesto que constituye el principio activo del Nemacur. 

Señalan también que han vendido su producto en grandes cantidades en el Estado español desde 1972 hasta la fecha sin que se hayan presentado envenenamientos debido a que su acción sobre las plantas es muy pequeña. 

Bayer España destaca el hecho de que, a pesar de haberse utilizado masivamente su nematicida en Canarias, Baleares, Alicante, Almería, Murcia y Valencia, en estas zonas no se han presentado casos de enfermedades con sintomatología parecida a la «neumonía atípica». «Por el contrario -dicen-, las regiones más afectadas por el "síndrome" han resultado ser aquellas en que la aplicación del Nemacur es mínima». 

En contra de las hipótesis de los doctores Frontela y Muro, la multinacional alemana pone de relieve que a pesar de ser el tomate y los pimientos productos de mucha exportación, en ningún país del mundo se ha detectado el «síndrome tóxico». El Nemacur se emplea en la actualidad en otros 19 países, desde Estados Unidos a Camerún, como nematicida. «En ninguno de ellos se han producido enfermedades similares a la «neumonía atípica» registrada en el Estado español en 1981», afirma la Bayer.




EL PAÍS
25 de julio de 2018

La Audiencia Nacional abre la vía penal contra Bayer por un anticonceptivo que dejó a 30 mujeres estériles

La juez Carmen Lamela traslada el caso a la Fiscalía para que se pronuncie

J. J. Gálvez | Madrid 25 JUL 2018 | 10:12 CEST

La Audiencia Nacional abre la vía penal contra la empresa Bayer, la Sociedad Española de Ginecología y la Agencia Española del Medicamento tras recibir una querella por la comercialización durante más de una década del anticonceptivo femenino Essure, retirado del mercado español en 2017 tras las denuncias de que provocó graves daños en algunas mujeres que lo usaban. La juez Carmen Lamela ha decidido incoar diligencias previas ante "la posible existencia de una infracción penal" y envía la causa a la fiscalía para que se pronuncie.

La magistrada del juzgado de Instrucción número 3, Carmen Lamela, reaviva la batalla que las afectadas mantienen en España contra este anticonceptivo permanente, comercializado por Bayer y que consiste en la inserción en las trompas de Falopio de unos muelles flexibles para generar una fibrosis que funciona después como barrera para impedir que el esperma alcance los óvulos. Hace un año, la sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional ya admitió una demanda presentada por una de las pacientes contra el Ministerio de Sanidad, el Sistema de Salud y la Agencia Española del Medicamento "por un error en la vigilancia y control sanitario del producto". Pero, según denuncia su abogado, esta causa permanece "paralizada" desde entonces.

La querella recibida ahora por Lamela, presentada a principios de julio por la Asociación de Afectadas de Essure en nombre de 30 mujeres, denuncia presuntos delitos de lesiones y contra la salud pública. "Las pacientes nunca fueron informadas adecuadamente sobre las posibles complicaciones relacionadas con el producto que podían afectar a su salud. Es una omisión intencionada", reza el documento, donde también se plasman las "sospechas" de que desde la Sociedad Española de Ginecología se promocionaba el uso de este anticonceptivo "por la relación" de uno de sus directivos con Bayer.

Esta compañía, una de las farmacéuticas más poderosas del mundo, ha ido retirando el Essure en los últimos años de todos los países. Y anunció la pasada semana que también dejará de venderlo antes de que acabe el año en Estados Unidos, donde se han presentado cerca de 16.000 demandas por lesiones graves e incluso muertes, según informa The New York Times.

A la espera del fiscal

En un auto firmado el pasado 12 de julio, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la magistrada de la Audiencia Nacional considera que el relato contenido en esta nueva querella "hace presumir la posible existencia de una infracción penal" en España y lo traslada a la fiscalía para que se pronuncie sobre su estimación. El Ministerio Público aún no ha respondido, según el abogado Francisco Almodóvar, del bufete Almodóvar & Jara, que representa en la causa a las afectadas. Por su parte, a preguntas de este diario, Bayer asegura que no ha recibido ninguna notificación al respecto desde el juzgado. "No podemos comentar sobre este tema a falta de tener más información", añade la compañía.

Las afectadas denuncian que la implantación del Essure —que requería una intervención en el hospital— les provocó dolores continuos, hemorragias, vómitos, diarreas, pérdidas de pelo y de dientes, perforaciones del útero y de las trompas de Falopio. "Perdieron los órganos reproductivos", subraya Almodóvar, que denuncia que las que perdieron el útero se han quedado "totalmente infértiles" y a las que tuvieron que extraerles las trompas ya solo pueden quedarse embarazadas a través de un sistema de reproducción in vitro.

"Mi vida fue horrible durante cinco años", cuenta Cristina Sánchez a la que le implantaron este anticonceptivo permanente en 2010. "Desde el minuto uno en el que me dieron el alta empecé a tener hemorragias continuas", recuerda, antes de describir cómo sufrió intensos dolores que le "doblaron como una abuelilla". Según relata la afectada, de 38 años, cuando se lo quitaron en 2015 se le había infectado toda la pelvis: "La tenía llena de pus". "Yo fui al hospital de Valdemoro a que me hicieran una ligadura de trompas y me dijeron que me pusiera el Essure, que era más eficaz", añade esta madre de dos hijos, que insiste en que nunca le comentaron los posibles efectos adversos que podía sufrir. "La información nunca llegó a las mujeres que fueron aconsejadas sobre este método", reza la querella.

En un comunicado emitido en septiembre de 2017 tras anunciar el fin de la comercialización en España, Bayer aseguró que tomaba esta decisión movido "por motivos estrictamente comerciales". "La demanda de Essure por parte de las mujeres ha disminuido significativamente", aseveraba en la nota de prensa, donde añadía: "Bayer quiere remarcar que su decisión no está relacionada con cuestiones de seguridad o calidad del producto y que en su evaluación científica el perfil beneficio-riesgo sigue siendo favorable".

"ME TRATABAN COMO SI ESTUVIERA LOCA"

El calvario de Cristina Sánchez comenzó tras dar a luz a su segundo hijo. “Me recomendaron que me hiciera una ligadura de trompas. Tras un parto complicado se me formó un coágulo en el cerebro”, relata esta barrendera, que trabajaba entonces como administrativa. Según dice, en el hospital le recomendaron implantarse el Essure. “Me perforó las trompas”, subraya, antes de insistir en que, además del sufrimiento físico, padeció la incomprensión de los médicos del hospital donde se lo pusieron: “Me trataban como si estuviera loca. Decían que eran cosas mías”. Ese es otro de los aspectos que denuncia la querella: “No ha habido una colaboración con las potenciales víctimas, a las que se las ha tratado como locas, pues los ginecólogos demuestran gran desconocimiento sobre los efectos adversos del producto e incluso sobre su retirada o potencial dañino en algunas mujeres”. El documento presentado en la Audiencia también recoge el testimonio de médicos que aseguran que “fue precipitada su introducción en el mercado” y “fue aprobado con menos exigencias que las habituales”.




Fuentes principales:


  1. http://www.abc.es/hemeroteca/historico-11-05-2001/abc/Sociedad/el-bichito-es-tan-peque%C3%B1o-que-si-se-cae-de-la-mesase-mata_30210.html
  2. http://elpais.com/diario/1988/02/11/sociedad/571532403_850215.html
  3. http://elpais.com/diario/1982/01/16/economia/379983605_850215.html
  4. http://elpais.com/diario/1983/02/06/sociedad/413334002_850215.html
  5. 1984.01.24: La investigación del asesinato de María Teresa Mestre se centra en una venganza o en la acción de un psicópata: http://elpais.com/diario/1984/01/24/espana/443746802_850215.html
  6. 1984.03.28: Un joven de 22 años, vecino de la víctima e íntimo amigo de sus hijos, se confiesa autor del asesinato de Maria Teresa Mestre: http://elpais.com/diario/1984/03/28/espana/449272805_850215.html
  7. http://free-news.org/afaber02.htm
  8. http://www.free-news.org/gcaba01.htm
  9. http://andreas.faber.cat/libros/pacto-de-silencio-sindrome-toxico-aceite-colza/
  10. http://otrabiologia.wordpress.com/2011/04/08/n%C2%BA-18-%C2%BFes-manipulable-la-ciencia-el-sindrome-del-%E2%80%9Caceite-toxico%E2%80%9D/
  11. http://www.cbgnetwork.org/3125.html
  12. http://elpais.com/diario/1985/02/12/sociedad/477010803_850215.html
  13. https://elpais.com/politica/2018/07/24/actualidad/1532460920_421459.html

jueves, 17 de octubre de 2013

El circo.




Después de una noche de insomnio total, en la que no había conseguido pegar ojo ni un momento, estaba hecho polvo. No obstante, confiaba en que me despejaría con una buena ducha.

No me sirvió, y eso que acabé poniendo sólo agua fría, hasta que me dieron ganas de gritar. Me puse lo primero que encontré a mano, cogí mi sudadera de la percha y salí a la calle.

Me alegraba de haber quedado con mi amigo en un café. Al menos, así...

- ¿Le pongo lo de siempre?
- No, esta vez sólo café, gracias.

Estaba echando medio sobre de azúcar en el café cuando mi amigo entró por la puerta de la cafetería. Echó un vistazo en torno suyo y, cuando me reconoció, me hizo una mueca y se acercó.

- ¿Llevas mucho esperando?
- No, acabo de llegar.

Carlos -mi amigo se llama Carlos- pidió un café con leche y me miró.

- Dijiste que me contarías tu interpretación del caso.
- Dije que me tomaría un café contigo y hablaríamos. Una teoría es sólo una teoría, lo importante es desmontar los argumentos oficiales. La verdad es que se desmontan sólos, pero la gente, antes de armar teorías alternativas, lo primero que tiene que hacer es darse cuenta de que la oficial es mentira.
- Tu cuéntame algo que me permita entender lo que pasó, y ya veremos.
- Déjame que beba algo de café, que todavía estoy con el piloto automático.

Tomé un buen trago de café... y empecé a hablar...

El mundo no funciona como la gente se cree que funciona. La gente vota mayoritariamente a un partido de derecha o a uno de izquierda, que se supone que tienen objetivos radicalmente opuestos. Esto no es cierto. Los partidos funcionan como el payaso de la nariz roja y el de la cara blanca. A unos les hace gracia uno, y a otros el otro. Pero luego está el jefe de pista y el dueño del circo. Al jefe de pista también lo ve el público y pueden creer que de algún modo dirige la función, pero el que la dirige de verdad es el dueño del circo, al que nunca ven.


Los payasos


El dueño del circo tiene una hoja de ruta y esa hoja de ruta se sigue inexorablemente, gobierne quien gobierne. Y sólo contrata payasos y jefes de pista que sean manipulables. Dicho sea de otro modo, todos tienen que tener un cadáver en el armario. Homosexuales que se avergüencen de serlo, padres de familia infieles que teman el reproche de sus hijos, pederastas, drogadictos, corruptos, violadores, prevaricadores, etc.

De modo que si el dueño del circo le pide algo a los payasos, éstos no le puedan venir con tonterías. Como decirle que tienen que consultárselo a los espectadores, que son los que pagan. Tienen que obedecer al dueño y no se hable más. O de lo contrario estallará alguno de los escándalos que hay bajo la alfombra, y que los medios de comunicación se encargarán de airear "ad nauseam", hasta que el payaso se doblegue. Entonces, con la misma rapidez con que apareció, el escándalo desaparecerá o será sustituido por otro que no tenga nada que ver con el anterior. Una guerra, un accidente, etc. Si no hay guerra ni hay accidente, se provocan, no hay problema.


El dueño del circo


Ahora supón que el cargo de jefe de pista fuera hereditario. O puesto a dedo, pero no por el actual dueño del circo. Con lo que tiene un jefe de pista al que no puede presionar. 

Entonces, hay que meterle en un lío. Se le invita a una fiesta con alcohol; en la siguiente hay alcohol y mujeres; en la siguiente hay alcohol, mujeres y sexo; en la próxima hay mujeres más jóvenes; en la siguiente ya son adolescentes; viene otra con cocaína; en otra se juega "como si se pegara a las mujeres"... Y poco a poco, si el jefe de pista no lo corta de manera radical, cuando se quiere dar cuenta está pegando a crías menores de edad, abusando de ellas... etc.


El jefe de pista


Si entonces el dueño del circo le pide algo al jefe de pista, éste no puede negarse. Porque si se le ocurre contestar que él es el jefe de pista y toma sus propias decisiones, porque manda sobre todo el personal del circo, entonces se va a enterar de quién manda de verdad.

Un día de tantos, después de una de sus juergas extremas, el jefe de pista se va, esperando que los que le han invitado se ocuparán de arreglar el problema de las jóvenes o niñas de las que ha abusado y a las que ha pegado. Pero, de repente, se encuentra con que aparecen unas niñas muertas y vestidas. Se da cuenta que en los cuerpos y en los vestidos están sus huellas biológicas: está en manos de sus "anfitriones" para siempre.

Encima, la prensa, la radio y la televisión, que también están en manos de sus "anfitriones" empiezan a dar una publicidad desmesurada al tema, e incluso sacan varios programas en los que aparecen los familiares diciendo que todo es un complot "de los de arriba."

El jefe de pista ata cabos y comprende que el dueño del circo está detrás de todo. Se viene abajo y cede ante el chantaje, cumpliendo con lo que se le exigía, fuera lo que fuese.

En ese momento, los medios dejan de apoyar a los familiares. Se busca un cabeza de turco y los familiares, antes justicieros, pasan a ser conspiranoicos. Todo arreglado. El tema nunca vuelve a salir en la prensa. El dueño del circo sigue al mando, y el jefe de pista y los payasos siguen con sus empleos. Todo el mundo contento.

El público tarda poco en olvidarlo todo y sigue con lo de siempre, divirtiéndose con los trapecistas, el domador de leones, los malabaristas... y discutiendo acaloradamente sobre si es más gracioso el payaso de la cara blanca o el de la nariz roja.

- Pero... me dejas de piedra...
- ¿Te ha gustado? Es que pienso escribir una novela de ciencia ficción que se desarrolla en un mundo muy diferente del nuestro, a millones de años luz de distancia y en un tiempo muy lejano, y he pensado que, como argumento, me podría servir.
- Anda, tómate otro café, que cada día estás peor.