viernes, 3 de julio de 2015

Juan Pedro Martinez Gomez, el niño de Somosierra.




Era miércoles y comenzaba el verano. Aquel 25 de junio de 1986, Andrés Martínez Navarro, Carmen Gómez Legaz y su hijo Juan Pedro Martínez Gómez viajaban en un camión cisterna. Como premio por haber sacado buenas notas, Juan Pedro acompañaba a sus padres en un tour cruzando España, desde Cartagena hasta Bilbao. Habían salido a las siete de la tarde y les esperaba un largo camino, pero al final estaba la promesa de pasar unos días de vacaciones en el País Vasco.

Andrés era camionero y llevaba una carga de 25.000 litros de óleum (xSO3.H2O), ácido sulfúrico casi puro, también llamado "fumante" o aceite de vitriolo. Es un agente deshidratante y altamente corrosivo. Como ejemplo de sus efectos, cabe citar que si se vierte óleum sobre azúcar, la reacción química subsiguiente convierte el azúcar en carbón casi puro. Lo mismo sucede con otros materiales de origen orgánico, como el papel y la madera. La reacción que se produce es tan violenta que puede llegar a causar combustión.


Andrés, Juan Pedro y Carmen, la familia Martínez Gómez


A las nueve de la noche pararon para cenar en la "Venta del olivo", cerca de Cieza. A las doce y doce minutos de la noche volvieron a detenerse media hora en la gasolinera de Las Pedroñeras, en Cuenca. A las tres de la mañana llegaron a otra gasolinera en la entrada de Madrid, la de Los Ángeles, en donde estuvieron una hora y trece minutos, que Andrés aprovechó para echarse una cabezada. Reanudaron el camino a las cuatro y trece minutos de la madrugada. Tras detenerse un par de minutos a las cinco de la mañana, a la altura de San Agustín de Guadalix, realizaron su última parada a las cinco y veinte de la madrugada, para desayunar en el Bar Aragón (Cabanillas de la Sierra) y después reemprendieron la marcha.




Nunca más se les volvió a ver con vida.

Según el tacógrafo del camión, en el ascenso al puerto de Somosierra se habían detenido hasta doce veces en tan sólo veintitrés minutos de trayecto. Algo absurdo, y más todavía en una zona de subida, que fue muy lenta, empleando una hora y 23 minutos en cubrir una distancia inferior a 50 kilómetros (entre el Bar Aragón y el lugar del accidente). Las numerosas y cortas paradas sólo podían explicarse por la presencia de otro vehículo que circulara delante, obligando al camión a detenerse una y otra vez. No podían deberse a un atasco porque ese día y a esa hora apenas había tráfico.



Tacógrafo



Una hora después de salir del Bar Aragón ya habían superado el Puerto de Somosierra e iniciaban el descenso lentamente. Pero después aceleraron al máximo hasta alcanzar los 140 km. por hora. Tan rápido iban que parecían circular sin frenos, pero si así hubiera sido, la cabeza tractora se habría bloqueado, el remolque habría hecho la tijera y el trailer habría volcado de inmediato. Además, Andrés acababa de recoger el camión del taller después de que le hicieran una revisión completa, que le había costado 697.726 PTA, lo que hacía todavía menos factible la posibilidad de una avería. ¿Irían persiguiendo a alguien?

Finalmente, en el kilómetro 95 de la carretera de Burgos entre Madrid y Segovia, en las cumbres de Sierra Pobre, el Volvo F12 volcó tras chocar con otros camiones, dejando huellas de frenada. Eran las siete menos veinticinco de la mañana.






Cabeza tractora Volvo F12, similar a la que conducía Andrés Martínez













La cabina quedó totalmente aplastada bajo la cisterna.

Al llegar al lugar del accidente, la Guardia Civil encontró los cadáveres de Carmen y Andrés, que tardaron diez horas en ser rescatados de entre los restos del vehículo debido al vertido de ácido, pero no había ni rastro de Juan Pedro. Tampoco es que lo estuvieran buscando, porque hasta que sus abuelos dieron la voz de alarma tras enterarse del suceso en las noticias, nadie en el entorno del accidente sabía que Juan Pedro iba en el trailer. Unas cintas de música con canciones infantiles y algunas ropas eran los únicos indicios que dejaban constancia de que alguna vez había habido un niño en el interior del camión.

Las primeras hipótesis apuntaban a la posibilidad de que, dada la carga que llevaba el tanque del camión, el niño se hubiera disuelto por completo en la marea de ácido sulfúrico que tenía que haberse vertido tras la rotura de la cisterna. Pero eso es científicamente imposible y la mera presencia de los restos de sus padres en la cabina lo corroboraba. El ácido no podía discriminar entre unos cuerpos y otros. Si los de Andrés y Carmen estaban en la cabina, el de Juan Pedro también debería estarlo. Si no era así, el motivo no era el vertido del ácido.

Después aparecieron varios testigos. Unos pastores dijeron haber visto una furgoneta Nisan Vanette de color blanco ocupada por al menos dos personas, que se había detenido junto a los restos del camión. De la furgoneta había bajado un hombre, que sacó un bulto de la cabina. Después reanudaron la marcha y desaparecieron. Según otro testimonio, era una furgoneta sin ventanillas traseras en la que viajaba un matrimonio. Ambos vestidos de blanco, como si fueran sanitarios. La mujer se bajó para interesarse por el estado de un hombre con las dos piernas rotas, un herido de otro de los vehículos implicados en el accidente. ¿Una maniobra de distracción para que su compañero recogiera algo de la cisterna o de la cabina del camión? No parece descabellado, ya que ambos se fueron a los pocos instantes, con tal prisa que casi se llevan al herido por delante. Sin embargo ¿era posible acercarse a los restos del camión a pesar de la humareda tóxica procedente del vertido y que fue necesario neutralizar con cal viva? De hecho, "varios bomberos y guardias civiles sufrieron quemaduras por los efectos que produce el ácido en contacto con el aire", porque nadie les había explicado lo que era el óleum.

Curiosamente, tres de los testigos fallecieron poco después. Uno en un accidente de automóvil, un choque frontal, y dos más en un atropello.





Se iniciaron las pesquisas para la localización del pequeño y se repartieron pasquines con su foto por toda España, pero no hubo ningún resultado. Se estableció otra hipótesis: que el cuerpo de Juan Pedro podría haber sido arrojado de la cabina por sus padres, al ver el peligro, o salir disparado del vehículo para caer en algún hoyo, barranco o lugar con una gran cantidad de vegetación, por lo que no había sido localizado en las batidas que se realizaron para encontrarlo y más tarde habría sido devorado por animales carroñeros y fauna cadavérica. Esta posibilidad parece más inconsistente, ya que no se localizaron ni siquiera los huesos del supuesto cadáver.

La familia mantenía otras dos hipótesis más: que el niño hubiera sido secuestrado en la última parada de veinte segundos que hizo el trailer en el trayecto de subida del puerto, o bien que el rapto se produjera una vez el niño había salido despedido del interior del camión. Para la policía, esto implicaba que después el niño habría sido asesinado. No había otra alternativa, porque como todo el mundo sabe no existen redes de pederastia, ni de tráfico de órganos, ni adopciones ilegales ni nada que se le parezca. La única alternativa era la muerte.

Familiares del niño reprodujeron el trayecto seguido por el trailer accidentado siguiendo la misma ruta en otro camión, a raíz de lo cual, y según afirma Juan Rada -ex director de El Caso-, empezaron a recibir amenazas para que no siguieran investigando. Todo el asunto estaría relacionado con una operación de tráfico de drogas. El niño habría sido retenido por los narcos en el trayecto de subida del puerto, haciéndole pasar al interior de un vehículo que iba delante del camión para cerciorarse de que el camino estaba libre de vigilancia policial y el porte de droga no corría peligro de ser requisado, mientras un segundo vehículo seguía al camión. Pero en el trayecto se encontraron con un control de la Guardia Civil. Sin tiempo para avisar al camión transporte, los narcos se dieron a la fuga abandonando el alijo de droga, pero con su garantía a bordo: Juan Pedro. El segundo vehículo sería el que, al ver el accidente, había parado para recoger el alijo.

Esta teoría demostraría ser bastante sólida, porque un año después del accidente la prensa informaba que se habían encontrado rastros de heroína en un compartimento de doble fondo que había en la cisterna del trailer, lo que fue comunicado por la Guardia Civil a la magistrada María Dolores Ruiz Ramos, del juzgado de Colmenar Viejo, abriendo las puertas a la posible existencia de una red de tipo mafiosa vinculada a los hechos.

En enero de 1997, Juan García Legaz, primo hermano de la madre de Juan Pedro, solicitó a la titular del Juzgado de Instrucción de Colmenar Viejo -María Riera Ocariz- la intervención en la investigación del detective privado Jorge Colomar Pueyo, lo que le fue concedido. Juan García opinaba que las cosas no se estaban haciendo bien. No comprendía que todavía se estuviera buscando al niño por los aledaños de la zona del accidente, ya que consideraba que el niño había sido secuestrado, basándose en los datos que figuraban en el tacógrafo.




La única pista alternativa, que inexplicablemente no se comprobó, la proporcionó un profesor de autoescuela de Madrid, que afirmó que una tarde del mes de mayo de 1987 una mujer ciega de nacionalidad iraní -que huía del régimen de Jomeini- le había pedido la dirección de la Embajada de Estados Unidos en Madrid. Formaba parte de una familia de refugiados que llevaba tan sólo seis meses en España y estaba en mala situación económica, hasta el punto de que comían en un centro de la Cruz Roja.

La mujer iba acompañada de un niño de diez u once años que hablaba castellano con acento andaluz, lo que sorprendió mucho al profesor. Cuando le comentó a la mujer que cómo era posible que hablara tan bien en castellano, llevando tan sólo seis meses en España, ésta cambió bruscamente de conversación.

Posteriormente el profesor reconoció al niño en un reportaje de televisión, en el que se decía que en lugar del accidente había parado una furgoneta de la que se habían apeado un hombre y una mujer, quedándose en el interior del vehículo otra mujer mayor, que nuestro hombre pensó podría ser la ciega que se había presentado en la autoescuela.

Se puso en contacto con el 091 y con la familia del pequeño. Aunque uno de los tíos de Juan Pedro le prometió que al lunes siguiente viajaría a Madrid, al final no se presentó y la policía tampoco investigó al respecto.

Acabe de cumplirse el 29º aniversario de la desaparición de Juan Pedro y el misterio continúa sin resolverse. ¿Cuántos niños continúan desaparecidos de los que no sabemos ni siquiera el nombre? Hay que hacer algo, no podemos empezar a considerar "normal" que todos los años desaparezcan niños y adolescentes sin dejar rastro. Son nuestro futuro y nuestra obligación.



María Legaz , la abuela materna de Juan Pedro.












EL PAÍS. JUEVES, 26 de junio de 1986

Un camión sin frenos contamina con ácido el río Duratón, tras un accidente en el que murieron al menos dos personas
  • Cortado al tráfico un tramo de la carretera Madrid-Irún durante todo el día

EL PAÍS | Madrid | 26 JUN 1986

Un camión que transportaba ácido sulfúrico se quedó sin frenos en la bajada del puerto de Somosierra, en dirección a Burgos, y causó la muerte de sus dos ocupantes al chocar con otros camiones. Parte del ácido sulfúrico se derramó en la carretera y en un arroyo que afluye al río Duratón. Varios bomberos y guardias civiles sufrieron quemaduras por los efectos que produce el ácido en contacto con el aire. Tres pueblos segovianos se quedaron sin agua. El tráfico hacia Madrid se desvió en Santo Tomé (Segovia), y el que salía de Madrid, en Guadalix de la Sierra -para camiones- y Lozoyuela. El accidente se produjo a las 6.40 de ayer, y el tráfico quedó cortado durante todo el día y la madrugada de hoy. A última hora de ayer se desconocía si también viajaba un niño en el camión, y se temía que su cuerpo siguiese entre los restos del vehículo.

A las 6.40 de ayer, Andrés Martínez Navarro superaba el último repecho del puerto de Somosierrra y bajaba en dirección a Burgos. El descenso lo hizo a 200 kilómetros por hora según un vecino; según la Guardia Civil, a mucha velocidad. El camión no tenía frenos. El conductor, Andrés Martínez, pudo adelantar a un primer camión limpiamente, y al segundo también, aunque le arrancó el espejo retrovisor. Andrés Martínez giró nuevamente hacia su carril, pero por delante se llevó a otro camión que iba hacia Burgos a velocidad normal, un Barreiros matrícula MU-0181-G conducido por Pedro Antonio González Marín, de 57 años, que sufrió heridas de gravedad. Este camión, que acabó en la cuneta, transportaba vainas de bala del calibre 105, pero sin pólvora. El camión cisterna de Andrés Martínez, matrícula M-5883-CY, con un remolque de matrícula MU-1587-R, volvió a invadir la calzada contraria y chocó con la parte lateral de otro camión que subía el puerto. Éste tambien fue a dar a la cuneta, mientras el cisterna giraba bruscamente a su derecha y caía junto al camión de vainas, volcado en el desnivel del kilómetro 94,4, en la línea divisoria entre Madrid y Segovia.

Del cisterna comenzó a fluir un líquido corrosivo, que formó una pequeña nube tóxica. Era ácido sulfúrico fumante que, al contacto con el aire, produce daños en los ojos, en la piel y en las vías respiratorias. El líquido se derramó sobre la carretera y en un pequeño arroyuelo que va a dar al río Duratón.

Nube tóxica

El tráfico no quedó cortado hasta las ocho de la mañana. La nube tóxica, en forma de hongo, se extendió en un radio de 500 metros; poco a poco fue desapareciendo barrida por el viento, en dirección norte, hacia una zona despoblada por esta razón, los habitantes del cercano pueblo de Somosierra no notaron sus efectos, según informó su alcalde, Jacinto Cerezo, que se acercó al lugar del accidente sobre las nueve de la mañana. "Para entonces ya no había nube, pero sí se notaba un fuerte picor en la garganta", dijo.

El tráfico fue desviado en Santo Tomé (Segovia) para los vehículos que se dirigían a Madrid, y en Guadalix de la Sierra, para los camiones que iban hacia Burgos. Los primeros bomberos y guardias civiles en acudir, que ignoraban la peligrosidad de la carga, sufrieron quemaduras en la piel, de pronóstico reservado, y fueron evacuados a hospitales de Segovia y Madrid.

En el pueblo de Santo Tomé, a unos seis kilómetros del lugar del accidente, los vecinos informaron que la única zona que podía resultar afectada era la más cercana al río Duratón, pues sus aguas riegan los campos de cultivo.

Casi 10 horas después, eran levantados el cadáver del conductor y el de su esposa, Carmen Gómez Legaz. También llegaban los camiones cisterna. El retraso del camión autobomba obligó a cegar el arroyuelo con arena, para evitar que el ácido corriera aguas abajo.

A última hora de ayer se mantenía la incógnita de si debajo de la cisterna se encontraba el cadáver de un niño. En la cabina, junto a las dos víctimas, había ropas infantiles. La Guardia Civil confirmó en la empresa de transportes que el conductor había salido de Cartagena con su esposa y su hijo.

Por otra parte, la Asociación Ecologista de Defensa de la Naturaleza (Aedenat) denunció ayer en un comunicado la falta de seguridad en los transportes de sustancias peligrosas y lamentó los "graves efectos" que tendrá el vertido de ácido en el río Duratón sobre el ecosistema acuático de la zona.






Fuentes:


  1. Un camión sin frenos contamina con ácido el río Duratón, tras un accidente en el que murieron al menos dos personas: http://elpais.com/diario/1986/06/26/espana/520120801_850215.html
  2. ¿Un niño perdido en la sierra o diluido en un mar de ácido sulfúrico?: http://www.elmundo.es/madrid/2014/06/28/53adc91fca4741ca568b456d.html
  3. La familia del niño desaparecido en Somosierra contrata un detective privado: http://elpais.com/diario/1987/02/20/madrid/540822265_850215.html
  4. Juan Pedro, ¿dónde se borró tu rastro?: http://www.laverdad.es/murcia/v/20110828/region/juan-pedro-donde-borro-20110828.html
  5. Hallan restos de heroína en la cisterna del accidente de Somosierra: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1987/06/27/045.html
  6. Juan Rada. El niño de Somosierra: http://www.ivoox.com/entrevista-a-juan-rada-semanario-de-audios-mp3_rf_2044506_1.html
  7. La Mañana. TVE1, Caso sin resolver. El niño de Somosierra: http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-manana/manana-caso-sin-resolver-del-nino-somosierra/2098289/
  8. ¿Quién sabe dónde? El niño de Somosierra: https://www.youtube.com/watch?v=k4FaxnopQlY

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy con los que opinan que en el momento del accidente el niño ya no se encontraba en el camión, no podría haber sobrevivido a semejante impacto y algún resto por pequeño que fuera se hubiese encontrado al peinar la zona.

Qué lástima que no se disponga en Internet de todos los programas de QSD de TVE de otros casos como las chicas desaparecidas de Aguilar de Campoo o el tema de Alcásser.

Anónimo dijo...

He escuchado el audio del hombre que tuvo el sueño de la cabaña y la familia gitana; ¿ es cierto lo de ese testigo? aún así han pasado muchos años, lo lógico es que el niño al hacerse mayor tratara de ponerse en contacto no?
Nem

África González Alonso dijo...

http://www.abc.es/madrid/20150918/abci-nino-camion-somosierra-caso-201509171948.html

BabylonCry dijo...

Os dejo un video sobre este misterioso enigma.
https://youtu.be/YtpMvSYKqJk

Anónimo dijo...

Que raro,, con lo aparatoso que fue el accidente y por lo que he leido estaba todo hecho un amasijo de hierros, me parece extraño que dos personas se acerquen a la cabina, que deberia estar destrozada, y saquen al niño ( que deberia estar entre los hierros, acido,,, y demás pedazos del camión)por otro lado, nadie se ha planteado nunca que el accidente fuera una puesta en escena para huir de algo?' como estan tan seguros de que las victimas son quienes creen que son?'Nunca han barajado la posibilidad de que todo fue planeado para huir, y dejaron en el camion otros cuerpos??...

Leira dijo...

Yo estoy segura que el niño no iba en el camión en el momento del accidente. Seguro que fue secuestrado y al ocurrir la tragedia, se lo quitaron de encima.

RAFAEL BERGA RUIZ dijo...

Si hubiera sido un accidente,lo lógico y normal que hubieran aparecido los tres cadáveres y no dos.Por otra parte si según investigaciones apareció una Nissan Vanette con dos personajes extranjeros que se llevaron a Juan Pedro Martinez¿Donde están Juan Pedro,los dos individuos y la Nissan Vanette?

Anónimo dijo...

Siempre me he decantado en este caso por la explicación más simple, que los restos del niño estén sepultados por error en las inmediaciones al lugar del accidente. Un posible enterramiento involuntario por las dificultades del trabajo para contener el vertido de ácido,que amenazaba con crear un desastre ecológico si alcanzaba el río Duraton.Habría además vegetación, conatos de incendio, vapores tóxicos... Una situación caótica que había que controlar con rapidez. Se arrojaron grandes cantidades de cal y arena para contener la importante fuga del líquido tóxico y había temor lógico ante los posibles efectos del derrame y la nube tóxica que empezaba a formarse. Quién va a ir a buscar nada a la cabina siniestrada con semejante panorama? El vapor provocaba irritación, la atmósfera que dificultaba la respiración,además del riesgo de incendio o explosión. Y esos testimonios tan extraños pienso que muchos pueden ser solo bulos posteriores, hechos no comprobados o malas interpretaciones. Las paradas cortas o frenadas a la subida creo que estaban indicando que el camión comenzaba a dar fallos mecánicos pequeños,y la más larga simplemente pudo ser para hacer alguna breve verificación el conductor antes de decidir si se arriesgaba o no a descender. También podría ser algún tema de salud del conductor por encontrarse mal y no saber si continuar o no, pero creo que una cuestión técnica del vehículo es más probable. En el descenso el camión se haría incontrolable y llevó al accidente mortal.Después el sepultamiento inadvertido del niño por allí mismo y el surgimiento del misterio. Aunque desconozco si podrían aún quedar restos después de tanto tiempo, ahora disponemos de aparatos como el geo-radar que quizás pudieran ser útiles para hacer una nueva búsqueda por las zonas del accidente que fueron cubiertas para absorber el vertido.

RAFAEL BERGA RUIZ dijo...

El caso por desgrácia de la vida ya ha preescrito.