lunes, 23 de junio de 2014

El triple crimen infantil del callejón de San Andrés.




Entre los días 30 de noviembre y 7 de diciembre de 1986, se celebró en Huelva la XII edición del Festival de Cine Iberoamericano, que aquel año se abrió con la película argentina Miss Mary, dirigida por María Luisa Bemberg. El evento estaba dedicado al cine y la literatura, celebrándose varias mesas redondas en las que participaron, entre otros, el director chileno Miguel Littín, y los escritores Alfredo Bryce Echenique, Adelaida García Morales y Cristina Peri Rossi. En homenaje al actor Fernando Rey, se proyectaron las 15 películas en las que había participado hasta la fecha.

Un total de diecisiete largometrajes de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, México, Puerto Rico, Venezuela y España iban a competir por el Colón de oro, máximo premio del certamen. España presentaba dos películas: El escote, de Antonio Verdaguer, y Caín, de Manuel Iborra. Pero el máximo trofeo se concedería ese año a la película argentina Pobre mariposa, de Raúl de la Torre.






La mañana del jueves 4 de diciembre de 1986, los niños del quinto curso del colegio infantil "Molière", conocido como "La Escuela Francesa" habían acudido a una sesión infantil del certamen, para ver "Calacán", 1 y después los volvieron a llevar a la escuela, en el edificio del Antiguo Hospital de la Compañía de Riotinto, en la calle San Andrés. O eso pensaron, porque al parecer nadie se molestó en contar cuántos habían llegado realmente. Y estamos hablando de niños de diez años.


1 
Sinopsis de "Calacán" ¿Una película satánica para niños de 10 años?
http://puroshuesos.blogspot.com.es/2009/05/calacan-extrana-pelicula-de-1984-y.html

El demonio y sus achichincles han decido dar fin a las tradicionales calaveritas de "día de muertos" e introducir unas novedosas calabazas de plástico y el Halloween, pero su plan fue descubierto por un niño que, a lado de su padre (un fabricante de dulces típicos mexicanos), se lanza a la aventura de boicotear el maléfico plan. Para conseguirlo tiene que llegar a Calacán (mundo de los muertos) y alertar a sus habitantes. En 1984, el director mexicano Luis Kelly Ramírez participó con Calacán en el Tercer Concurso de Cine Experimental sin lograr colocarla dentro de los primeros lugares. Un año después la cinta fue proyectada en algunas salas de cines de la Ciudad de México, obteniendo permanencia en sólo una de ellas.






A primera hora de la tarde, tres de los niños no habían llegado a comer a sus respectivas casas: Jesús Carrasco Guerrero, Javier Martín Pérez y José Antonio Narváez Toscano

Una de las madres presentó denuncia en comisaría por la desaparición de su hijo. Entonces comenzó una búsqueda en la que participaron agentes de la Policía Nacional, funcionarios de la Policía Municipal, profesores y familiares de los tres niños. Finalmente fueron localizados sin vida por una patrulla de la Policía Nacional, minutos después de las nueve de la noche del jueves.

Una importante pista, que contribuyó al hallazgo, fue la aparición de dos chaquetones de los niños, que encontraron uno de sus profesores y el portero del colegio, justo en la zona donde posteriormente aparecerían los cuerpos. José Beltrán Rodríguez, el profesor que descubrió la ropa e identificó los cadáveres, declaró que reconoció una de ellas. "Miré por allí, pero no vi nada de nada..." "... Pudo tratarse de un juego de niños en el que han perdido la vida, aunque ellos podrían haber salido por sus propios medios." Una memoria extraordinaria la del profesor Beltrán, que era capaz de recordar la ropa de uno de sus alumnos. Especialmente un chaquetón, que no se lleva puesto en clase. Porque si hubiera reconocido ambos chaquetones, se podría pensar que los niños iban de uniforme, pero no fue así.






Los niños aparecieron en una cavidad de dos metros de profundidad dentro de una casa en ruinas situada en el callejón de San Andrés, a unos cien metros de la escuela. Al parecer, los niños del colegio y alrededores tenían por costumbre jugar en esa zona, en la que había varias cuevas. Los primeros informes eran contradictorios, porque se decía que no se observaban señales aparentes de violencia en los cuerpos, para afirmar a continuación que presentaban pequeñas magulladuras. Y varios testigos aseguraron que los niños tenían restos de tierra en las uñas, "como si hubieran intentado salir". En el suelo de la cueva, la Policía halló unas piedras y la tierra aparecía removida.






Las incongruencias no terminaban ahí, porque en la misma noticia se afirmaba también que fuentes policiales descartaban la asfixia como causa de la muerte, mientras que la directora del centro -Pilar Gayango- declaraba que podía tratarse de una muerte por asfixia, al haber encendido los niños una fogata en el lugar. Véase la lógica que habían empleado los niños: primero se quitaron los chaquetones, y luego, como tenían frío, encendieron una hoguera. Y, por cierto, ¿cómo la encendieron? ¿Niños de diez años con cerillas o encendedores? ¿Había madera en los alrededores?

La cavidad disponía de suficiente aire para la estancia de varias personas en su interior, aunque estaba tapada por una losa y tablones. Esta última circunstancia iluminó el agudo instinto criminalístico del genial comisario jefe de la Policía Nacional de Huelva, que declaró que no descartaba la intervención de terceras personas en el suceso.

Siguiendo con la sarta de contradicciones, el delegado de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía en Huelva, Diego Marín, afirmó que todos los indicios parecían confirmar que los tres niños habían fallecido mientras jugaban. Y añadió que "habría que poner una bomba para que desaparecieran todas las cuevas de los cabezos de la ciudad y las casas derruidas".






En lo que sólo cabe calificar como de entierro apresurado, los tres niños fueron inhumados por la tarde del día siguiente a su aparición, en el cementerio de La Soledad. ¿Se practicaron las autopsias con la profundidad que exigía el caso? Porque, después de todo, se confirmaba la versión que había aventurado la directora del colegio: según el médico forense del Juzgado de Instrucción número 3 de Huelva, Juan Manuel Cortegana, los tres niños habían muerto a consecuencia de una intoxicación por monóxido de carbono, por "anoxemia oxicarbonada", sobre las 14 horas del mismo día en que fueron encontrados los cadáveres, sin que fueran hallados en los cuerpos de los niños signos de violencia.

Esto es profesionalidad, competencia y diligencia.

¿Ya se había olvidado que la cavidad estaba tapada con una losa y tablones y que los niños tenían pequeñas magulladuras y tierra en las uñas? ¿Y que fuentes policiales habían descartado la asfixia como causa de la muerte?

Para que se vea cómo se jugó a confundir a la opinión pública, la versión de La Vanguardia era que uno de los tres niños se habría caído al aljibe por accidente, mientras que los otros terminaron también cayendo al intentar ayudar a su compañero. El mismo diario afirmaba que "... La hipótesis según la cual los mismos niños encendieron una hoguera que pudo haberles intoxicado, ha quedado totalmente descartada."

No obstante, en el titular de la página de Sucesos de ABC del sábado día 6, podía leerse: La muerte de los tres niños de Huelva pudo ser intencionada.

Y es que la jueza Purificación Ángeles Montero Galvache, en otro alarde de inspiración, había afirmado que las tablas que taponaban la boca del aljibe en el que se encontraron los cadáveres no habían podido ser colocadas por los tres niños.

La duda duró un suspiro. En el encabezado de un editorial de El País del 9 de diciembre de 1986 se afirmaba: Descartado cualquier indicio de criminalidad en la muerte de los tres niños en la cueva. Las hábiles deducciones del señor comisario jefe y la señora jueza se habían quedado en nada. 

¿Y ya está? ¿Cómo no ardió toda Huelva de indignación con el cierre del caso? ¿Se encierra a tres niños de diez años en un aljibe, se tapona la entrada, se mueren, se les entierra y ya está?

Creo que la calidad de las mentiras que nos cuentan depende del nivel de inteligencia y de reacción que nos suponen.

No nos deben puntuar lo suficiente como para temer nuestra reacción ni como para molestarse en preparar historias mínimamente convincentes.

Los niños Jesús, Javier y José Antonio no gozaron de la vida a la que tenían derecho, que quedó trágicamente cortada a los diez años, y sus asesinos quedaron impunes. Lo menos que podemos hacer, casi veintiocho años después de su muerte, es recordarlos y prometerles que algún día se reabrirá el caso, se catalogará como asesinato múltiple y se buscará a los responsables, aunque el delito ya haya prescrito. Tarde o temprano, alguien cogerá la escoba y barrerá la basura.




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Fuentes:


http://elpais.com/diario/1986/12/05/espana/534121225_850215.html

http://elpais.com/diario/1986/12/06/espana/534207610_850215.html

http://elpais.com/diario/1986/12/09/espana/534466804_850215.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1986/12/05/057.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1986/12/06/010.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1986/12/06/061.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1986/12/06/045.html

http://elpais.com/diario/1986/11/29/cultura/533602811_850215.html

http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1986/11/30/072.html

http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1986/11/30/073.html

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1986/12/06/pagina-25/32890907/pdf.html?search=ni%C3%B1os%20Huelva

http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE08/HEM/1986/12/06/LVG19861206-025.pdf

http://www.colegiomolierehuelva.es/


6 comentarios:

maguilla dijo...

Desconocia totalmente este caso y el del anterior post de Emanuel y son cuanto menos sospechosos. Gracias por abrirnos los ojos Nozick y por contarnos tan bien y de forma tan atractiva a la hora de leerla todos estos casos que nunca deberian caer en el olvido.Un afectuoso saludo!

N. Nozick dijo...

Muchas gracias por tu comentario. :-)
Saludos cordiales!

siamoon dijo...

Ese mismo año, fue "año de cuevas", con otro crimen en Elda-Alicante con dos niños.
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1986/09/22/068.html

N. Nozick dijo...

Gracias por el apunte. Es uno de los casos que se podrían tratar en el blog en algún momento.

Anónimo dijo...

No conocía para nada este suceso, a mi me parece bte claro q hubo terceras personas, a ver sino como tapiaron la salida, quizás fueron sus propios compañeros? Una especie de gamberrada

Anónimo dijo...

Muy curioso que cada tres años ocurran extrañas muertes de tres niños o de adolescentes en determinadas regiones. Desconocía este caso.