sábado, 20 de abril de 2013

Detenido el segundo sospechoso del atentado del maratón de Boston. Las libertades individuales suspendidas durante 24 horas.




A última hora del jueves 18 de abril, un policía del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el oficial de patrulla Sean A. Collier, fue herido de muerte, según manifestó el fiscal del distrito del condado de Suffolk. El cadáver de Collier fue encontrado en el interior de su vehículo, en el cruce de las calles de Vassar y Main del campus del MIT.

Las autoridades afirman que después los dos sospechosos secuestraron un Mercedes todoterreno a punta de pistola, cerca de Third Street, en Cambridge, según declaró el fiscal del distrito de Middlesex.

El conductor del vehículo secuestrado fue puesto en libertad media hora más tarde en la gasolinera Memorial Drive de Cambridge, según declaró una autoridad policial a la CNN.

En un momento dado, los sospechosos se acercaron al bordillo para proceder a la carga del vehículo. La policía, que estaba siguiendo al vehículo vía GPS, comienza la caza en Watertown. La persecución les lleva a un barrio residencial, donde los sospechosos arrojaron explosivos, mientras disparaban a la policía. Concretamente, lanzaron una granada y cinco bombas de tubo caseras a los policías que los perseguían, un agente del FBI y otro del Departamento de Seguridad Nacional, según declaró la CNN. Tres de los explosivos detonaron y dos no llegaron a hacerlo, según manifestaron los citados policías.

Durante el tiroteo, un sospechoso, más tarde identificado como Tamerlan Tsarnaev, de 26 años, salió del coche. La policía le disparó y su hermano le atropelló al tratar de huir con el vehículo, de acuerdo a una fuente policial. Fuentes de la investigación declaran que Tamerlan Tsarnaev llevaba un cinturón explosivo con un detonador. Murió más tarde en el hospital Beth Israel.

Quince oficiales de policía recibieron tratamiento en el centro médico de St. Elizabeth's de Brighton, Massachusetts, al sufrir heridas leves como consecuencia del tiroteo, según declaró a la CNN la portavoz del hospital, Jennifer Kovalich. La policía de Watertown, Massachusetts, registró unas veinte calles, casa por casa, el viernes, pero no fueron capaces de encontrar al sospechoso huido.

El Departamento de Policía de Boston comunicó vía tweeter que sobre las 7 de la mañana se estaban desarrollando operaciones policiales en la calle Franklin, de Watertown. Un hombre, que al parecer era Dzhokar Tsarnaev, estaba cercado en una embarcación varada en el patio trasero de la casa de un vecino de la localidad. Finalmente, fue detenido a las 8:45 de la tarde. El menor de los Tsarnaev -descrito como "muy violento y peligroso"- requería atención médica ya que su salud se encontraba "en seria condición", según manifestó Ed Davis, comisionado de Policía de Boston.




"Es un día de orgullo para la policía", declaró por radio el comisionado de policía Edward F. Davis a sus hombres, momentos después del arresto. "Gracias a todos".

El presidente Obama, desde la casa Blanca, felicitó a la ciudad de Boston por no haber permitido a los terroristas que vencieran. "Fallaron porque el pueblo de Boston se negó a ser intimidado", dijo el presidente.

El viernes será recordado como el día que la ciudad se detuvo, después de que el Gobernador Deval Patrick pidiera a los ciudadanos de Boston y de las cercanas comunidades de Watertown, Waltham, Newton, Belmont y Cambridge que buscaran refugio en sus casas. Que permanecieran dentro de sus domicilios, cerraran las puertas y no abrieran a nadie excepto a los policías uniformados, mientras el más joven de los Tsarnaev anduviera suelto.




Agentes locales, estatales y federales buscaron al sospechoso casa por casa, incluyendo el servicio secreto, equipos con perros, expertos en explosivos y agentes del SWAT. Dotaciones de helicópteros escrutaban las calles desde las alturas. Más de 1000 policías participaron en la cacería.




Como queda dicho, la policía encontró a Dzhokhar Tsarnaev escondido en una embarcación almacenada en un patio trasero de la calle Franklin, gracias a una llamada del dueño, que observó que la lona con la que estaba tapada tenía manchas de sangre. La policía intercambió disparos con el sospechoso antes de capturarle con vida. Poco después de la detención se produjeron celebraciones espontáneas de alegría por parte de los ciudadanos de los alrededores.




Reconozco que ayer fui un ingenuo. ¿Diez hombres? ¿Que si no había ni un helicóptero?

Pues sí, 1000 hombres y varios helicópteros, para capturar a un pitufo de 19 años. Que con la ayuda de su hermano se las arregló para matar a un policía y herir a quince. Y lo detienen gracias a la colaboración de un ciudadano. Mil hombres...

Y el comisionado, orgulloso.

A ver ahora qué cuento de los hermanos Grimm nos van a intentar colar... Veremos a ver si Dzhokhar Tsarnaev sobrevive y qué declara. Toda la historia suena a mentira de principio a fin. De momento ha habido un buen simulacro de ley marcial con toque de queda incluido y nadie ha protestado lo más mínimo. Mil policías por la calle y la gente metida en sus casas. Como buenos súbditos. Registros casa por casa, sin mandamiento judicial. Con cierre de los medios de transporte públicos. Ya no hay democracia en EE.UU. El gobierno americano tiene motivos para estar satisfecho: los orgullosos ciudadanos de Boston que en su día se alzaron contra la tiranía del rey inglés y comenzaron la revolución americana, ahora se pliegan sin una sola protesta ante la derogación temporal de sus derechos civiles. Esto es un escándalo. Un ensayo para un Estado Policial. Michael Chertoff (el co-autor de la "Patriot Act"), Janet Napolitano, Amy Shlossman, Alan Bersin, Dora Schriro, David Heyman y Alan Cohen, del Departamento de "Seguridad" "Nacional", estarán dando palmas. Ni seguridad, ni nacional.


Michael Chertoff. Una imagen vale más que mil palabras

Janet Napolitano. La "Gran Hermano" del 1984 hecha realidad
Lawrence Harmon, un pájaro a sueldo del "Boston Globe", ha escrito lo siguiente:

“The odds of more terror attacks are greater than the odds of losing our essential freedoms.This week has shown that we should tighten our security and loosen our concerns about minor limitations on our freedom of movement...”

Ni me molesto en traducirlo.

Durante la investigación del atentado del 11-M, que causó muchas más víctimas y fue otra auténtica tomadura de pelo -esta vez a los ciudadanos españoles-, al menos no tuvieron la desvergüenza de recluirnos en nuestras casas para que la policía tomara Madrid, ni de hacer registros casa por casa. Veremos qué sucede la próxima vez.

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