sábado, 1 de junio de 2013

Rachel Corrie. (2/2)




El 16 de marzo de 2003, el IDF observó con preocupación una operación dedicada a la demolición de casas de palestinos en una zona situada entre el campo de refugiados de Rafah y la frontera con Egipto, la Ruta Philadelphi, una estrecha franja de terreno de unos catorce kilómetros de longitud. Según el tratado de paz egipcio-israelí, la zona estaba bajo el control de Israel y era patrullada por tropas, que oficialmente pretendían evitar el tráfico de armas y municiones a través de la franja de Gaza. En realidad, una de las misiones del ejército israelí ha sido siempre hostigar a la población palestina para ganar terreno para nuevos asentamientos judíos. No hay más que ver la evolución del territorio palestino desde 1947.

De hecho, además de las demoliciones se producían tiroteos, cada noche. El director del hospital de Rafah, Dr. Ali Moussa, declaró que habían perecido 240 palestinos, de los cuales 78 eran niños.

De modo que Rachel se dirigió hacia la zona, acompañada de otros cuatro activistas americanos del ISM, para intentar obstruir la operación de demolición. Rachel llevaba un chaleco naranja fluorescente con bandas reflectantes, de modo que era bien visible, así como un megáfono.


Bulldozer Caterpillar D9.


Llegaron a la zona de Hi Es Salam, en donde había dos bulldozers y un tanque israelíes. Durante tres horas estuvieron obstruyendo las demoliciones ilegales, situándose entre los bulldozers y las viviendas palestinas. Ahora pretendían demoler la vivienda de Samir Nasralla.






En un momento dado, Rachel se quedó sola delante de un bulldozer Caterpillar D9. Se arrodilló ante él a unos quince metros de distancia, gritando y moviendo los brazos, según habían estado haciendo todo el tiempo. Cuando se acercó tanto que la tierra ante ella empezó a moverse, Rachel trepó por el montón de tierra apilada. Su cabeza y hombros estaban a mayor altura que la pala mecánica. El conductor podía verla perfectamente. A pesar de todo, siguió avanzando. Rachel cayó y quedó atrapada entre los restos. Aterrorizada, intentó desesperadamente escapar, pero no tuvo tiempo. A pesar de los gritos de sus compañeros, amplificados por los megáfonos, la excavadora pasó sobre ella. Sesenta y cinco toneladas de bulldozer blindado. Luego se detuvo, y dio marcha atrás, atropellándola de nuevo.




El conductor, un inmigrante a Israel de origen ruso, fue entrevistado en la televisión israelí y declaró que no se oía nada y no se veía bien. Que había empujado el montón de tierra sin ver nada. “A lo mejor se estaba escondiendo allí.”

Rachel fue trasladada el hospital palestino de Najar en una ambulancia de la Media Luna Roja, a donde llegó a las 17:05, todavía con vida, pero moribunda. A las 17:20, se anunció oficialmente su fallecimiento.










Según el forense Yehuda Hiss, Rachel murió por asfixia mecánica provocada por presión en el torso, con fracturas en costillas, columna vertebral y escápulas, así como desgarros en el pulmón derecho con hemorragia en las cavidades pleurales.

La familia de Rachel y varios ciudadanos palestinos demandaron a la compañía Caterpillar por haber suministrado los bulldozers utilizados por el ejército de Israel, a pesar de que la compañía sabía con anticipación para qué iban a ser utilizados. La demanda fue rechazada por un juzgado Federal americano en noviembre de 2005. Una posterior apelación también fue rechazada, ya que los bulldozers habían sido entregados por el Gobierno de los Estados Unidos como parte de su ayuda a Israel.

¡El Gobierno americano había proporcionado a Israel la maquinaria pesada que había matado a Rachel!

En el año 2010, los padres de Rachel demandaron a las fuerzas armadas y al ministro de defensa israelíes. Durante el juicio no se permitió testificar al médico palestino que había atendido a Rachel, Ahmed Abu NikeraSe le negó el visado de entrada a Israel y se rechazó su solicitud de declarar por videoconferencia.

El 28 de agosto de 2012, el tribunal israelí desestimó la demanda, declarando que la muerte de Rachel había sido accidental. Además impuso a su familia el pago de las costas del juicio.

El Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Richard Falk declaró:

"Es un veredicto triste, sobre todo para la familia de Corrie, que inició el caso en 2005, pero también para el mandato de la ley y la esperanza de que un tribunal israelí fuera a poner límites a la violencia del Estado, particularmente en relación con los inocentes y los civiles desarmados en un territorio ocupado."

El gobierno sionista americano no movió un dedo en defensa de Rachel ni para ayudar a sus padres.

En un mundo perfecto, Rachel no habría muerto. En un mundo perfecto, Rachel no habría tenido que ir a Israel. Pero en un mundo tan sólo un poco más justo, a Rachel se le habría concedido el premio Nobel de la Paz. En cambio, lo obtuvieron Menachem Begin, Isaac Rabin y Shimon Peres. Dos primeros ministros y un presidente del estado de Israel.

Rachel no ha sido la única víctima. Las tropas israelitas han disparado y matado a otros activistas y observadores, como el doctor alemán Harald Fischer, el cámara italiano Rafaeli Ciriello y el empleado británico de las Naciones Unidas Iain Hook, ante el estruendoso silencio de los medios y la absoluta inoperancia de las zognaciones de las cuales eran ciudadanos.









Eulogy to Rachel
By Colonel Maguire

Sixteen hundred years ago in 404 AD the Christian monk Telemachus traveled from Asia Minor to Rome with a fixed purpose: end the gladiatorial combats. Upon arriving in Rome he ran into the arena crying out “In the name of Christ, forebear!” Telemachus interposed his body between the combatants to try to stop the gladiators. But the gladiators and their crowds, many ‘Christians’ among them, didn’t forebear his interference in their ancient traditions. Together they killed Telemachus.

But Honorius, the Christian Roman Emperor of the West, was stricken in his conscience. He did forebear and that very evening he outlawed all future gladiatorial contests.

Recently another pilgrim from afar interposed her frail body crying out ‘Forebear!’ By her side stood a man in fervent and reverent prayer appealing to Heaven for her success. We can imagine 1600 years ago other Christians praying as Telemachus interposed his body between the gladiators. Like Telemachus, Rachel Corrie was mercilessly crushed by the heartless ones, heedless of her pleas and angered by her message. In the tiers of the worldwide videodrome the watching mob, many Judeo-Christians among them, also roared out “kill, kill”. So far our analogy is exact.

The utter callousness of this documented war crime, the premeditated character of the Israeli driver’s acts; and also of the by-standing Israeli security troops who couldn’t be bothered for 10 seconds of pepper spray to move Rachel and friends aside, all of this defies our comprehension. We know none of these Zionist occupation troops go into the Gaza Strip alone to demolish a home. But to complete this scene from Dante’s Inferno, to perfect the satanic insult to Christ, afterwards some Pharisees passed by and refused their medical help to this woman lying broken in the dust. This happened not far from where the merciful Samaritan’s wounded wayfarer lay two millennia ago. It’s not just the killing but the casual gratuitousness of it all. One can imagine demons in Hell behaving this way with the damned, but nowhere else.

The aftermath however is quite different. Instead of outlawing demolitions, the Israeli government declares the driver ‘not guilty’ in a rigged investigation, while proclaiming the activity itself legal. The videodrome mob continues to cry out for more blood. Can anyone still question that here indeed is the Kingdom of the Anti-Christ, populated by Zionist Jews and Zionist Gentiles alike? Does any question remain that God has delivered these people over for utter destruction?

And what, you may ask, has the government of the United States of America under the leadership of President George W. Bush done about this atrocity? After all, Rachel Corrie was an American citizen. Nor is the Gaza Strip sovereign Israeli territory.

Israeli troops illegally occupy this land in contemptuous defiance of multiple UN Security Council resolutions demanding their immediate withdrawal. If ever there was a clear cut international war crime, here it is, complete with multiple human witnesses and recorded live in full color video.

In these circumstances should not the People and Government of the United States demand an apology? Should not the President call a press conference and demand that Sharon’s government arrest the perpetrators, both the guilty soldiers directly involved and their military and civilian superiors? Should not these war criminals be extradited to the United States to stand trial and be brought to justice? Should not the government of the United States immediately end all aid to the Zionist State until it bows to international law and the dictates of common humanity?

It is not surprising that President Bush has not made so much as a single peep of protest to the Israelis. It is understand able because, quite frankly, the Jews and Israel dominate this corrupt administration. They own Mr. Bush, they control his Department of Defense and he, their obedient puppet, faithfully does their bidding.

And where are the voices of those who claim to speak for Christ today, that evangelical Christian leadership we see daily on Jewish owned television channels? These self-appointed prophets, men like Pat Robertson, Jerry Falwell, James Dobson, and Billy Graham could not care less about what happened to Rachel Corrie. They preach that Israel can do no wrong; they are concerned only with promoting Zionist political ambitions and they gladly ignore any Christian principles which do not fit the Israeli agenda.

Nor have the media-CNN, FOX, ABC, CBS, the Associated Press and newspapers across North America, uttered more than a passing reference about the tragic events of last March 16, when young Rachel Corrie’s life was snuffed out by cruel and sadistic Israeli killers. They, too, you see, are owned and controlled by Zionist Jewish interests. They, too, like Bush, his Washington D.C. cohorts, and the pro-Zionist Christian lobby, are complicit in the murder of Rachel Corrie.




Fuentes:


  1. Photostory: Israeli bulldozer driver murders American peace activist: https://electronicintifada.net/content/photostory-israeli-bulldozer-driver-murders-american-peace-activist/4449
  2. Israeli army bulldozer crushes US peace protester in Gaza Strip: https://www.theguardian.com/world/2003/mar/17/israel.usa
  3. Rachel Corrie death: struggle for justice culminates in Israeli court: https://www.theguardian.com/world/2012/aug/27/rachel-corrie-death-israel-verdict
  4. The murder of Rachel Corrie. Texe Marrs: http://www.texemarrs.com/072003/rachel_corrie.htm
  5. Rachel Corrie, A U.S. Citizen, Murdered With A Bulldozer By Israeli Soldiers: http://www.usnewslink.com/rachelcorrie.htm
  6. American woman peace activist killed by IDF: http://www.monabaker.com/pMachine/more.php?id=A310_0_1_0_M
  7. The Death of Rachel Corrie: http://www.motherjones.com/politics/2003/09/death-rachel-corrie/
  8. Rachel Corrie Requiescat In Pace: https://www.tapatalk.com/groups/endingcannabisprohibition/rachel-corrie-requiescat-in-pace-t1316.html

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una historia realmente emotiva que desconocía, de nada de esto se habla en los medios de comunicación. Hay un pacto de silencio para ocultar estas atrocidades del Estado de Israel.

Gracias por rescatarla para tu blog.

N. Nozick dijo...

Gracias a ti por entrar en mi blog y por tu comentario. Si la historia de Rachel Corrie te ha conmovido, por favor, que su muerte no sea en vano. Coméntalo con quien creas oportuno, que haya más personas que conozcan su historia.

Luz Suyay dijo...

Impresionante historia Nozick... y realmente repugnante la forma en que fue tratada esta chica y su familia. Porquería de gobiernos!! pero el peor es el de USA!!!

N. Nozick dijo...

Cuando existe un mismo gobierno para dos países, es imposible que sirva a los intereses de ambos al mismo tiempo, Luz. A ver si el pueblo norteamericano despierta.