miércoles, 2 de octubre de 2013

Entrevista con Emilio Guerrero Espejo. 1/2




De acuerdo a lo convenido, le envié a D. Emilio Guerrero el texto de la entrevista que mantuvimos el día dieciocho de septiembre. Una vez obtenida su conformidad, os dejo con la primera parte de esta entrevista-conversación. Tengo que agradecer a Emilio su colaboración, así como sus amables palabras en el contacto telefónico que hemos mantenido hoy mismo, en la que me ha dado luz verde a la publicación de la entrevista.

Emilio Guerrero Espejo es hermano de Virginia, una de las dos niñas de Aguilar de Campoo que desaparecieron el 23 de abril de 1992.





P: Muchas gracias por recibirme. Como le dije, casi no hay datos sobre el caso y me gustaría conseguir más información.

R: Quiere recabar información... ¿Con qué fines?

P: Que se sepa más de las niñas. No debe de olvidarse el caso, y hay muy pocos datos.

R: Como comprenderá, los principales interesados somos nosotros. Hemos movido hasta donde hemos podido mover...

P: Pero, según he leído, abogados de la Asociación Clara Campoamor comunicaron que no se iban a hacer más gestiones al respecto.

R: A nosotros, en su día, nos hicieron algún favor.

P: Es una asociación subvencionada. Les encanta ponerse medallas.

R: Posiblemente.

P: Hay algo extraño en estos temas. Porque las niñas desaparecidas, no vuelven a aparecer jamás.

R: ¿Niños y niñas o sólo niñas?

P: La mayor parte, niñas. Hay algún caso en que los desaparecidos son niños, como el de Yeremi Vargas, que le sonará... 1

R: Sí. Es un tema espinoso. Soy consciente de que no se está haciendo nada porque no se puede hacer nada.

P: Se puede, pero no se hace.

R: Me gustaría darles indicios a los Cuerpos de Seguridad, a la Guardia Civil, que es la que tiene el caso, para que hagan algo más. Cuando me han llegado informaciones que contrastan, se hace algo. Pero a día de hoy yo sé que esto está en una carpeta, hasta que un buen día o un mal día –espero que sea un buen día- lleguen y nos digan “Mira, han aparecido” –esperemos que vivas. Yo, cada vez que pasa el tiempo...

P: No sé cuál será la situación de las niñas. Pero no se va a hacer nada.

R: No, si ahora mismo no están haciendo nada, porque para que hagan algo hay que darles un indicio.

P: No, no, es que esa no es la aproximación al tema. No hay que darles un indicio, ellos son los que tienen que investigar. Hay que hablar con las familias, con las amigas de las niñas, ir a la discoteca Cocos, averiguar quién pasaba por allí, hablar con la señora que dijo que las vio haciendo dedo, contrastar declaraciones...


1 Los casos más conocidos de desapariciones de niños son los de David Guerrero Guevara (el niño pintor), Juan Pedro Martínez Gómez (el niño de Somosierra) y Yeremi José Vargas Suárez, aunque hay alguno más.


R: Hace cinco o seis años me vino a buscar la Guardia Civil, que alguien que no podía decirme su nombre podía aportar algo al caso. Y gracias a eso se reabrió una vez más. Volvieron a preguntar a la gente. Por desgracia no valió de nada. La persona en cuestión, que al final me quedé sin saber quién era, la Guardia Civil me dijo “Es por tu propio bien, porque si te decimos quién es puedes cometer acciones contra él. Hemos investigado, es una persona que no está muy equilibrada y lo que buscaba era publicidad.” Y fue la última vez que tuve... no hemos vuelto a tener nada más, ni una llamada, nada.

P: ¿Cómo era Virginia? ¿Es usted su hermano mayor?

R: Soy su hermano mayor. Aquel día era un viernes, era puente. Se fueron en tren. Lo que sí es cierto –es muy loable que usted quiera mover estos casos, que nadie hace nada, no sé si tendrá otros fines, se lo digo claramente-...

P: Entiendo su recelo, pero sólo busco información sobre las niñas para que se sepa más de su caso.

R: Que usted gaste su dinero y su tiempo tiene mucho mérito... No sé con qué se habrá encontrado, si es el primer caso que toca...

P: Ha habido varios, pero éste es el primero en el cual contacto directamente con los familiares.

R: ¿Pero por alguna razón?

P: Porque es un caso especialmente misterioso. Dos niñas desaparecidas y después de veinte años no se sabe nada y no hay ni un sólo sospechoso. Hay más casos misteriosos, como el de Gloria Martínez Ruiz, pero al menos de ella hay bastante información. Desapareció de una clínica psiquiátrica.

R: Estuve con sus padres en dos ocasiones. También está el caso del niño pintor. He estado con mucha gente, ¡he pasado por tantas! Poco después de este se dio el de las niñas de Alcàsser, que por desgracia tuvieron un mal final. En este estamos ahí, esperando. Si le puedo dar algún dato... Pero lo que no quiero es ir a tocar a la puerta de las instituciones.

P: No es mi objetivo. Sólo quiero que no se olvide a los niños y niñas desaparecidos. Y me interesa que se vean los casos desde el punto de vista humano, no simplemente estadístico. Detrás de cada caso hay padres, madres, familiares, amigos y un futuro que se rompió.

R: ¿Su blog se puede visitar?

P: Le ruego que lo haga. Así podrá comprobar el enfoque que trato de dar a los casos.

R: De este caso, lo único fiable es que una vecina nuestra las vio haciendo dedo.

P: ¿Una vecina?

R: Una vecina nuestra.

P: ¿Que estaba en Reinosa?

R: Y como venía con el coche lleno...

P: ¡Qué casualidad! ¿Y las vio, las vio subir?

R: No, no. Las vio haciendo dedo.

P: ¿Y a qué hora cerraba la discoteca? Porque se les debió escapar el último tren por los pelos ¿no?

R: Hacían dedo en el puente que está entre Matamorosa y Reinosa, donde la antigua fábrica de Cuétara. Ahí es donde las vieron. La estación está más atrás.

P: Ayer estuve en Reinosa. La discoteca se llamaba “Cocos”. Cerró en 1997. Ahora se llama “Cum Laudem”.

R: Subieron en un Seat 127. No sé si los datos que daban eran fiables o no...

P: Un 127 blanco. ¿La matrícula no se consiguió, supongo?

R: No... Veré su página, antes de dar más pasos. Después de las experiencias que hemos tenido con periodistas, no quiero más historias. Yo vivo con ello cada día, y cada noche me acuesto pensando en que aparecerán pronto y vivas. Pero también tengo que dejar una puerta abierta a que pueda ser un final desagradable.

P: En estos casos, lo peor es la incertidumbre.

R: No es nada grato. Lo de hablar... mi madre es poco dada a esas cosas y para ella supone una incomodidad, un trámite añadido que queremos que no pase. Información, lo que yo le pueda aportar. Lo que es investigar prefiero que no... Si escribir algo vale para mover el asunto y que...

P: Hay páginas sobre las niñas de Alcásser, hay otras sobre Gloria. A ver si conseguimos mover este caso. Por lo menos, que la gente las conozca, las vea. Si las ve en alguna parte...

R: Pero mire, yo, con el paso del tiempo he aprendido algunas cosas. Ahora mismo la foto que podríamos mostrar no sería nada fiable, porque si realmente están vivas y por su propia voluntad por ahí –lo dudo, ¿no?...

P: Hay programas de envejecimiento facial.

R: Pasamos por esos programas, lo hicimos con la Guardia Civil y, créame... Hombre, ayudan, ayudan. Si esto vale para que los Cuerpos de Seguridad se sensibilicen aún más y puedan dar una vuelta de tuerca más. Yo es que ahora mismo... Puede parecerle frío, pero créame, la procesión va por dentro. Esto, si vale para que los propios policías hagan algo más, algo... agradecido, yo le estaré a usted eternamente agradecido, eternamente, se lo digo de verdad. Pero soy consciente de que al día de hoy, a los niveles que pude hablar, tanto policiales como de Ministerio del Interior, cuando estaba Corcuera, nos prometió...

P: Sí, y después estuvo Jaime Mayor Oreja, y supongo que también les prometió...

R: ... y he hablado con políticos. La última vez que hablé con un político fue con Heliodoro Gallego. 2 Prometió ayudarme. Fue alcalde de Palencia. Hoy en día ya no sé si tiene cargo alguno, fue senador. La última vez que se removió este tema y salió en la prensa, hay que remontarse muy atrás, porque fue un ex-sargento de la Guardia Civil, creo recordar que era Pedro Hierro. Se llamaba Pedro, del apellido no estoy seguro. Es que... después de varios años... El decía que estas niñas... que la Guardia Civil sabía más cosas pero que las estaba ocultando.


2 Heliodoro Gallego Cuesta, nacido en Valladolid el 9 de enero de 1949, fue alcalde de Palencia entre 1991 y 1995 y nuevamente entre 1999 y 2011. Licenciado en derecho, casado y con dos hijos. Sindicalista desde 1978 y Secretario General de la provincia de Palencia por su partido entre 1988 y 2008. Senador en cuatro legislaturas.




Como comprenderá, yo enseguida me puse a moverlo. Y después me encontré con la sorpresa, cosa que le recriminé a él, era un hombre que había estado expedientado por el propio Cuerpo. Los motivos no los sé, ni me importan, pero podían ser un motivo para mover el asunto y poner en evidencia incoherencias de la Guardia Civil. Y fui a hablar con él a Palencia. No tuve ningún inconveniente. Le dije que estaba muy decepcionado con él. “Pedro, cuando viniste a mí, con las reservas que esto tiene, movimos lo que tuvimos que mover, lo hicimos y no me dijiste que estabas expedientado por razones que no quiero saber.” “Ya, no, pero bueno, qué te iban a decir...” “Si tú me lo dices, ya voy sobre aviso. No me lo tenías que haber ocultado.” A pesar de eso, di un paso más arriba, hablamos con un miembro de la Guardia Civil, que nos prometió que iba a hacer... ¡Y le creí! Y lo hizo, y me dijo “Mira Emilio este hombre y otro hacen una investigación a nivel interno nuestro en el Cuerpo, tanto a nivel de Palencia, como a nivel regional. Y si yo veo indicios de que puede haber algo, descuida que el primero que va a mover lo que haya que mover voy a ser yo.”

Un día me llamó a su despacho, estuvimos charlando, y le creí a pies juntillas. O me engañó muy bien, o realmente le creí porque el hombre decía la verdad. Yo apuesto por lo segundo, porque me decía la verdad. “Mira, esto era una vendetta entre este hombre y el cuerpo. Se ha quedado ahí. ¿Tú crees que yo, si hubiera algo de lo que el habla de trata de blancas en clubes, yo voy a dejar que eso se esté moviendo? No podría hacerlo...” Le creí. Lo de ese hombre fue una vendetta, llámelo como quiera. Fue la última vez que se movió. Salió en “El Norte de Castilla”, en “El Palentino”... porque él mismo se encargó de airearlo.

No es agradable. Yo soy muy escéptico.

P: Hay que ser escéptico en todas direcciones. Porque hay un montón de niñas y chicas desaparecidas desde hace muchos años -¡a saber cuántas habrá!, tengo una lista de unas setenta- y no se resuelve un sólo caso. En todos los países hay tráfico de drogas, de armas, de blancas, de órganos. ¿No cree usted que si realmente se quisiera acabar con esas lacras no se podría hacer? ¡En un mes, pero en un mes!

R: En un mes no se... Si quieren acabar, acaban.

P: Lo que pasa es que no hay nada que mueva más dinero que esas actividades. Para llegar a según y qué puestos hay que estar mezclado en algún escándalo, o de lo contrario no se puede llegar. Así que se buscan pederastas, drogadictos y corruptos. Gente que tenga algo que ocultar y que sea vulnerable a un chantaje.

R: Yo siempre he querido creer que hay alguien honrado.

P: Esos, abajo. Pero no suben en el escalafón. Y ciertos datos no salen a la luz, porque hay gente que es intocable.

R: Hace años yo me dije, “Esto pasará en otros países cercanos a España”. Y pedí pistas.

P: Todas estas redes son mundiales. Pero, volviendo al tema de las niñas... ¿le dio a usted la Guardia Civil algún tipo de información sobre qué se había investigado?

R: Tengo alguna información, un papel que no me vale de nada. “Se ha hecho una actuación policial, se ha centrado en los buscadores de setas, en los cazadores, en los que recorren el monte...”

P: ¡¿¡¿No me diga?!?!

R: Era todo más bien verbal. Dossieres más completos... Yo con la Guardia Civil he tenido mis más y mis menos. Voy a matizar. En la Guardia Civil he contactado con gente, que había tenido problemas por extralimitarse en sus funciones, pero para bien, y otros a los que hay que decir “Pero, ¡muévase, coño!” ¿Me explico? Entonces llegué a la conclusión de que tenía que hablar con otras personas... Ha habido de todo. Y, a día de hoy...

P: Puede que alguien haya investigado hasta donde le han dejado.

R: Aquí hubo un teniente hace años que me ayudó muchísimo, muchísimo. En ese hombre sí que confiaba yo plenamente...

P: Pero, en resumidas cuentas, ¿qué se ha averiguado?

R: Nada. Que no saben nada.

P: ¿Usted piensa que a eso se le puede llamar investigación? Ese teniente le ayudó mucho, pero ¿qué datos le aportaron? ¿Qué se investigó? ¿Qué se descubrió? Por lo visto, se limitó a escucharle y a darle su apoyo.

R: No, no. Él venía de otras comandancias, contactó con gente, incluso con mandos intermedios. ¿Que no quedas conforme? Claro que no quedas conforme. Pero, la verdad es que, fácil no es, desde luego. Hablas con padres de otras chicas y chicos, que hemos coincidido en muchos sitios...

P: Dígame un sólo caso de una niña desaparecida que haya sido resuelto.

R: Ahora mismo, no le sabría decir.

P: Los que no se resuelven solos, no se resuelven jamás. Y a todos los padres le dicen lo mismo: que no hay pistas. ¿En veinte años ni una sola pista?

R: He estado hojeando información de otros países, como le digo, a nivel europeo, americano. Hay estadísticas demoledoras. Había, al cabo del año, desapariciones, muchas sin resolver...

P: O aparecen muertas, o no vuelven a aparecer. Que rescaten a una con vida es rarísimo.

R: Hubo una chica, no recuerdo el nombre, es un caso...

P: En el caso Dutroux, en Bélgica. Se rescató a dos niñas con vida. La recompensa fue la destitución del juez que llevaba el caso. 3

R: Hay una chica, intentamos hablar con ella. No pudimos, no nos dejó la familia. Una chica de León que estuvo desaparecida varios años y por su propio pie apareció en casa.

P: Conozco un caso, no sé si será el de esa chica. Estuvo trabajando unos años en barras americanas, alguien la reconoció y se volvió a su casa. 4

R: Esta fueron varios años. Porque salió en la prensa. Y yo dije “Esta chica...” A la familia, me presenté, les di mis credenciales... “Soy familiar de...”. No quisieron bajo ningún punto de vista que hablásemos con ella.

P: ¿Y este periódico donde me dice usted que hay datos?

R: “Norte de Castilla”. También “El Palentino”.

P: ¿Cómo ha realizado la búsqueda? Porque apenas hay información sobre el caso en las hemerotecas de la red.

R: “Niñas desaparecidas de Aguilar de Campoo”. Le saldrá bastante.

P: Lo primero que sale es el famoso artículo de “El País”, “El caso Alcàsser de Palencia”. Hay un artículo, sólo uno. Una foto, en color y en blanco y negro, pero una sola foto.

R: ¿Por “Virginia y Manuela”? Este es del 2013, del 27 del 4 del 2013.

P: Ése es mi blog, nada nuevo. ¿No tiene recortes de prensa?

R: Algo tengo guardado.

P: Pues eso sí que sería interesante.

R: En el “Norte de Castilla” también tiene que venir. 5 Lo he visto un montón de veces. En “El Mundo” venía algo, también. Y en “El Diario Montañés”, que también en su día sacó mucho. Son los de la zona. Esos tres, no obstante, ya intentaré recabar más.


3 Sabine Dardenne, de 12 años y Laetitia Delhez, de 14. El fiscal general de Lieja, Hubert Massa “se suicidó”, así como el comisario Gregory Antipine, de la Policía Judicial de Bruselas. El juez encargado del caso, Jean-Marc Connerotte, fue apartado de la instrucción por haber asistido a una comida con los familiares de las víctimas, que le regalaron una pluma en agradecimiento por su labor. Se estimó que con esa reunión tomaba partido en contra del acusado, dejando de ser imparcial.



4 Laura Cano Peña, de Niebla, Huelva, desaparecida el 15.02.1988, apareció el 19.04.1991.



5 Luego intentas ampliar la noticia, y da error.




P: ¿Qué pasó aquel día? ¿A qué hora tenían que haber vuelto?

R: No, si es que en casa tenían que estar a la hora que tenían que estar todos los días. Entre las nueve y media y las diez. La vecina que las vio, si no recuerdo mal, fue entre las ocho y media y las nueve.

P: A esa hora habría trenes todavía. Para volver.

R: Habría trenes, pero no a la hora a la que ellas querían. Tenían que venir antes a casa. Que nosotros no sabíamos... hicieron lo que todos hemos hecho.

P: No tendría que haber pasado nada. No tendrían que haber corrido peligro, en un país normal.

R: ¿Qué país es normal? En los años sesenta, setenta ya había casos de gente que hace dedo y... problemas. Aunque no tanto como ahora. Yo he ido a dedo mil veces... No sabíamos que estaban allí. Marcharon en tren, eso sí que es cierto...

P: ¿No sabían ustedes que iban a la discoteca?

R: No, no, no. No tenían que ir sin nuestro permiso.

P: Ustedes pensaban que estaban en Aguilar. ¿La madre de Manuela tampoco lo sabía?

R: Tampoco lo sabía.

P: ¿Sigue viviendo aquí?

R: No, está fuera. En Francia.

P: El marido trabajaba en Francia. El apellido de ella es marroquí o argelino, Bougeffa.

R: Argelino. Ellos viven en Francia y hace mucho que no tenemos contacto. Pasan los años y se pierde el contacto. Como no hay noticias, ni para bien, ni para mal. Sabes que están allí y si alguna vez es necesario contactar, les llamamos y punto.

P: La prensa no cita para nada a su padre. ¿Su madre es viuda?

R: Es viuda, y ya lo era en aquellas fechas.

P: Y el padre de Manuela estaba trabajando fuera de España.

R: Estaban separados, después se reconciliaron.

P: Dos niñas que por distintos motivos no cuentan con sus padres.

R: No tenemos nada, a día de hoy, nada, que nos pueda indicar dónde están.

P: Ni un sospechoso, no hay ni un sólo sospechoso. Es muy extraño. Porque la Guardia Civil investiga e investiga bien.

R: Sí hubo un mando que me dijo, además me lo dijo abiertamente, pero muy claro y yo confío en él, “Emilio, te pueden llegar informaciones a ti o a nosotros. Si te llegan a ti, lo que debes de hacer es ponerte en contacto con nosotros y si desconfías o piensas que la Comandancia Local no te lo va a resolver, ponte en contacto conmigo. Pero también te digo que habrá cosas que nos lleguen a nosotros, hay informaciones que, una vez contrastadas, ni te las mencionaremos porque no tienen base. Y las que hayamos hecho, te las pasaremos.” Y si es cierto que fue así. “Pues mira, hemos hablado con éste y tal”. Al padre de Manuela lo detuvieron y llegó a tener problemas. Se supone que lo que primero investigan son los propios familiares, que lo puedo entender. Trabajaba en Francia y justo había estado unos días aquí antes de desaparecer ella. Ellos siguieron su investigación. Pero es que no tenemos nada, nada. ¿Pero cuántos casos más hay en España? Porque ves otros padres desesperados, en la misma situación. ¿Cómo es posible que no tengamos nada? ¡Es que tiene que haber algo!

P: Por supuesto.

R: Tiene que haber, pero no hay nada. Me pregunto, si tuviera los medios económicos, contratando un servicio de investigación ¿podría hacer algo?

P: A lo mejor se enteraba usted de cosas, pero no iba a poder tocar a nadie.

R: A mí me ofrecieron, hace tiempo, no pasó de ahí, un investigador que no me iba a cobrar nada y que tenía claro que iba a resolver el caso. Buscaba publicidad gratuita para poner en marcha su negocio. No me volvió a llamar.

Pero es que esto es muy desagradable. La incertidumbre, como usted dijo, es lo peor que hay. Yo me acuesto cada noche... pensando... sólo pido, por favor, que aparezcan, a ser posible vivas. Por lo menos, que aparezcan, lo que tenga que ser, que sea. Ojalá que estén vivas y que estén por propia voluntad, cosa que dudo.

P: ¿Qué relación tenía usted con su hermana? ¿Se llevaban bien?

R: Muy buena. Jugábamos mucho, de pequeños. Pero tenía más relación con su otra hermana. Se contaban todo. Éramos cuatro hermanos, contando a Virginia, dos chicas y dos chicos.

Si hubieran querido desaparecer... En mi casa nunca ha habido candados.

P: ¿Llevaban dinero? ¿Equipaje?

R: No, pero si es que si hubieran querido llevar, no ya equipaje, dinero, lo habrían podido coger sin más. Por entonces yo...

P: ¿Era la primera vez que se iban a Reinosa?

R: No, ya habían ido más veces.

P: ¿Con permiso?

R: No, no, sin permiso. Nos enteramos después. Lo mismo que hicieron ellas, ya lo habíamos hecho los demás, pero sin pasarnos nada. Yo me iba a dedo y no se lo decía a mi madre, no me dejaba. Fuimos varias veces. En esos momentos yo tenía en casa un montón de dinero. Formaba parte de una revista deportiva, sin ánimo de lucro, que se financiaba con patrocinadores. Era gratuita. Yo recaudaba el dinero, para posteriormente hacer los pagos oportunos. En ese momento tenía en casa más de 70.000 pesetas de la época.

P: Era un dinero.

R: Ella lo sabía. No estaba escondido. Después tenía mi dinero, y mis otros hermanos, el suyo. Pero no faltó nada, no faltó nada. Ni ropa. Entonces... no sabemos.

P: Dos niñas no se pueden ir sin dinero, sin ropa y sin nada. Si todavía se hubieran escapado con un novio, o alguien que conocieran...



8 comentarios:

Anónimo dijo...

!Enhorabuena Nozick! Tu trabajo en este blog es admirable. Esperando la segunda parte de este caso tan enigmático.

N. Nozick dijo...

¡Muchas gracias! La segunda parte se publicará en breve.

Anónimo dijo...

Extraordinaria primera parte, ¡magnífica entrevista! Gracias por traernos este caso todavía no resuelto.

Este caso no debe de caer en el olvido. Tiene que haber gente que sepa que ha sido de ellas, de eso no me cabe duda.

Todo mi afecto a las familias y un fuerte abrazo a D. Emilio Guerrero.

N. Nozick dijo...

¡Muchas gracias! En especial por tu recuerdo a D. Emilio Guerrero, una persona que, como el resto de su familia, lleva sufriendo 21 años ante la indiferencia del Estado, tanto en este como en tantos otros casos. Lo menos que se merecen las familias de las personas desaparecidas es nuestra empatía, nuestro recuerdo y nuestra solidaridad.

Anónimo dijo...

Yo soy de Aguilar y tengo más o menos la edad de ellas. Me da mucha pena y mucha rabia que después de 21 años se siga sin saber absolutamente nada.
Ni me imagino lo que es pasar por esa incertidumbre tantos años... Mucha fuerza a las familias, y ojalá estén vivas, y sanas y salvas, allá donde quiera que estén.

Anónimo dijo...

He descubierto tu blog hoy mismo de casualidad y he de decir que admiro y valoro mucho lo que estás haciendo; especialmente el trato con tanto respeto y humanidad a desaparecidos y sus familias,como bien queda en esta entrevista que has hecho;asi como la minuciosidad de tus investigaciones e informaciones.Enhorabuena por ello;seguiré tu blog de forma regular y quien sabe si en un futuro pueda aportar mi granito de arena.

Carlos

N. Nozick dijo...

Muchas gracias por tu apoyo, Carlos. Los afectados y sus familias son lo más importante. Cualquier aportación que puedas hacer será bienvenida, ya sea como comentario o mediante correo electrónico.

Anónimo dijo...

Hola,

La chica que menciona D. Emilio en la entrevista con la que intentó contactar, que regresó a su casa después de años desaparecida, puede ser Naika Méndez Pestaña , que desapareció en 1992 y reapareció en 2003. Por lo que se sabe, nunca ha contado donde estuvo.
http://elpais.com/diario/2003/11/03/espana/1067814024_850215.html