Llum Valls Torruella era una chica de 1,50 metros, melena larga y lisa de color castaño claro y ojos marrones. Tenía dieciséis años y vivía en Sabadell con sus padres, Josep Valls y Montserrat Torruella. Había acabado ESO con buenas notas y después de terminar el bachillerato quería ser psiquiatra. Era testaruda y tenía mucha personalidad.
Llum desapareció el jueves siete de agosto de 1997, tras acompañar a su ex a la estación Sabadell Centre de Renfe, del que se despidió a las ocho y diez de la tarde. Llum lo había estado pasando mal porque habían cortado hace tres meses. Ese día había estado llorando y estaba muy triste. Pero nada irreparable. A pesar de todo, estaba muy ilusionada porque tenía pensado asistir el día siguiente a un festival de música reggae en Torelló (Osona).
A la una de la mañana Llum todavía no había vuelto a casa. La familia se asustó y comenzó a ponerse en contacto con sus amigos. Decidieron buscarla en el festival, pero no estaba allí. De modo que pusieron una denuncia por la desaparición.
Llum desapareció el jueves siete de agosto de 1997, tras acompañar a su ex a la estación Sabadell Centre de Renfe, del que se despidió a las ocho y diez de la tarde. Llum lo había estado pasando mal porque habían cortado hace tres meses. Ese día había estado llorando y estaba muy triste. Pero nada irreparable. A pesar de todo, estaba muy ilusionada porque tenía pensado asistir el día siguiente a un festival de música reggae en Torelló (Osona).
A la una de la mañana Llum todavía no había vuelto a casa. La familia se asustó y comenzó a ponerse en contacto con sus amigos. Decidieron buscarla en el festival, pero no estaba allí. De modo que pusieron una denuncia por la desaparición.
El lunes 22 de septiembre, sus compañeros de la Escola Industrial de Sabadell organizaron un concierto solidario en su recuerdo. Y ese mismo día, el caso de Llum fue abordado en el conocido programa de televisión "¿Quién sabe dónde?", presentado por Paco Lobatón.
A mediados de noviembre, la familia de Llum decidió pedir colaboración internacional para la búsqueda de su hija, para lo que denunciaron el caso en los consulados y embajadas, solicitando que se distribuyera la fotografía y datos de la joven en sus respectivos países. A finales de mes, la empresa Postalfree, que distribuía postales en restaurantes y bares musicales, puso en circulación 10.000 postales con la fotografía de Llum.
El sábado 22 de noviembre, un hombre que paseaba a sus perros por la orilla del río Ripoll encontró una mochila -que pertenecía a Llum- en una zona fangosa del río, muy cerca del puente de la Salud, que enlaza el centro de Sabadell con el barrio de Torre-romeu: a unos quinientos metros de la casa de la joven. La mochila contenía una toalla y una muda de ropa interior, el carnet de socia del Club Natació Sabadell y una libreta de ahorros. Llum había estado bañándose en una piscina de Sant Feliú del Racó poco antes de su desaparición. Pero entre los objetos hallados en el interior de la mochila no apareció su DNI.
El 2 de diciembre, una veintena de agentes de la Policía Nacional volvieron a rastrear el río Ripoll en un último intento de localizar pistas sobre la joven. El comisario de Sabadell, José Marín, anunció que se abandonaba la búsqueda en el río porque no se había encontrado nada, a pesar de contar con cuatro perros especializados y agentes a caballo.
El 10 de diciembre, la prensa se hacía eco de una curiosa noticia. Fernando B., de diecisiete años, ex novio de Llum, había sido detenido en Viladecavalls, acusado de colocar una sustancia inflamable en un Banco el día 5 de octubre. La PUA (Plataforma d'Unitat d'Acció) se solidarizó y pidió su puesta en libertad, aunque los padres de Fernando afirmaron que no tenía nada que ver con dicha organización.
La familia de Llum tenía la esperanza de que su hija volviera durante las Navidades. Todavía pensaban que se había ido de casa voluntariamente y que se encontraba bien. “... La única manera de vencer la impotencia es mantener la esperanza, la ilusión de que estén bien en algún lugar..."
El 7 de enero de 1998, los padres de Llum anunciaron que se recompensaría con 2,5 millones de pesetas a cualquier persona que pudiera aportar información fiable sobre el paradero de su hija. Ya habían descartado la hipótesis de fuga voluntaria y empezaban a estar muy asustados. Redoblaron sus esfuerzos y, de este modo, a las once de la noche del lunes 23 de febrero se emitió un nuevo episodio de ¿Quién sabe donde?, en el que participaron los padres de Llum y de Cristina Bergua. Todo era poco para buscarla y nada mejor que conseguir la colaboración ciudadana a través de la televisión.
Las iniciativas continuaron. El 8 de marzo de 1998 se celebraba un acto en el Racó del Campanar con motivo del día de la Mujer, en el que se incluyó un recuerdo a Llum. El martes 17 de marzo, la familia de Llum (junto con las de Cristina Bergua, María Teresa Rodríguez y otras) se reunió con el Sìndic de Greuges para exponerle el caso de su hija. Y el viernes 3 de abril, unas 2000 personas formaron una cadena humana en Sabadell, en recuerdo de Llum.
Las iniciativas continuaron. El 8 de marzo de 1998 se celebraba un acto en el Racó del Campanar con motivo del día de la Mujer, en el que se incluyó un recuerdo a Llum. El martes 17 de marzo, la familia de Llum (junto con las de Cristina Bergua, María Teresa Rodríguez y otras) se reunió con el Sìndic de Greuges para exponerle el caso de su hija. Y el viernes 3 de abril, unas 2000 personas formaron una cadena humana en Sabadell, en recuerdo de Llum.
![]() |
| El barranco. Una cadena humana de bolsas con restos. |
Creación de grupos de apoyo, conciertos, manifestaciones, comunicados, distribución de postales y carteles, programas televisivos, recompensas, reuniones con personalidades políticas... Todos estos esfuerzos se iban a estrellar contra la dura realidad. El jueves 13 de mayo de 1998, nueve meses después de la desaparición, se encontraron unos restos humanos en el fondo de un barranco de treinta metros de profundidad del río Ripoll, junto con un llavero, una cartera, unas deportivas Nike, unas pulseras de colores y unas llaves. Todos los objetos pertenecían a Llum. Los miembros de los Goes (grupos de operaciones especiales) bajaron con cuerdas de escalada y hallaron una tibia en una especie de cueva que no se veía desde el borde del barranco. Luego apareció el resto del esqueleto.
Todo indicaba que el cuerpo era de ella, pero los padres querían mantener la esperanza hasta que se realizaran las pruebas de ADN. Según Rafael Carbona, juez de guardia encargado del levantamiento, los resultados podían demorarse un par de semanas.
La búsqueda en la zona se había iniciado gracias a "una intuición del comisario". José Marín fue iluminado desde los cielos y decidió que el único lugar dónde podía estar la joven desaparecida era el barranco. Un barranco que estaba situado detrás de las escuelas universitarias de Estudios Empresariales e Informática y en las cercanías de la estación de Sabadell Centre, el último lugar en que se la vio con vida. ¿Por qué no se le había ocurrido antes?
Dos días después del hallazgo de los restos, se hizo entrega a la titular del juzgado número 2 de Sabadell de un escrito -al parecer retenido durante meses- en el que Llum anunciaba su suicidio. Esa carta -cuyo análisis caligráfico determinó que había sido escrita por ella-, junto con los análisis forenses que determinaban que en el fallecimiento de Llum no había intervenido ninguna otra persona, fue determinante para que la titular del juzgado, Raquel Alastruey, concluyera que se trataba de una muerte por suicidio.
Según el informe forense, Llum había muerto por un shock hipovolémico (pérdida masiva de sangre) provocado por un politraumatismo que le provocó múltiples fracturas y una muerte casi instantánea. Llum cayó de pie, luego flexionó las piernas y se apoyó en una de las manos, sufriendo fracturas en la pelvis, la muñeca y los tobillos. No había duda en cuanto a la identidad del cadáver, comprobada con el análisis de los huesos y la dentadura, a la espera de las pruebas de ADN. Y, por supuesto, había muerto el mismo día de su desaparición. Un alarde forense, que después de 276 días pudo determinar exactamente el día concreto del fallecimiento de Llum.
Sólo faltaban las pruebas de ADN para archivar el caso... Y siguen faltando, al menos para la opinión pública. Hasta dónde yo sé, no volvió a publicarse ninguna noticia al respecto y por tanto ignoramos el resultado de dichas pruebas... si es que llegaron a realizarse.
El día de su desaparición, Llum se fue a nadar, acompañó a su ex novio a la estación, perdió una mochila -pero se quedó su carnet de identidad, que luego perdió por alguna otra parte- y después, olvidando el concierto del día siguiente que tanta ilusión le hacía, decidió lanzarse por un barranco. Y cayó de tal forma que luego apareció en el interior de una cueva. Un suicidio clarísimo.
Lo que más me gusta de todos estos casos es el modus operandi. No parece que nadie investigue nada ni trate de reconstruir los últimos momentos antes de la desaparición, para averiguar su causa y actuar en consecuencia. Nada de eso. Se empieza a buscar a lo loco en descampados, canteras, barrancos, ríos, bosques, pozos, escombreras, etc. etc., a ver si por casualidad aparece el cuerpo. Si en un plazo determinado no aparece nada, se abandona la búsqueda y se dice "que no hay pistas".
... Aunque en este caso se tardara 276 días en buscar en el único sitio en el que no se había buscado... Casualidad de las casualidades, era justo el lugar del suicidio.
El día de su desaparición, Llum se fue a nadar, acompañó a su ex novio a la estación, perdió una mochila -pero se quedó su carnet de identidad, que luego perdió por alguna otra parte- y después, olvidando el concierto del día siguiente que tanta ilusión le hacía, decidió lanzarse por un barranco. Y cayó de tal forma que luego apareció en el interior de una cueva. Un suicidio clarísimo.
Lo que más me gusta de todos estos casos es el modus operandi. No parece que nadie investigue nada ni trate de reconstruir los últimos momentos antes de la desaparición, para averiguar su causa y actuar en consecuencia. Nada de eso. Se empieza a buscar a lo loco en descampados, canteras, barrancos, ríos, bosques, pozos, escombreras, etc. etc., a ver si por casualidad aparece el cuerpo. Si en un plazo determinado no aparece nada, se abandona la búsqueda y se dice "que no hay pistas".
... Aunque en este caso se tardara 276 días en buscar en el único sitio en el que no se había buscado... Casualidad de las casualidades, era justo el lugar del suicidio.
Fuentes:
- http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1998/05/14/090.html
- http://elpais.com/diario/1998/05/15/catalunya/895194449_850215.html
- http://elpais.com/diario/1998/05/31/catalunya/896576850_850215.html
- http://elpais.com/diario/1998/06/02/catalunya/896749666_850215.html
- http://elpais.com/diario/1998/05/14/catalunya/895108048_850215.html
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-6/33830824/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-25/34639120/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-5/33838343/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-25/34639120/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-6/33833166/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-1/33830723/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-1/33833145/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-4/34642035/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-3/34621700/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1998/05/14/pagina-1/33814945/pdf.html?search=Llum%20Valls
- http://cac.drac.com/199709/19970928.html





























