sábado, 13 de diciembre de 2014

Alcàsser. Marisa Romaguera Escorihuela.




Marisa Romaguera Escorihuela era una chica de Alcàsser que formaba parte de la pandilla formada por Desirée, Esther y ella misma. Aquél viernes 13 de noviembre de 1992, Marisa se había ido de compras a Valencia por la tarde. Le había dicho a Desirée que la acompañara, pero no pudo ser porque ya había quedado con Miriam y Toñi para visitar a Esther.

Marisa, al igual que Esther, también piensa que está viva de milagro. Pero parece ser que el destino, o alguna otra circunstancia, se había confabulado contra Miriam, Toñi y Desirée. Fernando García, el padre de Miriam, no pudo llevar a su hija a Coolor porque estaba enfermo. Fernando Gómez Moreno, el padre de Toñi, tampoco pudo acercar a su hija a la discoteca, porque ese día llegó tarde del trabajo. Esther estaba enferma y Marisa se había ido de compras a Valencia.

Según Marisa, el padre de Toñi llegó tarde ese viernes. Pero, según declara el propio Fernando Gómez Moreno en la vista oral, lo que sucedió no es que llegara tarde del trabajo ese viernes, sino que ese día trabajaba (probablemente se refiere a que tenía turno de tarde), y por eso no pudo llevar a Toñi a la discoteca.

Ya que Marisa piensa que está viva de milagro, ¿tenemos que pensar que en principio iban a salir las cinco juntas aquella tarde del viernes?

Hay otro pequeño misterio, que es la situación sentimental de Miriam. No ha llegado a aclararse, que yo sepa, si había vuelto a salir con Leandro Martínez Toledo, si no salía con nadie, o si estaba empezando a salir con Salvador Hernández Fito, un compañero del Instituto La Florida, en Catarroja, al que Miriam había comenzado a ir ese año. La importancia que tiene este dato es que, a no ser que no estuviera saliendo con nadie, lo lógico es que Miriam fuera a la discoteca acompañada por su pareja. Pero no fue así. Las tres niñas fueron solas, y todos estos factores, aparentemente aleatorios, condicionaron lo que les pasó después.

A estas alturas, cuando ya nadie medianamente informado se cree que las niñas fueran raptadas aleatoriamente por Anglés y Ricart, la gran pregunta es: ¿cómo es que todos los detalles con aspecto realmente aleatorio que citamos anteriormente pudieron ser previstos por los verdaderos secuestradores de las niñas?

No parece haber muchas hipótesis disponibles:


  • Dichos factores no eran aleatorios.
  • El testimonio de varios testigos no es fiable.
  • Alguien informó a los secuestradores de todos los datos que hemos comentado.
  • Las niñas no fueron secuestradas de inmediato. Si iban en dirección a Coolor, no era para asistir a la fiesta del Instituto. Pero querían ir solas.
  • Las niñas no fueron secuestradas de inmediato. No iban a Coolor, por lo tanto era intrascendente que las pudieran llevar o acompañar. Fueron a alguna parte voluntariamente y querían ir solas.


Todo esto teniendo en cuenta que las niñas no iban a la fiesta del Instituto que se celebraba en Coolor.

Cuando Marisa vuelve de Valencia, a las ocho y cuarto según Laínez y a las ocho y media según la entrevista de "La Verdad", llama a Esther para preguntar si las niñas estaban en su casa. Ante la negativa de Esther, que por algún motivo no le comenta que se habían ido a Coolor, Marisa se va a buscarlas a Zass. Por supuesto, no las encuentra allí.

Hay una serie de datos contradictorios. Por ejemplo, en la entrevista de "La Verdad", Marisa dice que cuando llegó a Alcàsser llamó a las niñas por teléfono, pero ya no estaban. Pero primero afirma que llegó a las ocho y media, y poco después dice que las llamó a las once de la noche, y nuevamente a las doce.

Sin embargo, en el libro de Laínez dice que a las diez y media recibió una llamada de Luisa Rodríguez Requena, la madre de Toñi, y que luego llamó a casa de Desirée. De llamar a casa de Miriam, nada. Una extraña omisión.

Marisa también menciona otra de las grandes incógnitas del caso Alcàsser: los misteriosos amigos de Silla, cuyos nombres desconocemos, ya que no se citan en los medios de comunicación, ni aparecen en el Sumario o la Vista Oral. ¿Se aclarará alguna vez el enigma Silla?

En definitiva, Marisa sólo se entera al día siguiente, el sábado 14, que las niñas han desaparecido, cuando en la noche anterior medio pueblo había estado reunido a las puertas del Ayuntamiento, alarmados ante la tardanza de las niñas, mientras sus amigos se habían juntado bajo el balcón de la casa de Toñi.

Al menos lo descubrió antes que Francisco José Hervás Martínez, que se enteró el domingo 15 de noviembre, por la prensa.

Pero todo esto es según la versión que ofrece en "La Verdad". Porque en el libro de Laínez cuenta que se fue al pub Confeti, y que sobre la medianoche se fue con Leandro Martínez Toledo a ver a los padres de las niñas, con los que estuvo un buen rato y les informó que habían ido a Coolor, porque se lo había dicho Esther.

Pero si Esther le había dicho que las niñas habían ido a Coolor... ¿cómo es que afirma, en el libro de Laínez, que se fue a buscarlas a los Recreativos Zass?

¿Nadie se había puesto en contacto con Esther todavía, cuando era la mejor amiga de Desirée?

¿Cuál de las versiones es cierta? ¿Alguna de ellas?

Sandra Leal Galán, una amiga cercana de Toñi, declaró ante la Guardia Civil que los amigos y amigas más cercanas a las niñas eran Sara, Esther, Marisa y ella misma, "sí bien con éstas se guardan las distancias". Una afirmación un tanto complicada de entender. Primero, no cita el nombre de ningún amigo. Y después dice que con Sara, Esther y Marisa "se guardan las distancias". Lo lógico es que le hubieran pedido que aclarara estos dos extremos. Pero no fue así. Como es natural, Sandra estaba allí para contestar preguntas y no dijo nada más.

En la vigésimo quinta jornada del juicio, celebrada el 17 de junio de 1993, las acusaciones particulares 1 y 2 renunciaron a dos testigos: Oscar Jiménez García y la citada Sandra Leal Galán. Nadie se opuso, ni el ministerio fiscal, ni el letrado de la defensa, ni el letrado del Estado, con lo que quedaron renunciados.

Nos gustaría saber el motivo. Pero hay tantos testigos que debieron estar y faltaron...



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Diario "La Verdad"
Sábado 30 de enero de 1993
Página 24. Entrevista.

Marisa Romaguera Escorihuela. Amiga de las niñas asesinadas

"Yo sigo viva de milagro"

Marisa Romaguera no ha dejado de llorar en los últimos cuatro días. Quizás por ello sorprende que, a la menor alusión a sus amigas, las lágrimas vuelvan a aflorar a unos ojos convertidos en inagotables manantiales de agua cálida y salada. "Me libré de milagro, yo también podría estar muerta", reflexiona mientras deja descansar su cuerpecillo exhausto sobre un banco repleto de coronas de flores.

PREGUNTA: ¿Qué recuerdas del 23 de noviembre, cuando desaparecieron tus tres amigas?

RESPUESTA: Esa tarde, yo había estado hablando con Desirée, y le dije que me acompañara a Valencia, dónde me iba de compras. Me contestó que no podía, porque ya había quedado con Miriam y Antonia para visitar a Esther, una amiga que se encontraba enferma. Entonces le dije que ya las encontraría más tarde, cuando volviera de Valencia, para irnos a dar una vuelta.

P: ¿Y qué pasó?

R: A las ocho y media de la tarde llegué a Alcácer y las llamé por teléfono, pero ya no estaban. Le habían dicho a Esther que se aburrían y que se iban a la discoteca Coolor, en Picassent. Habían comprado golosinas para Esther y, después de hablar con ella un rato, se marcharon.

P: ¿Cuándo te enteraste de que habían desaparecido?

R: Cuando regresé a casa las llamé por teléfono. Eran aproximadamente las once de la noche. Sus padres me dijeron que no habían regresado. Estaban ya preocupados, porque les habían dicho que no volvieran a casa después de las diez. Yo pensé que se les habría escapado el autobús. Cuando llamé nuevamente, a las doce, me contestaron que seguían sin volver. Les dije que no se preocuparan, que seguro que llegaban muy pronto. Al día siguiente me enteré de que no habían vuelto.

P: ¿Qué pensaste entonces? ¿Creíste que se habían marchado de casa?

R: Yo sabía desde el principio que ellas no se habían escapado, que alguien debía tenerlas retenidas. Pero me resistía a creerlo.

P: ¿Piensas que si aquella noche te hubieras ido con ellas podrías estar muerta ahora?

R: Sí. Creo que yo también habría muerto. Aunque a veces pienso que su hubiéramos sido las cuatro, no habrían podido hacernos daño a todas. De todas formas, creo que me libré de milagro.

P: ¿Eras muy amiga de Miriam, Desirée y Antonia?

R: Mucho. Las conocía desde que éramos muy pequeñas y siempre habíamos ido juntas (comienza a llorar). Ahora noto que me falta algo, que estoy incompleta. La alegría ya nunca será la misma, porque Desirée era la que más animaba las fiestas.

P: ¿Qué piensas de las personas que cometieron el crimen?

R: De eso prefiero no opinar. No tengo palabras para definir lo que siento hacia ellos.


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Sin Piedad
Fernando Martínez Laínez
Ediciones B
I.S.B.N.-10: 8440641788
I.S.B.N.-13: 9788440641786

MARISA

No creas que me cortan los periodistas, lo que me ocurre es que no sé muy bien qué decir... Y no vayas a pensar que es porque soy tonta, soy bajita, sí, mona de cara, dicen los chicos; pero no tonta, y me gustan las bromas como a cualquiera. Quizá por eso algunos piensen que soy una vivalavirgen y una chisgarabís, que no sé ponerme seria, pero no es eso. La gente que piensa eso no me conoce en absoluto. Pero mira, si no nos divertimos ahora que somos jóvenes, cuando todavía —como dice mi madre— lo tenemos todo resuelto, no sé cuándo lo vamos a poder hacer... A mí me gusta disfrutar de la vida a tope, pero sin malos rollos ni tonterías, que luego, por menos de nada, te metes en historias tristes, para sufrir, y acabas hecha polvo.

¿Qué quieres que te cuente de mis tres amigas? Ayer mismo estuve en el cementerio mirando las tumbas y me puse fatal. Tengo todavía lo que les han hecho como un peso en la cabeza que no me puedo quitar, y algunas noches hasta tengo pesadillas. No tantas como Ester, que ella sí que conocía a Desi. Eran amigas de toda la vida, pero amigas de verdad, de las que se cuentan todo y saben todo la una de la otra. Ella conoció a Desi mucho antes que yo, casi desde que andaban a gatas y habían patinado juntas y estado en clase juntas... A mí, Ester a veces me impresiona, te lo juro, y cuando está ella delante y sale el nombre de Desi, la observo y quiero cambiar de conversación porque sé que le están haciendo daño, mucho daño por dentro... Ester llora mucho y está como alucinada. A veces llora por cualquier cosa, y entonces yo sé que de repente le ha llegado como de golpe el recuerdo de Desi. No había dos chicas en el pueblo que se quisieran más, pero sin saberlo Ester las empujó a la muerte porque fue ella la que les dijo al final que fuesen a la discoteca, y piensa que tiene la culpa de lo que ocurrió... Fíjate qué tontería, cómo puede ser culpable alguien de algo que nadie podía ni siquiera haber imaginado... Pero eso a Ester no le sirve de consuelo, se ha puesto más delgada y no para de llorar por cualquier tontería, como una loca. Así es que la madre se la ha llevado este verano a un pueblo de Zamora, a ver si se olvida un poco, aunque yo creo que eso es una tontería. Cuando tienes el coco a presión, totalmente lleno, y estás obsesionada con alguna cosa, es igual el sitio en el que estés. Siempre terminas pensando en lo mismo.

Sí, a ellas les gustaba vivir en Alcásser, a veces, por decir algo, comentaban que estaban un poco cansadas de vivir en el pueblo. Pero era hablar por hablar, nada serio. Una manera de pasar el rato diciendo algo, porque ellas se sentían a gusto aquí; y todas tenían sus planes hechos, sin contar para nada con marcharse.

Toñi había dejado de estudiar. Quería cumplir los dieciséis y ponerse a trabajar. Miriam estaba estudiando en el Instituto de La Florida y no sé lo que querría hacer, y Desi estaba conmigo en el colegio de Alcásser y quería terminar la EGB y ponerse a trabajar en una fábrica o algo.

Yo las conocía a las tres desde pequeñitas. La pandilla, en realidad, éramos Ester, Desi y yo, nosotras teníamos la relación más estrecha; y luego estaban Toñi, Miriam e Isabel, pero todas salíamos juntas. Yo, con la que mejor me llevaba era con Desi, y con Miriam y Toñi me trataba menos; aunque —como ya te he dicho— también las conocía muy bien, todo lo bien que puedes conocer a una persona, porque a veces creo que las personas son muy difíciles de conocer porque ni ellas mismas saben muy bien lo que quieren, y no creas que por tener menos años puedes entenderlas mejor. A esta edad una está muy desorientada, piensas que sabes de qué va el mundo, pero luego te das cuenta de que no, que todo está bastante oscuro y es muy complicado, mucho más de lo que te quieren decir en la escuela o en las películas...

Toñi y Miriam eran más retraídas, pero Desi no era tímida. Era la más lanzada de las tres y le molestaba mucho que se burlaran de ella. Le ponía frenética que la miraran y le dijeran: "Mira esta pava", o cosas así.

Con sus padres se comportaban bien, y a la que llevaban en casa más rectita era a Miriam. A ella le decían: "A las nueve", y tenía que estar a las nueve por la noche en casa, aunque las otras tampoco es que llegaran muy tarde.

La que tenía el horario más flexible era la pobre Desi, que el año pasado se encaprichó de un chaval de Silla que era muy bonico, pero ni siquiera llegó a salir con él. Miriam iba con un chaval del pueblo que se llama Lean, de Leandro; y Toñi, nada.

No íbamos mucho al cine porque en Alcásser no hay cines; pero normalmente sí que íbamos a la discoteca los fines de semana, sobre todo los sábados, y algunas veces los viernes. Subíamos a las siete y bajábamos a las diez y cuarto o diez y media, que es a la hora que cierran. Para ir a la discoteca hay autobuses de línea que pasan por allí; y, si vas, te llevan. Cuando puedes cogerlos está bien, pero si llegas tarde, como a las ocho, el autobús ya no lo pillas. Cuando eso ocurría y no teníamos quien nos llevara, mi madre nos subía, lo ha hecho mil veces.

El padre de Toñi sólo subía a su hija, y allí nos la encontrábamos. Ese día, el padre de Toñi había llegado tarde de trabajar, por eso no la subió él mismo, que, si no, lo hubiera hecho. Toñi era la más tardona en llegar a la discoteca; siempre aparecía a última hora, más tarde que las demás, y las últimas en salir de allí éramos nosotras cuatro: Ester, Desi, Isabel y yo, que nunca nos íbamos antes del final, cuando ya sólo quedaban dentro los encargados y el pinchadiscos; y la mayor parte de las noches, cuando nosotras bajábamos, Toñi y Miriam ya estaban de vuelta.

Miriam, cuando venía a COOLOR, siempre se marchaba a las nueve y media, porque era la hora que le marcaban sus padres, y como iba con el chiquito ese, el Lean, pues él la bajaba y la subía, no tenía problema; pero cuando perdía el autobús y no estaba Lean, tenía que apañárselas por su cuenta, como las demás. Además, antes por la noche había inseguridad al cruzar uno de los descampados que hay cerca, donde a veces se veían tipos con malas pintas que te decían guarradas y se acercaban... Ahora ya no, porque desde que pasó lo que pasó hay guardias jurados en la carretera que recorren los campos cerca de la discoteca, y a veces aparecen de repente y te pegan el susto: "Hostias, y este tío quién es", dices; pero ya les vamos conociendo y ellos te conocen también y en seguida saben quién eres y te preguntan cómo estás.

Aunque te digan otra cosa, no te lo creas. Era normal parar algún coche a dedo y hacer autoestop, tanto para subir a la discoteca como para bajar. Al ser esto un sitio tan pequeño nos conocemos todos, o por lo menos eso creíamos, porque ya has visto que no es así. Piensas que conoces a la gente y fíjate lo que les pasó a ellas, que cuando subieron a ese coche es que debieron de confiarse por las trazas que tenían ellos, la ropa que llevaban o lo que fuera, y ya ves qué suerte tuvieron. Les parecieron tíos normales, y por eso hicieron lo que habían hecho otras veces, sin pensárselo dos veces, seguramente. Pero vaya mierda de mundo si no puedes fiarte de nadie ¿no?

Yo, el viernes no vi a Miriam, pero ella había quedado en verse con el Lean en el local de los recreativos ZASS, que está aquí en Alcásser, o en la discoteca; y, si no, luego a las nueve y media, de vuelta al pueblo. A la que vi el viernes fue a Desi, que estuvo conmigo en clase ese día. "Me voy a Valencia a comprarme unos zapatos, ¿te vienes?", le dije. Y ella me dijo: "No, no, que tienen que pasar Toñi y Miriam a por mí." "Pues vale, cuando venga de Valencia ya os buscaré." Yo llegué de Valencia hacia las ocho y cuarto y lo primero que hice fue llamar a Ester. ¿Ésas están en tu casa?", le pregunté. Y me dijo: "No, ya se han ido." "Pues me voy a ZASS a ver si están por ahí", dije yo. Y cuando comprobé que tampoco estaban pensé: pues vale, y me vine a casa; y a las diez y media empezó a llamar por teléfono Luisa, la madre de Toñi, preguntando por su hija, y le tuve que decir la verdad, que no sabía nada. En seguida llamé a la madre de Desi, y me dijo que tampoco había llegado. Eso ya era un poco raro porque pasaba un poco de las once, demasiado tarde para ellas, pero le dije para animarla que a lo mejor habían perdido el bus. Yo esperé un poco más en casa y, luego, hacia las once y media, me fui al pub Confeti, donde a las doce vino el Lean buscarme a ver si sabía algo, y le dije “no sé nada”. Entonces me fui con él a ver a sus padres y por el camino Lean me dijo que si yo sabía con quien se habían subido que se lo dijera, porque los padres estaban ya hechos polvo y se imaginaban lo peor. Puede que el Lean estuviera un poco celoso de que Miriam estuviera con otro chico, aunque él para dársela de duro no quisiera reconocerlo, y menos delante de mí, porque se imaginaba que yo luego se lo diría a Miriam y esas cosas los chicos le sienta muy mal. Así es como reaccionan ellos, aunque las chicas también hemos hecho nuestras tonterías y tenemos manías bastantes estúpidas. Yo creo que Lean quería a Miriam, aunque con esa edad se puede decir que se quiera para siempre. Habían estado bastante acaramelados casi dos años, pero Miriam era muy reservada y es muy difícil saber lo que había pasado entre ellos. El caso es que Miriam le dijo un día a Lean que le gustaba otro chico de Silla, que había conocido, y que lo sentía mucho, que quería que siguieran siendo buenos amigos. Pero Lean eso le sentó muy mal y se puso furioso. Debieron de tener un par de escenas que a Miriam le dejo muy mal sabor de boca, pero ella no comunicaba sus problemas, se los guardaba dentro enterito, aunque luego le daba por escribirlos. Pasaba muchas horas en su casa escribiendo.

Después de haber roto con Lean, ella sufrió bastante y debió de darse de darle muchas vueltas al problema porque, finalmente, cambió de opinión y volvió con él. Fue a buscarle una vez y se lo dijo con la misma con la misma sinceridad con la que antes le había dicho lo del chico de Silla. “Me he equivocado, Lean quiero que volvamos a salir juntos” Y Lean le dijo que sí, pero sin demasiado entusiasmo. Se le veía un poco quemado y con ganas de no comprometerse demasiado. Seguramente, pensaba en el servicio militar , que ya le tocaba, y en que tendría tiempo para ver mundo y conocer a otras chicas, pero el caso es que él tampoco le dijo que no, y volvieron a salir, No sé muy bien por qué no estuvo Lean esa tarde en la discoteca o a lo mejor fue un rato y se marchó pronto; pero el caso es que; pero el caso es que; cuando Miriam subió, él ya no estuvo allí, así es que Miriam no fue a COOLOR para ver al Lean, como se ha dicho.

Lean y yo estuvimos con los padres un buen rato esa noche, y yo les dije -porque Ester me lo había confirmado- que habían ido a COOLOR y habían subido a dedo. Entonces fue cuando supusieron que les tenía que haber pasado algo y empezaron los lloros.


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En vacaciones íbamos mucho a la piscina, aquí a la del pueblo, y por la tarde paseábamos por el parque o algo... El año pasado, o sea, en el 92, íbamos a Silla porque allí estaba un grupo de amigos que teníamos, y pasamos todo el verano con ellos en la piscina o en la heladería, y algunas veces también en la playa, íbamos en el tren desde Silla a Cullera, y el camino desde aquí a Silla, los veranos por la tarde, siempre íbamos a dedo, todos los días, y al volver igual, menos un fin de semana que nos llevó mi madre a Silla en coche; pero luego la vuelta siempre la hacíamos a dedo, o con el bus o andando... También hemos ido bastante a Silla andando.


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Ya no sé ni por qué te estoy contando todo esto... vas intentando olvidar y olvidar, pero cuanto más te esfuerzas más las recuerdas. A mí la que más me viene a la memoria es Desi, que es con quien más he estado; y muchas veces, cuando estoy sola, parece todavía que la tenga delante. A Desi y a Miriam les gustaba escribir, sobre todo a Miriam, que nos decía: Hoy he escrito esto y esto. Y te lo leía. Cuando le pedíamos lo que había escrito, siempre nos decía: Ya te lo daré. Pero al final, ya lo ves, no le dio tiempo.

A Desi, el tema musical que más le gustaba era "El ritmo de la noche". Le gustaba tanto que recuerdo que un día estábamos con un grupo de amigas en Las Casetas, que es una cooperativa de chalés. Allí hay un campo de baloncesto pequeñito y un árbol, y no sé a quién se le ocurrió dejarse por ahí una cinta. Entonces Desi cogió la cinta y empezó a bailar y a cantar esa canción, y todas la seguimos y terminamos cantándola con ella...

La más rápida de reflejos era Toñi. Siempre estaba alerta y cuando veía algo raro nos decía: "¡Eh!, que ahí pasa algo... Yo no subo porque me da miedo... Esto o lo otro..." Cosas así de Toñi podría contarte un mogollón. Cuando no se sentía segura de algo, o no lo hacía o protestaba. A lo mejor iba contigo a un sitio y te decía de pronto: "Tengo la impresión de que nos va a pasar esto y esto..." Y terminabas cabreándote: Tía, ¿te quieres callar? Llevas toda la tarde igual. Era muy miedosa. Cuando llegaba por la noche a su casa, que quedaba en una esquina en las afueras del pueblo, con un solar delante, miraba a todos lados por si había alguien.

Desi era la más habladora con las amigas, la que más contaba, y Miriam era la más calladita. Hasta que no te cogía confianza no hablaba o hablaba lo justo.

Pasábamos mucho de religión y de política. Algunas veces discutíamos por alguna cosilla que otra, pero sin darle importancia... Comentábamos de la gente que pasa hambre, de las guerras v la paz y todo eso... Miriam escribió un poema a la paz, la pau en valenciano. Su madre lo debe de tener todavía en casa. Ella dejó muchos papeles porque, ya te lo he dicho, le gustaba mucho escribir. Era la más romántica y la más escritora del grupo.

Del tema de la droga hablábamos bastante. Le teníamos bastante miedo a eso porque es algo con lo que te pueden timar en seguida. Te pueden meter droga dentro de la bebida o te la dan en un cigarrillo que te fumas... No te puedes fiar de nadie, ya ves... Yo soy una persona que va por la calle y nunca va con mala idea, siempre buena, y eso es lo que les ha pasado a ellas, que nunca iban con picardía, siempre pensaban bien de los demás, excepto a veces Toñi, pero la pobre era también muy inocente... Ninguna persona de las que conocíamos se había fumado nunca un porro. Eso, aquí en Alcásser, está controladísimo, de manera que cuando una persona lo hace todo el mundo lo sabe, pero no ocurre en todas partes igual. Sin ir más lejos, Silla, Catarroja, o el mismo Picassent, aquí al lado, ya es muy distinto. Ahí hay gente que le pega a todo, y aunque todo el mundo sabe quiénes son no quieren o no pueden hacer nada. Pasan del tema, como si no les importase hasta que no les toca por algo a ellos. Entonces a lo mejor ponen el grito en el cielo, pero ya es tarde, siempre es tarde cuando no te esperas lo malo. Aquí, en cambio, es distinto. Alcásser es tan pequeñito que la gente se lo cuenta rápido. Te enteras de todo aunque no quieras.

Desi patinaba por las noches en las cercanías del parque del pueblo, que se llama de L'Alter y está en una plaza cuadrada, con muchos árboles, cerca de las afueras, que es donde vivía Toñi. Desi, cuando se cansaba, se fumaba un cigarro, cogía los patines y se iba a casa. No es que fumase mucho, qué va, un cigarro de cuando en cuando... Y la verdad es que no sé qué más decirte, los recuerdos es que me llegan de pronto, como cuando te estaba hablando antes, y luego se van todos otra vez de golpe, me quedo en blanco, como una hoja de papel, y necesito un resuello para ponerme otra vez a pensar en ellas, para que reaparezcan sus caras y las ideas se me amontonen; y lo que más me corta es que al recordar algo de ellas lo suelto sin pensarlo; y cuando está Ester delante me mira como si me guardara rencor, como si yo estuviese diciendo alguna tontería, porque ella quería tanto a Desi que te juro que me parece que le molesta que alguien hable de ella en su presencia, como si fuera algo que sólo Ester comprende, un recuerdo que sólo ella quiere guardar sin que las demás lo toquemos, porque ella y Desi se conocían de toda la vida, desde que eran muy pequeñitas, pero eso ya lo sabes porque te lo he dicho al principio...



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Vista oral
12ª Sesión
Valencia, 28 de mayo de 1997

FERNANDO GÓMEZ MORENO

Juramentado y advertido legalmente declara:

AL LETRADO DE LA ACUSACIÓN PARTICULAR


Que conocía a mi hija y al grupo de amigos que iba.
Que mi hija no me comento nunca que para ir a la discoteca hiciera autostop. 

Que mi hija y sus amigas iban a la discoteca los domingos, y yo la llevaba algunas veces a mi hija y después iba a recogerla también.

Que no se si otros padres de las niñas iban a buscarlas y a recogerlas. Que no hable con mi hija nunca de que hiciera autostop. Prefería molestarme a mi para que la largara arriba, a Coolor, un poco antes, y si perdía el coche me mandaba buscar para que fuera, pero si no se venia.

Que ella solía estar allá a las diez en casa.

Que mi hija no me pidiera que la llevara a la discoteca a las 7.30, las llevaba los domingos por la tarde, a las cinco o por ahí, me decía que las llevara hasta llegar a la discoteca. Algunos domingos, tampoco siempre.

Que el día 13 de Noviembre cuando desaparecieron, no me lo pidieron a mi que las llevara porque trabajaba ese viernes, si no, a lo mejor las habría llevado.

Que dice que se lo había dicho a Fernando, pero dice que se encontraba enfermo y no pudo alargarlas hasta allá.

Que no se si irían a la discoteca pero que las llevaran no se nada.

Que mis hijas y sus amigas, no soy sabedor que tuvieran ningún atentado extraño.





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Fuentes:



Diario "La Verdad". Sábado 30 de enero de 1993. Página 24. Entrevista.

Sin Piedad. Fernando Martínez Laínez. Ediciones B.

El Grupo de las Sombras.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo sólo encuentro una cosa rara en estas declaraciones: si a Marisa, la primera vez que llamó a Ester cuando volvió de Valencia, Ester le dijo que habían ido a Coolor (como Marisa declara en la entrevista de "La Verdad") entonces...

¿Por qué fue a buscarlas a los recreativos?

En la entrevista de "La Verdad" ella no menciona que fuera a los recreativos como dice en la posterior declaración, pero sí que dice que "Cuando regresé a casa las llamé por teléfono. Eran aproximadamente las once de la noche. Sus padres me dijeron que no habían regresado. Estaban ya preocupados...", es decir, que después de llamar a Ester fue a algún sitio (los recreativos Zas según la siguiente declaración).

¿Para qué fue Marisa a buscar a Toñi, Miriam y Desi a los recreativos si ya Ester le había dicho que fueron a Coolor?

¿Marisa estuvo desde las 20 horas y pico (puedo entender que no sepa si y cuarto o y media puesto que en condiciones normales no estás constantemente mirando la hora y al fin y al cabo es una diferencia de 15 minutos) hasta las 23 horas que volvió a casa en Zasb sabiendo que las chicas estaban en Coolor?

Un poco turbio esto.

Anónimo dijo...

Es turbio y no cuadra nada porque lo que están contando sobre esa tarde me temo que poco o nada tenga que ver con la realidad. La cuestión sería saber qué encubren todos ellos y por qué.

Anónimo dijo...

"A la que vi el viernes fue a Desi, que estuvo conmigo en clase ese día" sin embargo Esther declaró que Desirée fue a verla por la mañana y se saltó clase... ¿en que quedamos?