domingo, 15 de mayo de 2016

Ariel Toaff. A contracorriente.




Uno de los proyectos del blog es el análisis de la obra "Pascuas de sangre" de Ariel Toaff. Como introducción al tema, nada mejor que consultar dos artículos al respecto: uno del diario hebreo Haaretz y otro de Israel Shamir, un escritor y periodista ruso de origen judío, que se convirtió al cristianismo ortodoxo y actualmente reside en Suecia.




HAARETZ

  • La Universidad de Bar-Ilan ordenará a un profesor que explique su investigación tras la publicación de un libro sobre el libelo de sangre.
  • El libro de Ariel Toaff alega que las acusaciones de que los judíos utilizan sangre de cristianos podrían estar basadas en ceremonias reales.

11 de febrero de 2007


El domingo, la Universidad Bar-Ilan declaró que ordenaría al profesor Ariel Toaff que explicara la investigación en la que se basa su nuevo libro sobre la vieja acusación centenaria de que los judíos asesinaban cristianos en crímenes rituales.

El historiador de la Universidad, Toaff, ha provocado una tormenta al alegar en su libro que algunos de los libelos de sangre -acusaciones de que los judíos asesinaban cristianos en crímenes rituales para añadir su sangre al matzá 1 y al vino en Pascua- podría estar basados en ceremonias reales en las que efectivamente se había usado sangre de cristianos.

La Universidad manifestó que "La Universidad Bar-Ilan -sus directivos e investigadores- han condenado, y condenan, cualquier intento de justificar los horribles libelos de sangre contra los judíos."

La Universidad dijo que en cuanto Toaff regresara de un viaje al extranjero le pedirían explicaciones relativas a su investigación, añadiendo que "hasta entonces... nos abstendremos de dar credibilidad a informes sin base que han sido rechazados por el propio Profesor Toaff y que, aparentemente, no tienen conexión alguna con la propia investigación."

1 Pan ácimo (sin levadura) consumido por los judíos en Pesaj (Pascua).

"Pasque di Sangue" acaba de ser publicado en Italia. Alarmó a la pequeña comunidad judía del país -en parte porque es el hijo de Elio Toaff, el rabino jefe que dio la bienvenida al Papa Juan Pablo II a la sinagoga de Roma hace dos décadas, en una visita histórica que ayudó a suavizar las relaciones judeo-católicas tras siglos de tensiones.

El autor, que está considerado como experto internacional en judaísmo italiano, profundiza en las alegaciones que condujeron a torturas y desvela juicios y ejecuciones, que periódicamente devastaban las comunidades judías de Europa.

Ya hace tiempo que los historiadores han descartado tales alegaciones como racismo, pero las fábulas del libelo de la sangre siguen siendo populares en la literatura anti-semita.

Los eruditos judíos y católicos han denunciado la obra de Toaff, declarando que simplemente reinterpreta documentos ya conocidos -y ha dado crédito a confesiones extraídas bajo tortura.

En una entrevista en el diario italiano La Stampa, Toaff respondió furioso a sus críticos, declarando, "Mi investigación demuestra que en la Edad Media, un grupo de fundamentalistas judíos no respetaba la prohibición bíblica y usaba sangre para sanación. No es más que un grupo de judíos, que pertenecían a las comunidades que habían sufrido la más severa persecución durante las Cruzadas. De este trauma surgió una pasión de venganza que en algunos casos condujo a reacciones, entre ellas el asesinato ritual de niños cristianos."

Los rabinos italianos emitieron una declaración en la que se recordaba que la ley judía ha prohibido siempre la ingesta de sangre o su uso en rituales.

El padre de Toaff, que tiene 91 años, declaró que espera leer el libro de su hijo y examinar la documentación, pero resaltó que de acuerdo con la Torá y la tradición, el consumo de sangre animal estaba estrictamente prohibido, por no hablar de la de seres humanos.

En una entrevista del viernes con The Associated Press, Toaff dijo, "No hay pruebas de que los judíos cometieran tales actos." Pero añadió que las confesiones tenían algo de ciertas -como cuando los acusados relatan liturgias anticristianas utilizadas principalmente en la Pascua, cuando la liberación de los israelitas del antiguo Egipto se convirtió en una metáfora para la esperanza judía de redención de sus sufrimientos a manos de los cristianos.

"Estas fórmulas litúrgicas en Hebreo no pueden ser adivinanzas de los jueces que no conocían estas oraciones, que no pertenecían a ritos italianos sino a la tradición asquenazi," dijo.

Toaff, que tiene 65 años, un rabino que tiene tanto la nacionalidad italiana como la israelí, dijo, "Quería saber cómo se sentían los judíos en este clima de odio."

Monseñor Igino Rogger, un historiador eclesiástico que en los 60 dirigió la investigación del asesinato del niño de dos años Simón de Trento, por el que fueron ahorcados 16 judíos, dijo que muchos eruditos están de acuerdo que las confesiones no se podían tomar en serio en modo alguno.

"No quisiera estar en la piel de Toaff, teniendo que dar cuentas a historiadores que tienen este caso seriamente documentado," dijo. "Los jueces utilizaron torturas horribles, hasta el punto que loa acusados imploraban «Decidnos qué queréis que digamos.»"

Israel J. Yuval, profesor de la Universidad Hebrea, un experto en el libelo de sangre, dijo, "Según la información que he recibido, la interpretación del Profesor Toaff suena falsa."

El presidente de la Liga Anti-Difamatoria, Abe Foxman, dijo, "Es duro para mi creer que alguien, especialmente un historiador israelí, podría legitimar las demandas sin base sobre los libelos de sangre."

El portavoz de la Universidad Bar-Ilan, Shmulik Algrabi, dijo, "El profesor Toaff es uno de los más grandes eruditos en su campo, y tenemos confianza en su método científico. El contenido del estudio se aclarará cuando el autor regrese a Israel."







LAS PASCUAS DE SANGRE DEL DR. TOAFF
por Israel Shamir

Sangre, traición, tortura y sometimiento se entremezclan en la historia de un judío italiano, el Dr. Ariel Toaff, como salida de la pluma de su compatriota Umberto Eco. El Dr. Toaff se topó con un descubrimiento aterrador, quedó horrorizado pero siguió adelante valientemente, hasta que fue sometido a la presión total de su comunidad; se arrepintió, era un hombre roto.

El Dr. Toaff es hijo del rabino de Roma y profesor de la Universidad judía de Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv. Se ganó su reputación por su profundo estudio de la judería medieval. Su obra en tres volúmenes Amor, trabajo y muerte (subtitulado La vida judía en la Umbría medieval) es una enciclopedia de esta área ciertamente restringida. Mientras estudiaba el tema descubrió que las comunidades judías asquenazis medievales del norte de Italia practicaban una forma particularmente horrible de sacrificio humano. Sus brujos y adeptos robaron y crucificaron bebés cristianos, extrajeron su sangre y la usaron en rituales mágicos evocando el Espíritu de Venganza contra los odiados Goyim.

Se concentró sobre todo en el caso de San Simón de Trento. Este niño de dos años de edad de la ciudad italiana de Trento fue secuestrado en su casa por unos judíos asquenazis en la víspera de la Pascua del año 1475. Por la noche, los secuestradores asesinaron al niño; extrajeron su sangre, traspasaron su carne con agujas y lo crucificaron cabeza abajo mientras decían "Así mueran todos los los cristianos por tierra y mar", y así celebraron su Pascua, un ritual arcaico de efusión de sangre y bebés asesinados, en la forma más literal, sin la usual metáfora de conversión "vino-sangre".

Los asesinos fueron detenidos, confesaron y fueron declarados culpables por el obispo de Trento. Inmediatamente, los judíos elevaron sus protestas al Papa, que envió al obispo de Ventimiglia a investigar. Al parecer aceptó un soborno considerable de los judíos y llegó a la conclusión de que el niño había sido asesinado por una mina de Hamás 2 con el fin de manchar la reputación de Israel, ya que no aparecieron órdenes del ejército de Israel en las playas de Trento. "Simon había sido asesinado por los cristianos con la intención de buscar la ruina de los judíos", dijo la pre-bélica Enciclopedia Judía, en un claro caso de premonición: el mismo argumento fue utilizado por los Judíos en 2006 al explicar el asesinato en masa de niños en Kafr Qana.

2 Sarcasmo de Shamir referente a la organización de resistencia palestina. N.

Sin embargo, en el siglo 15 los judíos tenían influencia, sí, pero no eran todopoderosos. No podían tratar al mundo como lo hicieron en 2002, después de su matanza de Jenín, ordenando a todos que se largaran. No tenían ningún veto estadounidense en el Consejo de Seguridad. No podían bombardear Roma, y la palabra "antisemitismo" se inventó 400 años más tarde. Se les dio un trato justo, que es mucho peor que el privilegiado: el Papa Sixto IV reunió una comisión de seis cardenales, presidido por la mejor mente legal de entonces, para celebrar un nuevo juicio; y este Tribunal Supremo consideró culpables a los asesinos. Para más información ver las versiones católica y judía de los acontecimientos. El sumario del juicio ha sobrevivido siglos y todavía está disponible en el Vaticano.

En 1965, la Iglesia Católica Romana entró en un proceso de perestroika. 3 Fueron los días felices del Vaticano II, cuando los modernizadores arrancaron los cimientos de la tradición con la esperanza de actualizar la fe y encajarla en la nueva narrativa moderna judeo-amistosa; hablando claro, los obispos querían los favores de la prensa liberal.

Los siempre vigilantes judíos aprovecharon la oportunidad y presionaron a los obispos para que retiraran a San Simón de Trento de la circulación. Estaban encantados de hacerlo: siendo un ritual ya extraño, los líderes de la Iglesia habían declarado que los judíos no eran culpables de la crucifixión de Cristo, mientras admitían la culpabilidad de la Iglesia en la persecución de los judíos; de modo que la crucifixión de un bebé italiano era un asunto menor comparado con el cambio de rumbo. En una decisión precipitada, los obispos dictaminaron que las confesiones de los asesinos eran inaceptables al haber sido obtenidas bajo tortura, y por lo tanto los acusados eran inocentes, mientras que el joven mártir era cualquier cosa menos un mártir. Su culto se suspendió y fue prohibido, y los restos del niño mártir fueron retirados y arrojados en un lugar secreto para evitar la reanudación de las peregrinaciones.

3 Extrañamente, este proceso de la iglesia prácticamente coincidió con la primera Perestroika (el descrédito de Stalin) iniciada por Kruschev en el 22º Congreso del Partido en 1961, cuando el Partido Comunista se arrepintió de los pecados y crímenes de sus grandes líderes tradicionales. Treinta años después, una generación, el partido se derrumbó y sus miembros fueron diezmados por la segunda Perestroika. La penitencia es buena para el alma, pero es que el alma es inmortal.

Y ahora volvemos al Dr. Ariel Toaff. Al examinar los documentos del juicio hizo un descubrimiento sorprendente: en lugar de ser dictadas por los celosos investigadores bajo tortura, las confesiones de los asesinos contenían un material totalmente desconocido para los eclesiásticos italianos o la policía. Los asesinos pertenecían a la pequeña y retraída comunidad asquenazi y practicaban sus propios ritos, bastante diferentes a los utilizados por los nativos judíos italianos; estos ritos se reproducen fielmente en sus confesiones, a pesar de que no eran conocidos por la Brigada Criminal de aquellos tiempos. "Estas fórmulas litúrgicas en hebreo con un fuerte contenido anticristiano no pueden ser adivinanzas de los jueces que no podían conocer estas oraciones, que ni siquiera pertenecen a ritos italianos, sino a la tradición asquenazi," escribió Toaff. Una confesión tiene valor sólo si contiene algunos datos veraces y comprobables del crimen que la policía no sepa. Esta regla de hierro de la investigación criminal se utilizó en los juicios de Trento.

Este descubrimiento tiene potencial para sacudir, conmocionar y remodelar la Iglesia. El noble y culto Dr. Toaff redescubrió a San Simón, la doble víctima de la venganza del siglo 15 y de la perestroika del siglo 20. Fue una llamada para el arrepentimiento de los médicos del Vaticano que olvidaron al niño asesinado al buscar la amistad de importantes judíos americanos, pero todavía no admiten su grave error. Monseñor Iginio Rogger, un historiador de la iglesia, que en la década de 1960 mal-dirigió la investigación sobre el caso de San Simón, dijo que las confesiones carecían de la más mínima credibilidad porque "los jueces utilizaron horribles torturas". Esta fue una observación antisionista y antisemita, porque rechazar las confesiones obtenidas bajo tortura permitiría que todos los prisioneros palestinos salieran de las cárceles judías; fue una manifestación anti-estadounidense, porque los EE.UU. reconocen el valor de las torturas y las practican en Guantánamo y en otros lugares. Fue una observación negadora del Holocausto porque así se invalidan los juicios de Nüremberg. El renombrado abogado judío estadounidense y adepto a la tortura Alan Dershowitz podría haber argumentado en contra de Rogger; pero por algún motivo no lo hizo.

"No me gustaría estar en los zapatos de Toaff, teniendo que dar cuentas a historiadores que tienen este caso seriamente documentado", declaró Rogger a USA Today. Los zapatos de Toaff son mucho más preferibles que los de Rogger que tendrá que responder por menospreciar al santo en el Cielo.

Por otra parte, este crimen de Trento no fue una excepción: Toaf descubrió muchos casos de este tipo de sacrificios de sangre relacionados con la mutilación de niños, derramamiento de sangre y su cocción en el matzá (pan sin levadura) en un período que abarca cinco siglos de historia europea. La sangre, esta bebida mágica, era una medicina popular de la época, y de cualquier época: Herodes trató de mantenerse joven bañándose en la sangre de bebés, los alquimistas utilizaban sangre para convertir el plomo en oro. Los hechiceros judíos se enfrascaban en prácticas mágicas y la usaban tanto como los demás. Había un mercado floreciente de tales exquisiteces, como sangre, polvo de sangre y matzá sangrienta. Los comerciantes judíos la vendían junto con certificados rabínicos de autorización; la más apreciada era la sangre de un goy katan, un niño gentil, mucho más habitual era la sangre de la circuncisión. Tales sacrificios de sangre eran "instintivos, viscerales, acciones y reacciones virulentas, en la que niños inocentes y que nada sospechaban se convirtieron en víctimas del amor de Dios y de la venganza," escribió Toaff en el prefacio del libro. "Su sangre bañaba los altares de un Dios que, se creía, necesitaba ser guiado, y a veces empujado con impaciencia para a proteger y castigar."

Este comentario un tanto críptico puede entenderse tras leer el libro del profesor israelí Israel Yuval Dos Naciones en tu seno. Yuval explicó que las libaciones de sangre eran necesarias (a los ojos de los magos judíos) para atraer la venganza divina sobre los goyim. También cita un caso irrefutable (es decir, no negado por los judíos) de un sacrificio de sangre realizado por un judío. (Léase al respecto mi artículo Difamación que helaba la sangre.) Toaff mejoró a Yuval haciendo hincapié en el uso habitual de magia de sangre por los judíos en la Edad Media, autorizado para su uso anti-cristiano: la crucifixión de víctimas y la maldición de Cristo y de la Virgen. Aquí su libro se apoya en el (admitámoslo, más tímido) libro Ritos temerarios: Purim y el legado de la violencia judía, de Elliott Horowitz. Horowitz informa al lector de extraños rituales: la flagelación de la Virgen, la destrucción de los crucifijos y el apaleamiento y asesinato de cristianos.

Ahora depende de nosotros. Podemos mirar al pasado y decir: sí, algunos magos y místicos judíos practicaban sacrificios humanos. Asesinaron niños, mutilaron sus cuerpos y utilizaron su sangre para descargar la ira divina sobre sus vecinos no judíos. Se burlaban de los ritos cristianos utilizando la sangre de los cristianos en lugar de la sangre de Cristo. La Iglesia y el pueblo de toda Europa tenían razón. Los europeos (y los árabes, y los rusos) no eran locos intolerantes, interpretaban lo que veían. Castigaron a los culpables pero dejaron en paz a los inocentes. Nosotros, los humanos, podemos mirar esta terrible página de la historia con orgullo, y derramar una lágrima o dos por los niños pobres destruidos por estos monstruos airados. Los judíos pueden ser más modestos y dejar de llevar sus heridas históricas sobre la manga: sus antepasados prosperaron a pesar de estas terribles acciones cometidas por algunos de sus correligionarios, mientras que en el estado judío, los pecados de algunos palestinos recaen sobre todos ellos. También podemos descartar con un escalofrío las quejas de los amigos de Israel cuando quieren que no veamos la masacre de Jenín o la de Qana para - sí, exactamente, esto es como el "libelo de sangre", es decir, ningún un libelo en absoluto.

Esperemos que el gran acto audaz del profesor Toaff se convierta en un punto de inflexión en la vida de la Iglesia. El cambio causado por la perestroika del Vaticano II fue demasiado lejos. Hay que recordar que la perestroika rusa terminó con el colapso de toda la estructura. Mientras que los anti-papistas temían un anticristo en la Sede de San Pedro, hay el peligro real de un Gorbachov.

En una ciudad italiana de Orvieto en la costa del Adriático, los judíos exigieron la retirada de una exposición de gran valor artístico y el cese de la procesión que conmemora el milagro de Trani. Allí, hace un milenio, una hostia consagrada fue robada de la iglesia por una judía, la ladrona decidió freír el cuerpo de Cristo en aceite, pero milagrosamente el anfitrión se convirtió en carne y empezó a sangrar profusamente por lo que la santa sangre se derramó por toda la casa. De hecho estos casos de profanación de la hostia están bien atendidos por toda Europa; fueron bien descritos por Yuval, Horowitz y Toaff; ocurrieron efectivamente, y sólo el infame descaro judío llevó a la Asociación Romana de Amigos de Israel a escribir una carta al Papa pidiendo el fin de una costumbre de mil años de antigüedad. Y lo consiguieron. La Iglesia se inclinó, los paneles fueron desmantelados, la procesión cancelada y se publicaron profundas disculpas a los judíos, para gran satisfacción de los embajadores de Israel, Gideon Meir (en Roma) y Oded Ben Hur (en el Vaticano) que dictaron la capitulación.

"Un extraño mundo el nuestro, en verdad". -escribió Domenico Savino en la excelente revista de la red Effedieffe. "El delito se traslada a la fe cristiana y el perdón se pide a los que lo habían perpetrado." Savino reflexiona si era posible simplemente ignorar cortésmente la demanda de los Amigos de Israel, y cita extensamente las palabras del cardenal Walter Kasper, el representante del Vaticano en esta capitulación. Kasper está haciendo un Full Monty: niega que la Iglesia es el verdadero y único escogido Israel, afirma la posición igualitaria de los judíos como "hermanos mayores", niega la necesidad de Cristo y pide perdón a los judíos mientras promete "una nueva primavera de la Iglesia y el mundo".

"¡¿Primavera de la Iglesia?!" -exclama Savino.- ¡"Áh, pero eso ya lo hemos oído! El Papa dijo después del Vaticano II «Esperábamos la primavera y ha llegado la tormenta». Esa primavera ha sido suficiente para nosotros y después de esta reconciliación en Orvieto no quiero oír más la palabra «primavera» y ver la amplia sonrisa de satisfacción de los «hermanos mayores» Gideon Meir y Oded Ben Hur!"

La perestroika no llegó sólo a Italia, y no sólo dentro de la Iglesia Católica. En Alemania se está preparando un nuevo sacrilegio: una "Biblia políticamente correcta" con la historia de la Pasión cambiada para no causar molestias a los judíos. El título es engañoso: no pueden llamar a su producto bastardo "nueva traducción al alemán de la Biblia libre de sesgos de género y antisemitismo", al igual que no se puede llamar a las aguas residuales, "vino libre de tóxicos". Cambiar una letra en la Biblia es como arruinar el mundo, dice el Talmud, y aporta un ejemplo de un rollo de la Torá en la que se cambió una palabra, de "meod" (muy) a "mavet" (muerte). Tal Torá celebrando la muerte seguramente causará que perezca nuestro mundo. Las escrituras "Libres de antisemitismo" probablemente se centrarán en el sufrimiento judío, mientras que la Iglesia va a interpretar el papel de malo de la película. Será ensalzar a Judas y rechazar a Cristo. Del mismo modo, la eliminación de la "discriminación de género", también eliminará la Anunciación, esta gran brecha entre la monocausalidad estéril de los judíos y la reunión cristiana del Cielo y de la Tierra. De hecho, el modelo cristiano tuvo tanto éxito que incluso los judíos lo adoptaron en su Cábala, y al parecer decidieron volcar la vieja y redundante monocausalidad en los alemanes.

En Inglaterra, un viejo semanal liberal, el Observador, mudó de plumaje y se convirtió en el nido neocon al apoyar la guerra y la alianza Bush-Blair. En un perfecto y lógico sequitur el diario también renunció a Cristo y prefirió a los judíos, como en esta crítica de un nuevo libro en inglés. Adam Mars-Jones prefiere Oscar Schindler al general Adam von Trott, que fue ejecutado por su participación en el complot de los Generales de 1944: "Eso es lo que hizo la lista de Schindler una película tan sorprendente: que siguió la ética judía, mostrando un viaje externo del héroe, por una vez, en lugar de uno interior. El tipo era un corrupto - ¿y qué? Era problema suyo, siempre y cuando salvara judíos. Sus mitzvot le ganaron un lugar entre los Justos entre las Naciones, y en ausencia de una vida futura (que no es realmente una característica de las creencias judías) eso es todo lo que se puede decir. Tengamos más de ese tipo y menos de un culto al martirio. La veneración del sacrificio, de la victoria puramente simbólica, puede distorsionar la empresa más bien intencionada, y tiene el riesgo de insultar a los muertos, que no tenían opciones".

El crítico del Observador dejó clara su elección para Judas o Caifás ("aunque es un corrupto, quería salvar Judios") y en contra de Jesucristo, que era el sacrificio. Su llamamiento a "menos culto al martirio, menos veneración del sacrificio, por una victoria puramente simbólica" haría que el Gólgota fuera la última palabra, sin resurrección a la vista. ¿Quién necesita virtudes cristianas? Los defectos y vicios del hombre son "asunto suyo, siempre y cuando salvara judíos", y lo mejor que un goy puede esperar es un "lugar entre los Justos entre las Naciones". Desde este punto de vista, San Simón y otros niños no murieron en vano; ayudaron a los judíos a clamar venganza a Dios, y eso es lo mejor que podrían desear. Del mismo modo, los soldados británicos no podrían esperar mejor destino que morir por Israel en las calles de Basora , o Teherán, o cualquier otro lugar.

Por lo tanto, en Roma, Berlín o Londres, los judíos ganaron uno o dos asaltos en su combate con la Iglesia. Aferrándose tenazmente, sin lamentarse ni disculparse jamás, trabajando siempre en contra del cristianismo, consiguieron reemplazar en muchas mentes simples la imagen de la Vía Dolorosa (Via Crucis, N.), el Gólgota y la Resurrección con su burda tergiversación de la historia humana como una larga fila de inocentes judíos sufriendo, libelos de sangre, holocaustos y la redención sionista en Tierra Santa. Aunque la gente razonablemente rechazó la idea de la culpabilidad judía en la muerte de Cristo, instalaron en su lugar una idea aún más absurda de la culpabilidad de la Iglesia en la muerte de los judíos.

Las consecuencias no son puramente teológicas. Gran Bretaña, Italia y Alemania consienten el estrangulamiento judío de la Palestina cristiana, el bloqueo de Gaza, el robo de las tierras de la Iglesia en Belén y Jerusalén. Apoyan el estadounidense Drang nach Osten. Peor aún: pierden su conexión con Dios, su empatía con los demás seres humanos se seca, como si los alcanzara el espíritu de la venganza ciega conjurada por la sangre inocente.

La publicación del libro de Dr. Toaff podría convertirse en un punto de inflexión en el momento justo de la historia de Occidente, desde la apología de Judas a la adoración de Cristo. Sí, su narración sobre niños asesinados abre tan sólo una pequeña grieta en el inmenso edificio de la excepcionalidad judía construida en la mente de los europeos. Pero los grandes edificios pueden caer en un momento, como hemos aprendido en el 9 de septiembre.

Al parecer los judíos lo advirtieron y atacaron a Toaff como un enjambre enloquecido. Un renombrado historiador judío, rabino e hijo de rabino, escribió acerca de unos acontecimientos ocurridos hace unos 500 años - ¿que necesidad había de agitarse? En la Edad Media, el uso de la sangre, la nigromancia, la magia negra no era un reino exclusivo de los judíos. Las brujas y los magos de origen gentil también lo hicieron. Así que simplemente uníos a la raza humana, ¡con verrugas y todo! Pero esto es demasiado degradante para los arrogantes chosenitas.

"Es increíble que nadie, y mucho menos un historiador israelí, pueda legitimar la acusación sin base del libelo de sangre, que ha sido históricamente la fuente de mucho sufrimiento y ataques contra los judíos," dijo el director nacional de la ADL Abe Foxman. La Liga Anti -Difamación calificó el libro como "sin fundamento, poniéndose en las manos de los antisemitas por todas partes."

No hay mucho de historiador, ni mucho de rabino. Foxman tiene un conocimiento a priori, basado en la fe y la convicción, de que "no tiene fundamento". Pero es que dijo lo mismo de la masacre de Jenín.

En un comunicado de prensa, la Universidad Bar-Ilan "expresa gran ira y disgusto extremo con Toaff, por su falta de sensibilidad al publicar su libro sobre libelos de sangre en Italia. Su elección de una editorial privada en Italia, el provocador título del libro y las interpretaciones dadas por los medios de comunicación de su contenido han ofendido las sensibilidades de los judíos en todo el mundo y perjudicado el delicado tejido de las relaciones entre los judíos y los cristianos. La Universidad Bar-Ilan condena enérgicamente y repudia lo que está aparentemente implícito en el libro de Toaff y por los informes en los medios de comunicación relativos a su contenido, como si hubiera base para los libelos de sangre que condujeron a la muerte de millones de judíos inocentes" .

Son palabras incendiarias. Toaff fue objeto de una fuerte presión de la comunidad: estaba a punto de cumplir 65 años, en la calle, probablemente sin pensión, sin viejos amigos y estudiantes, víctima del ostracismo y excomulgado. Probablemente también recibió amenazas de muerte: los judíos emplean asesinos secretos profesionales para hacer frente a ese tipo de molestias. En los viejos tiempos los llamaban rodef, ahora se los llaman kidon, tan eficientes como los otros, y se les interceptaba con menos frecuencia que a los maníacos sedientos de sangre. Su reputación iba a ser aniquilada: una tal Sue Blackwell "consultaría a sus amigos judíos" y lo llamaría nazi, un Searchlight * patrocinado por la ADL descubriría, invadiría o inventaría su vida privada, muchos judíos del montón en la web lo denigrarían en sus blogs y en su buque insignia, la Wikipedia. ¿Quién querría ser su amigo? Probablemente ni un sólo judío, y no muchos cristianos.

* Página web "antifascista y antirracista". http://www.searchlightmagazine.com/ (N.)

Al comenzar los ataques, trató de resistir: "No voy a renunciar a mi dedicación a la verdad y la libertad académica, incluso si el mundo me crucifica." Toaff declaró a Haaretz al comienzo de esta semana que mantenía la tesis de su libro, que existe una base objetiva para algunas de las acusaciones de sangre medievales contra los judíos.

Pero Toaff no era lo suficientemente duro. Al igual que Winston Smith, el protagonista de 1984 de Orwell, se vino abajo en un calabozo mental de la inquisición judía. Publicó una completa disculpa, detuvo la distribución de su libro, se comprometió a enviarlo a la censura judía, y "también prometió donar todos los fondos futuros de la venta de su libro a la Liga Anti- Difamatoria" del bueno de Abe Foxman.

Sus últimas palabras fueron tan conmovedoras como las de Galileo al retractarse de su herejía: "Nunca voy a permitir que cualquiera que odie a los judíos me utilice a mi o a mi investigación como instrumento para avivar las llamas, una vez más, del odio que condujo al asesinato de millones de judíos. Hago extensivas mis más sinceras disculpas a todos los que se sintieron ofendidos por los artículos y por los hechos mal interpretados que se atribuyeron a mi y a mi libro."

Por tanto, Ariel Toaff se rindió a la presión de la comunidad. No es que importe lo que dice ahora. No sabemos qué torturas mentales le tenían preparadas en la Gestapo judía de la ADL, cómo se vio obligado a retractarse. Lo que nos ofreció es suficiente. Pero ¿qué nos ha dado? En cierto modo, su contribución es similar a la de Benny Morris y otros nuevos historiadores israelíes: se repiten los datos que conocíamos provenientes de fuentes palestinas, de Abu Lughud y Edward Said. Sin embargo, las fuentes palestinas no eran de confianza -sólo las fuentes judías se consideran dignas de confianza en nuestro universo judeo-céntrico. Así que Morris y compañía ayudaron a millones a liberarse de la narrativa sionista obligatoria. Esto no sería necesario si fuéramos capaces de creer a un goy ante un judío, a un árabe acerca de la expulsión de 1948, a un italiano sobre San Simón, tal vez incluso a un alemán sobre las deportaciones de guerra. Ahora Ariel Toaff ha liberado a muchas mentes cautivas repitiendo lo que ya sabíamos de múltiples fuentes, inglesas, alemanas, rusas, italianas. Si el "libelo de sangre" resultó no ser una calumnia sino un caso penal ordinario, ¿es posible que otras reivindicaciones judías se vengan abajo también? ¿Tal vez los rusos no eran culpables de los pogromos? ¿Tal vez Ahmadinejad no es un nuevo Hitler empeñado en la destrucción? ¿Tal vez los musulmanes no son unos diabólicos odiadores de judíos?

Ariel Toaff nos dio también una ventana para ver los procesos dentro de la comunidad judía, con el fin de aprender cómo se mantiene esta increíble disciplina de enjambre, cómo se castiga a los disidentes, como se logra la uniformidad de las mentes. La judería es desde luego excepcional desde este punto de vista: un científico cristiano (o musulmán) que descubre una mancha en la larga historia de la Iglesia no va a ocultarla, no es probable que se le aterrorice hasta que obedezca; no será condenado al ostracismo si se abraza a la vista más vil; incluso si es excomulgado, el científico o el escritor encontrará apoyo suficiente, como descubrieron Salman Rushdee, Voltaire y Tolstoi. Tampoco la Iglesia ni la Ummah comandan este tipo de disciplina ciega, y ni el Papa ni el Imam tienen el poder que ejerce Abe Foxman sobre sus correligionarios. Y Foxman no se preocupa por la verdad, sino por lo que es (en su opinión) bueno para los judíos. Ninguna cantidad de testigos, ni siquiera una transmisión en directo de un sacrificio de sangre judío le obligaría a aceptar la desagradable verdad: ya encontraría un pretexto. Lo vimos en el caso del bombardeo de Qana, cuando los aviones israelíes destruyeron un edificio y mataron a unos cincuenta niños, seguramente más que los hechiceros de Umbría. Por lo tanto no esperen que el libro de Toaff va a convencer a los judíos - nada puede.

No envidien esta unidad judía de corazones y mentes; la otra cara de esta unidad es que Ningún Judío Es Libre. Un hombre se ve obligado a convertirse en judío por sus padres; no tiene libertad de pensamiento bajo ningún supuesto; tiene que seguir las órdenes. Mi lector judío, si comprendieras que eres un esclavo, no has leído hasta aquí en vano. Hasta que puedas responder a la pregunta retórica "¿No eres judío?" con un simple "no", seguirás siendo un preso en libertad condicional, un cautivo encadenado. Tarde o temprano van a tirar de la cuerda. Tarde o temprano vas a tener que mentir, buscar palabras engañosas, para negar lo que sabes que es correcto y verdadero. La libertad está a tu puerta; alarga el brazo y tómala. Al igual que el reino de los cielos, la libertad es tuya por preguntar. La libertad es Cristo, porque un hombre escoge a Cristo con el corazón, no con su prepucio. Eres libre cuando aceptas a Cristo y puedes responder como dice el el Evangelio (Mateo 5,37) "Que vuestra palabra «Sí» signifique «Sí, soy cristiano» y vuestro «No» signifique «No, no soy judío.»" Afortunadamente, es posible. Toaff podía haberlo conseguido; ¡qué pena que no tuviera el coraje suficiente!

Su destino me recuerda al de Uriel (¡casi el mismo nombre!) Acosta. Un noble precursor de Spinoza. Acosta (nacido en 1585 en Oporto, Portugal - muerto en abril de 1640, en Amsterdam) atacó el judaísmo rabínico y fue excomulgado. "Por la sensibilidad de su alma, Acosta no pudo soportar el aislamiento de la excomunión, y se retractó", escribe la Enciclopedia Británica. "Excomulgado de nuevo después de ser acusado de disuadir a los cristianos de convertirse al judaísmo, hizo una retractación pública después de soportar años de ostracismo. Esta humillación destrozó su autoestima, y se pegó un tiro." El error de Acosta es que llegó lejos, pero no lo suficiente.




Fuentes:

  1. Bar-Ilan to Order Professor to Explain Research Behind Blood Libel Book: http://www.haaretz.com/news/bar-ilan-to-order-professor-to-explain-research-behind-blood-libel-book-1.212579http://www.haaretz.com/news/bar-ilan-to-order-professor-to-explain-research-behind-blood-libel-book-1.212579
  2. The bloody passovers of Dr. Toaff: http://www.israelshamir.net/English/Eng11.htm

viernes, 13 de mayo de 2016

Stanislav Krasovskii.




Dauhinava o Dolginovo es una pequeña villa situada unos ochenta kilómetros al norte de Minsk, la capital de Bielorrusia, aunque en tiempos perteneció a Polonia. En la época de los hechos, unas dos terceras partes de su población eran de origen judío. El censo de 1847 establece que había 1.194, mientras que el de 1897 constata la existencia de 2.559, sobre un total de 3.551 residentes.

Según Darius Staliunas, el 22 de mayo de 1886 desapareció Stanislav Krasovskii. Su cuerpo sin vida apareció el 26 de mayo. La autopsia determinó que el niño había muerto estrangulado y no se habían encontrado signos de violencia en su cuerpo, aunque había rumores que se difundieron entre el vecindario, según los cuales el niño había sido apuñalado y le habían abierto las venas.

La prensa relataba los hechos de la siguiente manera:

"... El examen externo de la víctima reveló que todo el cuerpo estaba cubierto de heridas infligidas con arma blanca; se habían introducido clavos bajo las uñas; se habían abierto las venas por debajo de las rodillas; había cortes en el cuello y en la parte posterior de la cabeza; y los ojos, que tenían una expresión de terror, se salían de las órbitas. El cadáver parecía reciente, había sido lavado y vestido con sus propias ropas que, según muchos testigos, no tenían manchas de sangre. La autopsia determinó que la muerte se debía a pérdida de sangre, de la que se encontraron unos 7 ml en la cabeza; el estómago había sido vaciado a conciencia, observándose trazas de aceite de ricino..."

Los rumores y la prensa apuntaban a la posibilidad de un crimen ritual. Krasovskii se transformó en un santo a ojos del pueblo. Fue enterrado a cargo del erario público y los nuevos fieles se llevaron muestras de la tierra de la tumba del mártir, que consideraban santo.

Tras la aparición del cuerpo, hubo pequeños conflictos entre cristianos y judíos. El 12 de junio, durante la feria del pueblo, las diferencias fueron a más y derivaron en un pogrom, que pareció un hecho espontáneo, es decir, no planeado con anterioridad. Duró tres o cuatro horas y comenzó sobre las cinco de la tarde, después de un pequeño incidente entre un comerciante judío y un cristiano, a consecuencia de lo cual los judíos golpearon a varios cristianos. No había razón para que el conflicto fuera preparado con anterioridad, a una hora en que varios de los campesinos comenzaban a abandonar la villa.

Sin duda, uno de los factores principales que contribuyeron a que se desatara el brote de violencia fue el deseo de los cristianos de "vengarse" para hacer justicia por el supuesto crimen ritual. Se oyeron gritos entre la muchedumbre, que fueron reproducidos en la prensa: "Los judíos nos apalean y beben nuestra sangre -¡a por ellos!"

En cambio, según Barry Rubin, la desaparición habría tenido lugar el día 8 de mayo, precisamente el día de San Stanislav, patrono de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Dolhinov. El cadáver del niño habría aparecido cinco días después, a muchas millas de distancia, en medio del bosque y cubierto con ramas.

El funeral se celebró en Budslav, con gran presencia policial para evitar disturbios. En Dolhinov, los campesinos susurraban que un tal Leiba Katsovich, que era del pueblo de Matyki, se había encontrado al pequeño Stanislav mientras vagaba entre la muchedumbre y le había prometido llevarle con sus padres. Pero en lugar de hacerlo así, al parecer se lo entregó a un tal Rubin.

El jueves de Pascua, 12 de junio, muchos bielorrusos llegaron a la villa, bien cargados de vodka. La policía, avisada de que el alboroto era inminente, se presentó en el lugar pero no hizo nada. Dirigida por gente de los pueblos de Pogost y Bitavsky, la muchedumbre buscó a Rubin y le dio muerte. Armados con palos, piedras y tijeras de esquilar, atravesaron la plaza y atacaron las tiendas del sastre, el peluquero y otros comerciantes. Rompieron los cristales y saquearon las tiendas y la sinagoga. Cuatro judíos fueron embadurnados con alquitrán. Según la fuente, unos dicen que no murió nadie, y otros que hubo varias muertes.





Este caso saldría a la luz con ocasión del asesinato de Andrei Yushchinsky. Adel Ravich, una mujer que tenía una tienda de comestibles en la calle Verkhne-Yurkovskaya, en la que vivía el acusado Beilis, declaró lo siguiente:

"El día que apareció el cuerpo de Andrei Yushchinsky, mi hermana y yo, sobre las once de la noche, partimos hacia Minsk. Me había enterado de la aparición del cuerpo sobre las cinco de la tarde. Mientras dejábamos Kiev, estaba segura de que el crimen había sido cometido por los judíos y así se lo dije a mi hermana en el tren. También le dije que unos veinte años atrás, en la villa de Dolginovo, distrito de Vilna, en donde yo vivía por aquella época, el hijo de uno de los aldeanos, Krasovsky, fue raptado por los judíos y el cuerpo del niño, lleno de punzadas, fue encontrado más tarde en el bosque. Tras este incidente se desató un pogrom en Dolginovo. Puede parecerle extraño escuchar que los judíos puedan matar un niño para extraer su sangre, pero yo estoy convencida de ello. Ese crimen de Dolginovo también tuvo lugar poco antes de la Pascua."

Pero, mientras la investigación sobre el asesinato de Andrei todavía estaba en curso, Adel Ravich y su marido emigraron a los Estados Unidos, que no es poco emigrar, desde Ucrania. El motivo, que es desconocido, lo dejo a la imaginación de los lectores.




Fuentes:


  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Da%C5%ADhinava
  2. Darius Staliunas. Enemies for a day: antisemitism and anti-Jewish violence in Lithuania under the Tsars. Central European University Press, April 20, 2015. 296 pages.
  3. Barry Rubin: http://rubinreports.blogspot.com.es/2011/01/lets-talk-about-blood-libels-and-those.html
  4. G. G. Zamyslovsky. The murder of Andrei Yushchinsky.
  5. Patricia Jo Heil: http://pajheil.blogspot.com.es/p/mendel-beilis.html
  6. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2013/06/andrei-youshchinsky.html

domingo, 8 de mayo de 2016

El caso Damasco #1.




"En los individuos la locura es poco frecuente, pero en grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla."

Friedrich Nietzsche


"... Porque, habiendo habiendo sido leídos al pueblo todos los preceptos de la Ley de Moisés, tomando éste la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua y lana teñida de grana, e hisopo, aspergió al libro y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha contraído con vosotros. Y el mismo tabernáculo y los vasos del culto los aspergió del mismo modo con sangre, y según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y no hay remisión sin efusión de sangre..."

Hebreos 9, 19-22






La traducción de un artículo no significa, necesariamente, estar de acuerdo con su contenido. Se presenta, únicamente, con el objeto de que los lectores puedan sacar sus propias conclusiones al respecto al tener acceso a fuentes distintas a las habituales. En este blog no se permite ningún tipo de discriminación por causas raciales o religiosas. Sin embargo esto no incluye al satanismo, por más que se intente disfrazarlo ocultándolo detrás de cualquier culto religioso. La Biblia prohíbe hasta la saciedad los sacrificios rituales y el consumo de sangre. Por tanto, quienes vulneren dichas prohibiciones no pueden apelar a la religión para justificar sus crímenes.

El que los practicantes de una religión determinada se encuentren con que grupos de satanistas se camuflan entre ellos no puede justificar en modo alguno que los crímenes cometidos por aquellos se pretendan hacer extensivos a todos los fieles de la religión afectada.






En 1516, los turcos otomanos conquistaron Palestina, y el país fue incorporado a los dominios del Imperio Otomano, que nombró gobernadores locales y estableció los correspondientes tributos. En 1537, Solimán el Magnífico hizo reconstruir los muros de Jerusalén. A finales del siglo XVIII, Napoleón comenzó una campaña en Palestina, capturando Jaffa, Ramle, Lydda, Nazareth y Tiberíades, pero su sitio de Acre fracasó.

En la tercera década del siglo XIX, Muhammad Ali Pasah consiguió liberar Siria del dominio turco y unificarla con Egipto, en el transcurso de la guerra egipcio-otomana y con el apoyo de Francia. Una muy mala noticia para quienes tenían otros planes de futuro para el cercano Oriente. En septiembre de 1840, las potencias europeas tomaron Acre y Muhammad Ali Pasah  tuvo que renunciar a Siria, los Santos Lugares, Hiyaz, Adén y Creta.




En vísperas de la primera guerra mundial todo había vuelto a la "normalidad". Egipto estaba ahora bajo dominio británico, con una Siria a tiro de piedra que había vuelto a estar bajo dominio turco. Una vez declarada la guerra, que consagraría la caída de las monarquías alemana, austriaca y rusa -esta última, victima de la revolución bolchevique-, se llegó a una situación en la que ambos bandos se encontraban atrincherados y parecía posible la paz por la incapacidad que parecían tener las dos partes para concluir las hostilidades de un modo favorable a sus intereses.




Entonces los británicos se aseguraron la colaboración de los líderes sionistas cuando Arthur James Balfour, secretario del Foreign Office, firmó su famosa declaración del 2 de noviembre de 1917, dirigida a Lord Rothschild, en la que manifestaba que el Gobierno de su Majestad Británica veía con simpatía el establecimiento de un hogar nacional en Palestina para la nación judía. Los líderes sionistas consiguieron que los Estados Unidos entraran en guerra del lado Británico, lo que aseguró a éstos la victoria sobre las potencias centrales. Tras otra guerra mundial, la segunda, la ONU dictó una resolución que establecía la partición de Palestina, el 29 de noviembre de 1947. El nuevo estado declaró su independencia el 14 de mayo de 1948.




Un vez esbozado el contexto histórico, volvamos atrás de nuevo...

El padre Tommaso da Calangiano era un monje capuchino de origen sardo y nacionalidad francesa. En 1840, el padre Tommaso llevaba 33 años al frente del convento de Damasco. Su ayudante y sirviente era el musulmán Ibrahim Amarah Al-Roumi.

El padre Tommaso tenía grandes conocimientos de Farmacología y Medicina y solía tratar a sus pacientes de Damasco gratuitamente, tanto a musulmanes como a cristianos o judíos. Tenía mucha práctica en las técnicas usadas en aquella época para la vacunación contra la viruela, que introdujo en la ciudad por primera vez, prestando un gran servicio al impedir que se desataran epidemias. La gente confiaba en él y lo respetaban y apreciaban.

En la tarde del miércoles cinco de febrero de 1840, el Padre Tommaso se desplazó al barrio judío de Damasco para tratar a un niño judío que padecía de viruela. El religioso desapareció y no se le volvió a ver nunca más. Ibrahim Amarah Al-Romi, su asistente, se alarmó ante su tardanza y fue a buscarlo. También desapareció para siempre.

Fue el comienzo de una amarga pesadilla que levantaría una auténtica polvareda en la ciudad y en Europa entera. Nada pasa por casualidad. ¿Por qué desaparece de repente un ciudadano francés residente en Siria, precisamente en Siria, que llevaba 33 años en Damasco sin que le hubiera sucedido nada parecido? No cabe duda de que el caso contribuyó a instaurar inestabilidad en la zona y a influir en posteriores acontecimientos.

Se han escrito multitud de artículos al respecto. Comenzaremos por uno que se debe al escritor Arnold Leese. No obstante, la traducción al castellano que se encuentra en internet es tan mala que he creído que por pobre que fuera la mía aportaría alguna mejora, y es esta nueva traducción la que presento a continuación a los lectores. Las notas que figuran en medio del texto son mías, no del autor.




Arnold Leese
Asesinato ritual judío

Este caso, ahora casi completamente olvidado por las democracias, convulsionó Europa durante un considerable período de tiempo, debido a la agitación inducida por el poder económico judío, que no dejó piedra sin remover para calumniar y vilipendiar a los responsables de llevar a los judíos ante la justicia.

Achille Laurent, miembro de la Sociedad Oriental, reunió los detalles completos del juicio de los culpables según informaron los periódicos árabes de la época, y publicó los hechos completos del caso en su obra “Relation historique des Affaires de Syrie, 1840-1842” (Relación histórica de los sucesos de Siria, 1840-1842) que se publicó en Francia en 1846, en dos tomos, como Informe Oficial.

La fiesta judía del Purim se celebraba el 15 de febrero de 1840. El padre Tomás, un monje católico, desapareció en Damasco el 5 de febrero. Su sirviente fue en su búsqueda y también desapareció.

El cónsul de Francia, Conde Ratti-Menton, comenzó a hacer gestiones y consiguió que Sherif Pasha (Nota: Gobernador egipcio de Siria.) iniciara una investigación. Poco tiempo después se arrestó a siete judíos. Confesaron haber asesinado al padre Tomás para obtener su sangre, algunos después de ser sometidos al bastinado. (Nota: Castigo consistente en golpear las plantas de los pies con un bastón.) A cuatro de ellos se les prometió perdón si declaraban la verdad; a saber, Mousa Abou-el-Afieh, que se convirtió al Islam, explicando que tenía que hacerlo antes de poder confesar crímenes de otros judíos; Aslan Farkhi; Suliman, un barbero; y Mouran el Fathal. Confesaron por completo. Dieciséis judíos resultaron estar implicados y todos ellos fueron arrestados.

Algunos de los judíos, incluyendo a Mourad el Fathal, Mousa Abou-el-Afieh, Isaac Arari y Aaron Arari, describieron por qué era necesaria la sangre y cómo se recogió de la garganta cortada de la víctima para enviarla a un rabino para ser utilizada en la preparación del pan ceremonial (panes ácimos).

El Gran Rabino fue convocado ante el Tribunal de Investigación; se llamaba Yakub el Entabi. Se le pidió que escuchara cuidadosamente el interrogatorio de Mousa Abou-el-Afieh y sus respuestas, y que confirmara o negara cada respuesta dada por Mousa. De este modo, el Rabino admitió que se necesitaba sangre para el pan ceremonial. También confesó haber recibido la sangre del Padre Tomás.

De acuerdo a la costumbre turca, el bastinado se aplicó sin restricciones para hacer hablar a los judíos. El poder económico judío se esforzó en hacer creer al mundo que tan sólo la tortura había hecho confesar a unos inocentes.

Desafortunadamente para el poder económico judío, una de las preguntas formuladas se refería al lugar donde se habían librado de los restos del padre Tomás, y dichos restos se hallaban donde los prisioneros habían declarado, esto es, en una canalización cubierta. Los restos fueron identificados por médicos europeos como pertenecientes al Padre Tomás.

Además, los desgraciados confesaron haber tratado al sirviente del Padre Tomás de igual modo, es decir, le cortaron la garganta, recogieron su sangre y se deshicieron de sus restos, esta vez en una letrina.

No existe bastinado ni tortura que pueda conseguir que un hombre inocente indique el lugar en donde se hallan los restos de la víctima de un asesinato.

Ahorraremos al lector los enfermizos detalles del crimen que figuran en las confesiones y admisiones de los depravados asesinos judíos; pueden consultarse extensos extractos de los procedimientos del juicio en el siguiente libro publicado en francés: “Le Crime Ritual chez les Juifs”, de A. Monniot, con prólogo del celebrado Edouard Drumont, publicado en 1914 por P. Tequi, Calle Bonaparte 82, París, al precio de 10 francos. Este libro muestra que las confesiones hechas por los culpables coincidían en todos los detalles, y que las preguntas que tuvieron que contestar no tenían una respuesta implícita.

Fueron declarados culpables catorce judíos, y diez fueron condenados a muerte, mientras dos ya habían muerto.

No es nuestro propósito horrorizar, sino exponer los métodos de intriga y corrupción judíos, que se usaron para ocultar la culpa de los responsables por miedo a la natural reacción de los gentiles ante los hechos, si llegaban a ser conocidos públicamente.

En cuanto los primeros reportajes del caso llegaron al occidente europeo, el poder económico judío se alzó como un solo hombre para cubrir las huellas dejadas por los evidentes criminales. Como bien sabemos, el dinero puede hacer maravillas en una democracia y también en los designios y la política de los potentados de Oriente (y ¡ay!, a menudo también de Occidente).

Probablemente lo mejor sea tratar cada cosa por separado:

1. La agitación de la prensa

Siguiendo los estereotipos judíos, el crimen ritual era “una invención de los gentiles”; el conde Ratti-Menton, el cónsul francés que había insistido que se practicara una investigación, fue atacado desde todos los ángulos; los judíos estaban siendo perseguidos, y así sucesivamente.

2. Agitación realizada en asambleas públicas

Por ejemplo, en Londres, se indujo a la crédula democracia para que convocara al rebaño en una gran asamblea realizada en la Mansion House de Londres, para denunciar el Crimen Ritual (Nota: Literalmente la “acusación de la sangre”.) del que no sabían nada, y para ofrecer a los judíos la simpatía del pueblo británico. París, Nueva York, Filadelfia y otras ciudades siguieron el mismo ejemplo.

3. Soborno del Jedive de Egipto

Los millonarios judíos Moses Montefiore, de Inglaterra, y Cremieux y Munk, de Francia, fueron a toda prisa a Oriente. Apelaron al Jedive de Egipto, que tenía jurisdicción sobre Damasco, para que se revisara la sentencia. Se le ofreció una gran suma de dinero, que aceptó, y puso en libertad a los judíos condenados.

Obsérvese el resultado. ¡Los judíos proclamaron por todas partes que el Jedive había anulado el veredicto! No hizo nada parecido. No hubo anulación y no hubo repetición del juicio. El texto del firmán del Jedive, que emitió para poner en libertad a los asesinos judíos revela la auténtica verdad:

En atención y a solicitud de los Señores Moses Montefiore y Cremieux, que se presentaron como delegados de todos los europeos que profesan la religión de Moisés, hemos reconocido que desean la puesta en libertad y garantías de seguridad para los judíos que han sido detenidos o que han huido en el caso de la investigación del asunto del padre Tomás, monje, desaparecido en Damasco; él y su sirviente, Ibrahim.

Y como, a causa de su numerosa población, no sería conveniente rehusar su demanda y solicitud, ordenamos que los judíos presos sean liberados y que se de garantías a los fugitivos para que vuelvan. Y que se tomen todas las medidas posibles para que ninguno sea maltratado ni molestado en ningún lugar. Tal es nuestro deseo. Mehemet Alí.”

Liberó a los judíos por tanto a causa de su elevado número... e, indudablemente, por el soborno recibido. Sabía que eran culpables y nunca lo negó. A pesar de ello, la Enciclopedia Judía (1903, Vol. IV, pág. 420) se atreve a afirmar que los tres millonarios judíos consiguieron que el Jedive reconociera la inocencia de los condenados. Se dice que el precio del Jedive a cambio de su puesta en libertad fue de medio millón de piastras. Un rabino convertido, el Caballero P. L. B. Drach, escribió en su obra “La armonía entre la Iglesia y la Sinagoga” (1844, París, pág. 79): “El dinero jugó un importante papel en este caso.”

4. Soborno del Sultán

Habiendo ganado el primer asalto con el Jedive, el judío Montefiore fue a ver al Sultán de Turquía, y consiguió que decretara que el llamado “libelo de sangre” no tenía base alguna y que en adelante los judíos tendrían la misma consideración en los dominios del Sultán que los demás no-musulmanes. El precio fue un gran soborno procedente de la Casa de Rothschild.

El firmán (Nota: Decreto del Sultán.) del Sultán Abd-ul-Mehjid decía: “que un cuidadoso examen de los libros religiosos de los hebreos ha demostrado la prohibición absoluta del uso de sangre humana o animal en cualquiera de sus ritos religiosos. De lo que se deduce que los cargos contra ellos y su religión son calumnias.” (Nota: Como deja caer más adelante, Leese utiliza en el capítulo 3º de su libro el evidente argumento de que la prohibición de robar contenida en el séptimo mandamiento no puede servir de justificante para afirmar que ningún cristiano puede cometer un hurto. Es más, cuando se prohíbe algo es porque se está haciendo.) Esto, tal y como se demuestra en el capítulo III es un mero sofisma, pero incluso en 1936 una tal Miss C. W. I. Finn tuvo el descaro de presentar el firmán como “evidencia” de que el libelo de sangre es falso, en una carta enviada al Jewish Chronicle de fecha 2 de octubre de 1936.

El texto del firmán se reproduce en la Enciclopedia Judía, Vol. I, pág 47 (1906).

En su viaje de vuelta, Montefiore intentó conseguir una audiencia con el Papa Gregorio XVI, pero le fue rehusada.

5. Intento de soborno del Cónsul de Francia

El Conde Ratti-Menton, el Cónsul de Francia que había mostrado tal determinación en conseguir que se persiguiera a los autores del crimen ritual, y que era un hombre íntegro, escribió a Sherif Pasha el día 22 de Abril, comunicándole que los judíos le habían ofrecido medio millón de piastras, a través del consulado austriaco, para que se suprimieran las evidencias. No hace falta decir que cuando comprobaron que este hombre de honor era incorruptible, los abogados de los judíos se ocuparon, como ya se ha comentado, de manchar su reputación.

Thiers, el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, en réplica a los ataques de origen judío sobre el Cónsul de Francia Ratti-Menton, declaró lo siguiente en la Cámara de Diputados, el 3 de Junio de 1840: “Pongo en su conocimiento, caballeros, repito, que los israelitas se ocupan de este asunto en todas las cancillerías y nuestro Cónsul sólo tiene el apoyo del Ministro de Asuntos Exteriores de Francia. Un servidor público de Francia que obra con rectitud siempre será protegido contra todas las influencias, cualesquiera que sean.” El señor Thiers añadió que el superior inmediato del Conde, W. I. Cochelet, Cónsul de Egipto, había dado su aprobación a la conducta de su subordinado y el Cónsul Británico opinaba lo mismo.

6.Soborno de los diplomáticos de Austria

Durante todos los procedimientos, el Cónsul de Austria apoyó a los judíos contra la acusación de crimen ritual. La razón de esta conducta, debidamente confesada, procedente de una fuente judía es la siguiente (Tomado de La historia de los judíos en Viena, por el judío Max Grunwald, 1936, Filadelfia, páginas 228-229):

Siguiendo la política de la Casa [de Rothschild] en otros países, donde obtuvo privilegios para los judíos a cambio de préstamos –en Roma, la abolición del Ghetto, y en Inglaterra, la emancipación de los judíos- Salomón [Rothschild] obtuvo de Metternich concesiones legislativas para los judíos. El fue quien influyó en el Canciller para que tomara una posición favorable en el caso del libelo de sangre de Damasco de 1840.”

Aquí lo tenemos; el poder económico de Rothschild; el canciller de Austria, Metternich; el cónsul de Austria en Damasco; la actitud del cónsul hacia la acusación de crimen ritual. Una cadena continua de corrupción por el dinero judío.

7. Supresión de los informes del juicio

Como ya mencionamos en el segundo párrafo de la descripción del caso, la transcripción del juicio está publicada en el libro de Achille Laurent. Este libro en la actualidad no se puede encontrar en ninguna parte. Sin embargo, Gougenot des Mousseaux (F12), publicó un resumen muy completo del juicio (tomado de Laurent) en su obra Le Juif, le Judaisme et la Judaisation des Peuples Chretiens, que fue elogiada por el Papa Pío IX, que lo nombró Caballero y envió una copia del decreto al autor. Pero el libro de Gougenot des Mousseaux es ahora muy raro de encontrar, y el propio Caballero murió repentinamente en circunstancias misteriosas nueve horas después de recibir una carta de advertencia. (Nota: El propio Leese moriría en 1956 después de haberse interesado por el caso Schuessler-Peterson de Chicago.) Monniot, en una obra mencionada en la Bibliografía, ha tratado, no obstante, de facilitar los detalles del juicio a cualquiera que esté interesado en saberlos.

Pero, el lector puede preguntarse, ¿qué sucede con el sumario oficial del caso? Naturalmente, estaba guardado en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia. Pero Desportes en su Mystere du Sang informó que siendo ministro Cremieux (uno de los judíos que se desplazó a Oriente para sobornar al Jedive para que pusiera en libertad a los asesinos rituales de Damasco) el sumario desapareció (¡en 1870!). Como esta revelación ocasionó comentarios, la cancillería hizo una declaración (el 5 de mayo de 1892) afirmando que la información era incorrecta y que el sumario seguía completo en el Ministerio. Sea como fuere, cuando Albert Monniot en 1913 intentó consultarlo como fuente cuando estaba escribiendo Le crime ritual chez les Juifs, se encontró con que se le denegaba el permiso para revisarlo. Por tanto no podemos saber si todavía existe o no, lo único que sabemos es que los secretos de los judíos están bien guardados. Pero no lo suficiente, como espero que el lector reconozca.

Sir Richard Burton, el gran explorador y orientalista, que fue Cónsul de Inglaterra en Damasco 30 años antes del crimen ritual, estudió el asunto del libelo de la sangre, y terminó escribiendo The Jew, the Gipsy and El Islam, del que poseo la edición realizada por H. Wilkins, (Nota: William Henry Wilkins, 1860-1905.) publicada por Hutchinson en 1898. Esta obra contiene una dura crítica al Talmud y una lista de crímenes rituales judíos, pero Wilkins en su prólogo escribe: “Utilizando las facultades que me han sido dadas, he pensado que era mejor posponer por el momento el Apéndice sobre el supuesto rito del sacrificio humano entre los sefardíes y el asesinato del Padre Tomaso; la otra alternativa era publicarlo censurado.”

Utilicemos, por tanto, el libro; 1 el apéndice sobre el crimen ritual 2.

1 El libro. Es poco menos que imposible de conseguir.

2 El apéndice sobre el crimen ritual. ¿Cuál fue su destino? Fue el siguiente:

Consúltese el juicio de D. L. Alexander contra Manners Sutton, King’s Bench Division, de 27 de marzo de 1911, del que se hizo eco The Times al día siguiente. En él, D. L. Alexander, un judío que era Presidente de la Junta Judía de Diputados, pudo demostrar que había sido nombrado custodio del manuscrito por los albaceas supervivientes de Sir Richard Burton. Los albaceas habían vendido los derechos a un librero que, a su vez, se los vendió a Manners Sutton. Éste, sin saber nada de la titularidad de la custodia, hizo gestiones para la publicación del Apéndice. La demanda de D. L. Alexander detuvo la publicación, reclamando los derechos sobre la obra y la entrega del manuscrito. El judío ganó el caso.

Sólo nos resta decir que la lápida del padre Tomás tenía la siguiente inscripción (y probablemente todavía la tenga) en árabe e italiano: “Aquí descansan los restos del Padre Tomás de Cerdeña, Misionero Apostólico Capuchino, asesinado por los judíos el día 5 de febrero del año 1840.”





Hasta aquí, el informe de Arnold Leese.





(Nota: El texto de la lápida es un perfecto ejemplo de generalización. No es admisible, y es injusto, escribir "asesinado por los judíos". En todo caso, se podría haber escrito "asesinado por un grupo de judíos").

En sucesivos posts veremos el punto de vista de otros autores, de acuerdo con las fuentes que se citan a continuación.





Fuentes:


  1. Rhome, Harrell. Debacle in Damascus. The 1840 ritual murder case.
  2. Laurent, Achille. Relation historique des affaires de Syrie depuis 1840 jusqu'en 1842.
  3. Tlass, Mustafa. Matzo Of Zion.
  4. Monniot, Albert. Le crime ritual chez les juifs.
  5. Schramm, Hellmut. Der jüdische Ritualmord. Eine historische Untersuchung.
  6. Burton, Richard. The Jew, the Gipsy and El Islam.
  7. Gouguenot des Mousseaux. Le Juif, le Judaisme et la Judaisation des Peuples Chretiens.
  8. Issa Nakleh. Encyclopedia of the Palestina problem.
  9. https://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/anti-semitism/damascus.html
  10. http://www.cairn.info/revue-archives-juives-2001-1-page-114.htm
  11. https://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_de_Damas
  12. http://www.jewishencyclopedia.com/articles/4862-damascus-affair
  13. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2016/03/gougenot-des-mousseaux.html
  14. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2014/10/baal-y-moloch-en-la-biblia.html

lunes, 2 de mayo de 2016

El homúnculo de Maimónides.



Moses ben Maimon, conocido como Maimónides, estudió con el profeta Elijah, que no sólo le reveló todos los misterios de la Torá y de las ciencias sino que también le entregó dos libros secretos -El Libro de la Creación y El Libro de la Sanación. Con la ayuda de estos dos textos maravillosos, Maimónides pudo comprender los mayores secretos de la naturaleza y curar todas las enfermedades. Su fama se expandió por toda Europa, y en las más distantes tierras la gente hablaba de la gran sabiduría del famoso doctor judío de Córdoba.

Sucedió que el único hijo de un rico hombre de negocios de Londres, cuya sed de conocimiento no podía ser saciada por los maestros de su propio país, abandonó en secreto el hogar de sus padres y viajó a Córdoba. No resultaría suficiente, pensó el joven, convertirse en discípulo de este doctor; quería observar al tan estimado hombre en su propia casa y averiguar los secretos y misterios que el maestro guardaba tan sólo para sí. Por tanto, el joven empleó un hábil plan para conseguir su propósito. Se presentó ante el rabino, vestido de forma modesta y pobre, aparentando ser tonto. Con expresiones lastimeras y gestos de súplica hizo entender al rabino que quería entrar a su servicio.

Maimónides se conmovió ante lo que el destino había deparado al joven y lo aceptó como sirviente. Y, en virtud de sus atenciones y puntualidad, el silente criado se ganó el favor de su amo hasta tal punto que en poco tiempo consiguió ser convocado para que le ayudara con sus experimentos. Durante este tiempo el estudiante aumentó asimismo sus conocimientos teóricos. En cada ausencia de su amo estudiaba los libros y trabajos de su maestro con gran diligencia, de tal modo que en pocos años era casi su igual.

Sucedió que un distinguido cortesano cayó enfermo de un misterioso mal. Aunque no había signos externos en ninguna parte de su cuerpo, de vez en cuando caía en un estado de frenesí y giraba sobre sí mismo, como guiado por fuerzas invisibles, hasta que caía al suelo exhausto.

Las artes de todos los médicos españoles fueron inútiles; la enfermedad empeoraba y empeoraba, y la vida del cortesano corría grave peligro. Como último recurso fueron a buscar al médico judío Maimónides que, inmediatamente, vio cuál era el problema. "Este enfermo tiene un gusano en su cerebro. Sólo hay una manera de salvarlo: taladrar el cráneo y extirpar el gusano." Durante mucho tiempo, el cortesano no se decidió a someterse a la operación. Pero como la enfermedad seguía empeorando, finalmente accedió.

Maimónides y su mudo sirviente fueron a casa del enfermo con todo el instrumental necesario para encontrarse con que una gran cantidad de médicos se habían agolpado allí para presenciar el procedimiento. Con mano firme y hábil, Maimónides realizó la peligrosa operación. Retiró una parte del cráneo y pudieron observar el gusano que se hallaba inmóvil sobre el delicado tejido cerebral. Todos quedaron asombrados ante la sabiduría y habilidad del doctor judío. Entonces Maimónides tomó unas pinzas para retirar el gusano. Justo entonces, una extraña voz a su espalda gritó, "¡Deteneos, maestro! ¡Vais a matar a ese hombre!" Sorprendido, Maimónides dejó caer las pinzas y se volvió asombrado hacia quien había hablado. Era su sirviente. "¿Qué es esto? ¿Me has engañado?", preguntó un furioso Maimónides. "Perdonadme, maestro. Más tarde os explicaré el motivo de mi engaño. Pero ahora debemos salvar al enfermo. Mirad, el gusano ha estado succionando con fuerza el cerebro, y si lo sacáis por la fuerza se lesionará el órgano y se perderá la vida de este hombre." "¿Qué podemos hacer para extraer el gusano?", preguntó Maimónides. "Señor", replicó el estudiante, "vos mismo lo explicasteis en vuestros escritos. Acercad una planta al lugar y el gusano abandonará su posición para penetrar en ella." De modo que Maimónides hizo traer una planta, el cortesano sanó, y Maimónides se convirtió en el médico oficial del rey.

Después de esta operación, Maimónides perdonó el engaño de su pupilo y lo trató casi como a un igual. Con el tiempo los dos se hicieron inseparables. Realizaban la mayor parte de sus investigaciones en común, y cuando uno de ellos llegaba a un callejón sin salida, el otro acudía en su auxilio. De este modo estudiaron juntos casi todas las ramas del conocimiento.

Un día, estando sentados juntos en el estudio, el maestro dijo, "Veo que casi me has sobrepasado en conocimientos. Porque has asimilado enseguida lo que a mí me costó años de lucha comprender. Y tu poderoso espíritu libre puede ir mucho más allá que el mío, porque está más en consonancia con asuntos mundanos que el mío. Por tanto, sigamos juntos un camino nunca hollado por las pasadas generaciones. Observemos los secretos de la creación y la destrucción en la naturaleza y después resolvamos el gran enigma de la creación." "Mi señor y maestro,", contestó el joven, "Todavía soy joven y no sé distinguir lo verdadero de lo falso. Aún no comprendo hasta qué punto le es permitido al espíritu humano adentrarse en los secretos de la naturaleza, pero tal atrevimiento me parece pecaminoso para un simple mortal y sólo puede incitar la ira del Creador." "Todo esto", replicó el maestro haciendo un gesto con su brazo, "pertenece al espíritu humano, que puede contemplarlo y emplearlo como desee. El espíritu humano puede buscar hasta encontrar la verdad, puede incluso crear un mundo." "Señor, vuestras palabras me aterran. Sin embargo, estoy listo para seguiros a dondequiera que esto nos pueda encaminar. Junto a vos no puedo tropezar."

"Una vez más reconozco a mi valioso discípulo", dijo Maimónides, mientras se volvía hacia la estantería y tomaba un gran manuscrito de El libro de la Creación del interior de un cajón oculto.

"¿Has leído algo de este libro?", preguntó. "Lo he leído a menudo con asombro -y no sin terror- por las maravillas que contiene", contestó el discípulo. "¿Cuál es tu opinión sobre los secretos que alberga?", preguntó Maimónides. "Dudo que sean ciertos", dijo el discípulo, "Pero parece que vuestro poderoso espíritu desea ser persuadido."

"Experimentaremos", dijo Maimónides. Abrió el libro y señaló un párrafo concreto. "Aquí dice, «matar un hombre sano, cortar su cuerpo en pedazos, y poner los pedazos en un contenedor de vidrio en el que se haya hecho el vacío. Espolvorearlo con una esencia extraída de la savia del Árbol de la Vida y el bálsamo de la Inmortalidad, y tras nueve meses las piezas de este cuerpo volverán a la vida. Será un cuerpo inmortal e imposible de dañar»."

"Maestro, ¿a quién elegiremos para tan peligroso experimento?", preguntó ansioso el joven. "A tí o a mí", respondió Maimónides, "el azar decidirá. Pero primero juremos, en Nombre del Eterno, que el superviviente permitirá que las partes muertas maduren y nunca, por ninguna razón, destruirá con hipocresía el contenedor, con el fin de terminar con la vida del embrión." Ambos hombres posaron sus manos sobre el Sagrado Pergamino y juraron ante el Todopoderoso. Echadas las suertes, le tocó al discípulo. Maimónides conjuró al Ángel de la Muerte, y el joven cayó al suelo sin vida. Maimónides cortó el cuerpo en pedazos, los puso en un contenedor de vidrio, lo espolvoreó con la esencia maravillosa y abandonó el aposento, que cerró cuidadosamente y al que no entró durante cuatro meses.

Finalmente, torturado por la duda y la curiosidad, escudriñó la masa de carne muerta. Y, maravilla de las maravillas, ya no había pedazos cortados, sino miembros estructurados, como si hubieran cristalizado en el contenedor de vidrio. Lleno de felicidad por la restauración de su discípulo, abandonó el aposento y esperó un mes. Al quinto mes ya se podía reconocer la forma de un cuerpo humano. Al sexto eran visibles arterias y nervios, y en el séptimo podían percibirse movimiento y vida en los órganos. El investigador, sin embargo, se preocupó. Ahora Maimónides se convenció de la veracidad de El libro de la Creación. Y quedó aterrado por el futuro. "¿Qué horrores aguardan a la especie humana si permito que ésto dé fruto? Si este hombre inmortal, con todo su poder, vaga entre sus hermanos, ¿acaso no será deificado y adorado y no será la santa revelación, las Leyes de Moisés, negada y con el tiempo enteramente olvidada?" Así discurrió Maimónides mientras abandonaba el aposento. Al final del octavo mes, inseguro y profundamente preocupado, se aproximó hacia el ser en desarrollo y quedó estupefacto cuando el rostro casi completamente formado le sonrió. Incapaz de soportar la demoníaca sonrisa, huyó del aposento. "¡Oh, Señor, qué he hecho! Es cierto que el hombre no debe investigar hasta el final; lo que está más allá nos conduce al Infierno."




Pocos días después Maimónides se presentó ante el Gran Consejo y explicó el caso. Después de larga reflexión, los sabios rabinos decidieron: para proteger a la humanidad de un horror y preservar el honor de Dios, el voto debía romperse y el hombre debía morir. Basaron su decisión en un versículo de los Salmos: Tiempo es de obrar por Dios, pues quieren destruir tu ley. *

Al comenzar el noveno mes, Maimónides entró en el aposento con el propósito de destruir su creación. Llevaba consigo un perro y un gato, que soltó para que se persiguieran el uno al otro. En medio de esta lucha, el contenedor de cristal cayó al suelo y se hizo mil pedazos. El cadáver yacía a los pies de Maimónides. Después de recobrarse, Maimónides enterró el cuerpo y tomó el pernicioso volumen, que arrojó a las llamas de la chimenea. Pero nada volvió a ser igual. Maimónides fue atacado por los sabios de la corte y acusado de prácticas mágicas, escapando de ser sometido a juicio tan sólo por una oportuna huida a Egipto. Pero incluso allí fue perseguido y tratado como enemigo tanto por sus correligionarios judíos como por los no creyentes y desde entonces su vida estuvo llena de dolor.

Howard Schwartz
Traducido del inglés por Nozick

* Salmos 119:126.




Fuentes:


  1. The Homunculus of Maimonides. From "Lilith's cave. Jewish tales of the supernatural." 1988. Copyright: Howard Schwartz.